¿Un animal puede cambiar un humedal entero? En el oeste de Rondônia, en plena Amazonia brasileña, el ICMBio ha iniciado un proyecto piloto para abatir de forma selectiva alrededor del 10% de una población estimada en unos 5.000 búfalos asilvestrados que se mueven por varias áreas protegidas del valle del Guaporé.
La prueba dura cinco días (del 16 al 20 de marzo) y se realiza con tiradores entrenados y rifles en una zona remota y difícil de recorrer. La idea es afinar el método y medir su eficacia antes de plantear una erradicación completa, mientras crece el debate social y legal alrededor de la operación.
Por qué estos búfalos preocupan
Estos animales no son nativos de Brasil y su llegada al entorno del Guaporé se remonta a 1953, cuando fueron llevados a una propiedad estatal vecina de la actual Reserva Biológica del Guaporé. Con el paso del tiempo el proyecto se abandonó y los búfalos se expandieron y se volvieron ferales.
La Reserva Biológica es un mosaico de planicies inundables y bosques que, según el propio plan de manejo, se está degradando en parte por la presencia de la especie exótica invasora, que reduce zonas encharcadas por drenajes y compactación del suelo. En un recuento citado por el MPF, en 2020 se estimaron 4.782 animales (con margen de error) y se señala que la ocupación se concentra dentro de la REBio Guaporé.
Un piloto de cinco días
El operativo arranca con una meta inicial de unos 500 animales abatidos para medir la capacidad diaria, ver cómo reacciona el rebaño y qué condiciones ambientales complican la intervención. El primer día se abatieron casi 30, aunque los coordinadores admiten que desplazarse por la zona es más duro de lo previsto.
También se prueba la seguridad del equipo y cómo reducir el sufrimiento animal. No es un detalle menor cuando se trabaja en un humedal donde no hay carreteras y cualquier error se paga caro.
Ciencia en mitad del operativo
Junto a los tiradores va un equipo de la Universidad Federal de Rondônia (Unir), que está recogiendo órganos, tejidos y sangre para estudiar posibles enfermedades y riesgos sanitarios. «El objetivo del equipo de investigación es justamente recoger la mayor cantidad posible de material biológico para saber si estos animales tienen alguna enfermedad infecciosa o enfermedades de notificación obligatoria», explica Alex Cicinato, profesor de Veterinaria de la Unir.
ICMBio también toma muestras de agua para comparar la calidad ambiental antes y después del operativo y quiere observar qué ocurre con las carcasas que no pueden retirarse. La pregunta es muy sencilla y muy importante, ¿atraerán fauna carroñera sin más o generarán problemas en el ecosistema?
Qué pasa con la carne
Una duda habitual es por qué no trasladar a los animales o aprovechar la carne. Según el ICMBio, la logística para sacar animales vivos o muertos no es viable en esa región aislada, y además los búfalos crecieron sin control sanitario, por lo que no se puede dar por seguro su consumo.
Aquí encaja un aviso del propio ICMBio en un diagnóstico sobre búfalos en unidades de conservación amazónicas. Se reconoce que hay escasez de datos sobre poblaciones silvestres, pero también se recuerda que el búfalo puede actuar como hospedador de patógenos de interés sanitario y económico. En esa revisión se identifican 20 patógenos y 16 posibles enfermedades en la literatura consultada, y se apunta que 10 de esas 16 también pueden afectar a humanos.
La discusión legal
La gestión de una especie invasora rara vez es solo técnica. Medios brasileños han informado de que el MPF pidió a la Justicia Federal la suspensión inmediata del sacrificio experimental, alegando falta de consulta previa a comunidades indígenas, quilombolas y tradicionales, además de reclamar más detalles del operativo.
En paralelo, esos mismos medios recogen que el ICMBio defiende el piloto como una fase necesaria para diseñar un plan definitivo de control con mejores datos. La tensión es clara. Se trata de frenar el daño ambiental, pero hacerlo con transparencia y participación en un territorio habitado.
Qué se juega el Guaporé
El éxito del piloto no se medirá solo en cifras, sino en lo que cambie después en el agua, el suelo y la vegetación. El plan de manejo de la REBio Guaporé ya identifica a los búfalos como una de las principales amenazas para los campos inundables y pide monitorización y un plan específico de control y erradicación.
Si los datos confirman mejoras y un método replicable, el siguiente paso será sostener el trabajo en el tiempo, con recursos, coordinación científica y diálogo con las comunidades del entorno. Y ahí es donde muchas estrategias se ganan o se pierden.
El documento oficial «Plano de Manejo da Reserva Biológica do Guaporé» ha sido publicado en el portal del ICMBio.
















