Aunque pueda parecer un animal de otro planeta, nada en cuencas entre Europa y Asia. Hablamos del esturión beluga, Huso huso, un pez migratorio que puede vivir más de 100 años. El ejemplar más grande encontrado medía 7,2 metros y pesaba 1.571 kilos.
La cifra del titular, 250 millones, tiene un matiz que no debemos pasar por alto: no quiere decir que no haya cambiado en todo este tiempo, pero sí aparece en el registro fósil que data de entre 250 y 200 millones de años. Kang Du y Manfred Schartl, junto a la Universidad de Wurzburgo y otros centros mundiales, han estudiado su evolución.
Un gigante entre mar y río
Muchos que conocen el beluga creen que vive en agua dulce, pero realmente pasa gran parte de su vida entre el mar Caspio y el Negro. Remonta los ríos para reproducirse, como hace el salmón, y lo lleva mucho más arriba de donde nace oficialmente el Danubio. Le hacen falta estos dos mundos para sobrevivir.
Su cuerpo está bien protegido, con filas de placas óseas, y cuatro barbillones cuelgan de su hocico, con ello, detectan el alimento. Sobre todo, caza peces, crustáceos y moluscos, lo que lo diferencia de la mayoría de esturiones que rebuscan pequeños animales del fondo.
Siete metros que ya casi no se ven
En 1827 se capturó en el estuario del Volga el ejemplar más grande hasta la fecha: WWF cita a una hembra de 7,2 metros y 1.571 kilos. Fue un hallazgo excepcional, y más si tenemos en cuenta que FishBase atribuye de media 2,1 metros de largo para estos animales. La pregunta es si la reducción de tamaño es por evolución, y si antiguamente los ejemplares eran más grandes en líneas generales.
Pero el tamaño en sí, tiene mucha importancia, porque crecer tanto exige mucho tiempo. Las hembras tardan unos 15 años en madurar, pudiendo vivir más de 100 años. Por eso, si se retiran los adultos reproductores, puede ser un peligro porque se tardan décadas en cubrir su espacio.
Las presas cortaron el viaje
El esturión beluga está obligado a alcanzar zonas fluviales con corriente y fondos de grava para poder desovar. Las presas, obras para facilitar la navegación, o la propia degradación del cauce, han provocado que las rutas sean más escasas.
Si le sumamos la contaminación y la pesca ilegal, la cosa empeora enormemente. El caviar procede de los huevos de las hembras, se extrae de las huevas de las hembras, por tanto, la persecución de los ejemplares más grandes supone un duro golpe para la proliferación de las futuras generaciones.
Un pez en peligro crítico
La UICN habla de especie en peligro crítico y CITES está regulando su comercio en el Apéndice II. Aunque esto no garantiza que la especie se recupere, exige controlar el comercio, lo que ayuda a la supervivencia de la especie.
El trabajo da signos de coordinación, por un lado, está el programa con UICN, WWF Rumanía, la Universidad BOKU de Viena y autoridades rumanas. En junio del año pasado liberaron 15 jóvenes beluga marcados en el Danubio y así poder seguir sus movimientos, al mismo tiempo que refuerza la población. Pero con esto no basta, así lo dijo Milica Mišković, de la UICN, “ninguna organización ni país puede proteger por sí solo a los esturiones”.
El estudio principal sobre la antigüedad del linaje se ha publicado en Nature Ecology & Evolution.



