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Un biólogo jubilado compró un pantano de 18 hectáreas solo para protegerlo de la construcción y evitar su tala: 15 años después se ha convertido en el hogar de 275 cigüeñas

Un biólogo compró 18 hectáreas de humedal para salvarlas de la construcción y 15 años después albergan cientos de cigüeñas.

Un biólogo jubilado compró un pantano de 18 hectáreas solo para protegerlo de la construcción y evitar su tala: 15 años después se ha convertido en el hogar de 275 cigüeñas

Jim Stevenson y Tara Tanaka compraron un pantano de cipreses de 45 acres en el año 2027, alrededor de 18 hectáreas. Lo hicieron junto a su casa, a las afueras de Tallahassee, una localidad del estado de Florida. La idea era proteger el humedal y conservar todo su valor como refugio y fauna.

En el año 2022, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos pudo contabilizar 275 cigüeñas americanas en nidificación, también garzas, patos, nutrias, castores, zorros y caimanes. Aunque una finca de este tamaño, por muy grande que sea, no restablece lo que supone la pérdida de un hábitat, sí muestra cómo la protección durante años, puede ser de gran ayuda.

Compraron algo más que terreno

Stevenson es un biólogo jubilado de parques estatales, y sabía perfectamente lo que estaba comprando, un humedal, una zona en la que el suelo está cubierto o saturado de agua buena parte del año, con una red de peces, insectos, plantas y aves.

Tanaka es fotógrafa y cámara de naturaleza, también sabía dónde se metía, de hecho, transformó su casa en un pequeño observatorio discreto. Se equipó con cámaras de gran aumento para poder documentar desde lejos a los animales, siempre manteniendo la distancia para no alterar los comportamientos.

Cuidar el pantano

No era suficiente comprar el pantano y dejar que todo funcionara por sí solo, de hecho, Stevenson retiró árboles de sebo chino, una especie invasora, realizó quemas controladas y usó maquinaria cuando la vegetación flotante se convertía en una verdadera amenaza para el agua abierta.

De esta forma, se logra conservar las condiciones que las cigüeñas necesitan para vivir, ya que les permite localizar peces al tacto. También creó una isla para que pudieran tomar el sol los caimanes, y al mismo tiempo, lograba no tenerlos expuestos fuera del pantano para así no espantar a los mapaches.

Una colonia llena de vida

Las cigüeñas americanas se convirtieron en las grandes protagonistas de este santuario, eran la imagen, pero no estaban solas. Garzas y garcetas, anhingas, gallinetas y patos también se han beneficiado, al igual que las espátulas rosadas, aunque su presencia es más esporádica.

Tanaka reconoce a la perfección qué animales regresan en cada momento de la temporada. «Me encanta verlas volver año tras año».

Protección para el futuro

Apalachee Land Conservancy estableció en el año 2016, una servidumbre de conservación. Con este acuerdo, el terreno puede seguir estando en manos privadas, pero no se podrán llevar a cabo en el futuro construcciones o cualquier cosa que no sea compatible con el santuario.

«No se puede disparar ni pescar. Hasta las ranas están protegidas», resumió Tanaka.

Una recuperación más amplia

En 1984, la cigüeña americana en Estados Unidos estaba en peligro de extinción. Había descendido la población en un 75% en cincuenta años. En 2014 pasó a ser una especie amenazada, y el pasado mes de marzo, salió de las listas federales de protección. Ahora se estima que hay entre 10.000 y 14.000 parejas en unas 100 colonias.

Han salido de la lista, pero la misión aún no ha terminado. En los próximos diez años, se va a mantener el seguimiento y la conservación del humedal sigue siendo primordial.

La nota oficial se ha publicado en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

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