Los humedales de Panamá se sitúan en el centro del debate ambiental como territorios estratégicos para la resiliencia climática, la protección del agua y el bienestar de miles de personas.
Humedales de Panamá bajo una presión ambiental creciente
Cambio climático, desarrollo intensivo y falta de planificación ponen a prueba ecosistemas esenciales para la biodiversidad y las comunidades locales.
Panamá alberga varios humedales que cuentan con el reconocimiento de ser Sitios Ramsar. Entre ellos el Golfo de Montijo, Damani–Guariviara, San San–Pond Sak, la Bahía de Panamá, Punta Patiño y el Complejo de Humedales de Matusagaratí.
El Ministerio de Ambiente advierte que estos ecosistemas enfrentan fuertes presiones debido a la deficiente aplicación de las regulaciones. Además de la escasez de medios de vida sostenibles y la aplicación de modelos intensivos de uso del suelo. Junto a los impactos del cambio climático y la deficiente planificación integrada de cuencas hidrográficas.
Comunidades locales como aliadas de la conservación
Los humedales de Panamá afrontan «presiones significativas». Entre ellas el uso intensivo de esos territorios y el cambio climático, ante lo cual se desarrollan acciones de restauración y monitoreo con la participación de las comunidades. Esto lo ha afirmado el Gobierno durante la conmemoración del Día Mundial de los Humedales 2026.
En un comunicado, el Ministerio de Ambiente recuerda que Panamá cuenta con una amplia riqueza de humedales distribuidos tanto en zonas costeras como continentales. Así como con un amplio marco legal que protege estos ecosistemas, que cumplen funciones clave como regular el ciclo del agua, reducir los efectos de inundaciones y sequías. Además de sostener una alta diversidad biológica y garantizar medios de vida para numerosas comunidades en todo el país.
De hecho, los humedales de Panamá están reconocidos como Sitios Ramsar: el Golfo de Montijo, en la provincia de Veraguas y el humedal Damani–Guariviara, en la comarca indígena Ngäbe Buglé. Además de San San–Pond Sak, en la provincia de Bocas del Toro, la Bahía de Panamá, en la provincia de Panamá; Punta Patiño y el Complejo de Humedales de Matusagaratí, en la provincia de Darién.
«Los humedales de Panamá enfrentan presiones significativas», indicaron las autoridades ambientales panameñas.
Humedales de Panamá: restauración ecológica frente a degradación acumulada
«Entre las principales están el incumplimiento o desconocimiento de las normativas vigentes, la ausencia de opciones económicas sostenibles para las comunidades, el crecimiento económico basado en modelos de uso intensivo del territorio, los efectos del cambio climático y la falta de planificación con enfoque de manejo integrado de cuencas», precisa el ministerio.
«A esto se suma la transformación, degradación y conversión de áreas de humedal, que reducen su capacidad de brindar servicios ambientales», agrega.
Es así que en distintas zonas de los humedales de Panamá se desarrollan acciones de restauración y monitoreo de manglares con la participación de las comunidades. Como es el caso, de Monte Oscuro de Capira y en Espavé de Chame -donde se extrae carbón del mangle-. En estos sitios se impulsan proyectos de ciencia ciudadana enfocados en educación ambiental y reforestación.
En la Bahía de Chame se ejecuta un proceso de restauración que incluye la reforestación de 500 hectáreas de manglar y puestos de control y vigilancia. Junto con la elaboración de un plan de gestión y actividades de formación con comunidades vecinas.
En esta misma área, se ha establecido un vivero de engorde con capacidad para 5.400 moluscos juveniles de mangle. Con la participación de organizaciones comunitarias orientadas a la recuperación del recurso y al bienestar local.
Gestión integrada para un futuro sostenible
El Ministerio de Ambiente remarca que de cara a los próximos años, la gestión de los humedales debe priorizar el seguimiento de los impactos asociados a actividades como el turismo no regulado, la deforestación y prácticas de pesca inadecuadas.
«En este Día Mundial de los Humedales 2026, el llamado es a reconocer el valor de estos ecosistemas. Y a trabajar de manera conjunta entre instituciones, comunidades, academia y sociedad civil. El propósito debe ser asegurar su permanencia y su aporte al desarrollo sostenible de los humedales de Panamá», concluye el mensaje de Ministerio de Ambiente panameño.
Las autoridades informan sobre iniciativas de restauración y monitoreo de los humedales de Panamá con participación comunitaria. Incluyendo la recuperación de manglares en Capira y Chame. Además de proyectos de reforestación, programas de ciencia ciudadana y actividades de educación ambiental.
La gestión futura priorizará el monitoreo del turismo, la deforestación y las prácticas pesqueras. A la vez que promoverá la acción conjunta entre instituciones, comunidades y la sociedad civil. Todo ello, con el objetivo de proteger los humedales y fomentar el desarrollo sostenible. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA



















