Tayrona, joya de la biodiversidad en Colombia

Conocedora de que su diversidad biológica atrae a miles de turistas al año, Colombia diseñó una estrategia para potenciar el turismo verde, preservando sus áreas naturales y dando a conocer la amplia gama de posibilidades que ofrece al visitante.

Colombia está entre los países con mayor pluralidad de fauna y flora del planeta. En su costa norte, cerca de la ciudad de Santa Marta, se encuentra el Parque Natural Tayrona, un verdadero santuario de la naturaleza que permite al viajero conocer varios ecosistemas.

Conocedora de que su diversidad biológica atrae a miles de turistas al año, Colombia diseñó una estrategia para potenciar el turismo verde, preservando sus áreas naturales y dando a conocer la amplia gama de posibilidades que ofrece al visitante.

Hay que tener en cuenta que el 14% del territorio colombiano es área protegida bajo las modalidades de parque nacional, parque natural y santuario.

La nación sudamericana está entre las de mayor mayor diversidad del planeta, de ahí que cuente con ecosistemas protegidos que, además de poder contemplarse y descubrir una naturaleza original y desbordante, son centros de referencia en la investigación científica.

El gobierno colombiano asegura que el país alberga cerca de tres mil especies de peces, que habitan en diversos ecosistemas marinos-costeros, que cubren alrededor de 95% de la plataforma continental.

El Parque Natural Tayrona, en Santa Marta, es una escala emblemática. Los indígenas tayronas lo poblaban antes de la conquista, de lo que queda constancia en el pequeño “Pueblito” de Chairama (a unos tres mil metros sobre el nivel del mar).

Tayrona se encuentra situado a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Santa Marta y está considerado como un verdadero santuario de la naturaleza. En él conviven ecosistemas como el de manglar, los corales, praderas de algas, bosques secos y húmedos y una sorprendente variedad de especies vegetales y animales.

Una extensión de 12 mil hectáreas terrestres y tres mil marinas son consideradas Parque Natural por el alto valor biológico y arqueológico que poseen. Aves en peligro de extinción, como el cóndor, despliegan su vuelo saliendo de entre la espesura. Una rica flora y fauna conviven frente a playas vírgenes y con diferente oleaje, e incluso con áreas aptas para el buceo.

Más de 100 especies de mamíferos tienen allí su casa, pero también 31 tipos de reptiles, 15 de anfibios, 202 de esponjas y 471 de crustáceos. En definitiva, todo un lujo para el viajero que quiera comprender la evolución de la fauna  o para aquel que quiera contemplar la belleza que ofrece la naturaleza.  

(Fuente: Efe)

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