Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña y mata más de 2.100 peces. Este incidente, ocurrido en el municipio de Saro, ha puesto en evidencia las problemáticas relacionadas con la gestión de residuos ganaderos y las consecuencias que una mala manipulación puede tener sobre los recursos naturales y la salud pública.
Los purines, residuos líquidos procedentes de la actividad ganadera, contienen altas concentraciones de nutrientes como nitrógeno y fósforo, además de otros contaminantes potenciales como patógenos y metales pesados. Cuando estos residuos no son gestionados correctamente, pueden derivar en vertidos accidentales o intencionales que terminan contaminando ríos, lagos y acuíferos, provocando alteraciones ecológicas severas.
En el caso del río Llerana y el Pisueña, el derrame de purines se extendió por aproximadamente seis kilómetros de cauce, causando una mortandad masiva de fauna acuática y daños irreparables en el hábitat natural.
El incidente ocurrido en Saro ocurrió probablemente por una negligencia o fallo en el sistema de almacenamiento, transporte o vertido de los purines. La sobrecarga en los sistemas de gestión de residuos ganaderos, junto con posibles errores en la manipulación, puede desencadenar este tipo de accidentes.
Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña
Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña después de que un derrame de origen ganadero contaminara seis kilómetros de cauce en el municipio cántabro de Saro, provocando una grave mortandad de fauna acuática y un importante daño ambiental en un espacio protegido.
Los agentes del medio natural han retirado ya más de 2.100 peces muertos, mientras el Gobierno de Cantabria prepara un expediente sancionador contra el responsable del vertido y diseña un plan de restauración para recuperar uno de los tramos fluviales más afectados de los últimos años.
Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña tras contaminar seis kilómetros
Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña tras detectarse el pasado viernes un derrame de residuos ganaderos cuyo origen se localizó en el río Llerana, afluente del Pisueña.
La contaminación se extendió por 1.500 metros del Llerana y otros 4.500 metros del Pisueña, alcanzando el puente colgante de Ruda, en el municipio de Santa María de Cayón.
La magnitud del episodio ha obligado a movilizar a los agentes ambientales, que continúan evaluando el alcance real del daño ecológico sobre ambos cursos fluviales.
Más de 2.100 peces muertos y un río completamente devastado
La contaminación se extendió por 1.500 metros del Llerana y otros 4.500 metros del Pisueña, alcanzando el puente colgante de Ruda, en el municipio de Santa María de Cayón.
El balance provisional refleja una de las mayores mortandades de fauna acuática registradas recientemente en la región.
Los equipos de campo han contabilizado 1.998 truchas, 49 anguilas, además de numerosos picardos y una gran cantidad de alevines, cuya cifra resulta imposible de determinar debido a su reducido tamaño.
Según el director general de Montes y Biodiversidad, Ángel Serdio, el río Llerana ha quedado «totalmente arrasado y sin vida», mientras que el Pisueña ha sufrido un impacto algo menor gracias a su mayor caudal.
Cantabria prepara sanciones que podrían superar los 300.000 euros
La Consejería de Desarrollo Rural abrirá un expediente por infracción administrativa contra el presunto responsable del vertido.
La normativa contempla sanciones económicas de entre 3.000 y 60.000 euros, además de una indemnización por los daños ambientales que podría superar los 300.000 euros.
Paralelamente, la Guardia Civil mantiene abierta una investigación para determinar si los hechos pueden constituir un delito ecológico, supuesto en el que el procedimiento administrativo quedaría suspendido hasta la resolución judicial.
Existe riesgo de que el vertido siga afectando al ecosistema
La normativa contempla sanciones económicas de entre 3.000 y 60.000 euros, además de una indemnización por los daños ambientales que podría superar los 300.000 euros.
Los técnicos estudian ahora la cantidad de purines que permanece retenida, especialmente en una presa situada en el río Pisueña.
El objetivo es comprobar si un aumento del caudal podría volver a movilizar los contaminantes y agravar el impacto sobre el ecosistema fluvial.
Entre las medidas analizadas figura la posible extracción del agua contaminada para evitar nuevos episodios de afección ambiental.
La recuperación del ecosistema tardará varios años
Los expertos consideran que el proceso de regeneración será lento debido a la gravedad del episodio.
El tramo afectado forma parte de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Pas-Pisueña, un espacio protegido de gran valor ecológico por su biodiversidad y sus poblaciones de peces continentales.
El Gobierno de Cantabria pondrá en marcha un programa específico de recuperación ambiental destinado a restaurar los hábitats dañados y favorecer la recolonización natural del río, aunque los responsables técnicos advierten de que la recuperación completa podría prolongarse durante varios años.
El vertido de purines vuelve a poner el foco sobre los riesgos que una gestión inadecuada de los residuos ganaderos puede tener para los ecosistemas fluviales y la biodiversidad.
Mientras avanza la investigación para depurar responsabilidades, las administraciones afrontan ahora el reto de recuperar un espacio protegido cuya riqueza ecológica ha sufrido un grave retroceso en apenas unas horas.
Vertido de purines arrasa el río Llerana y el Pisueña y mata más de 2.100 peces; explicado en 15 segundos
¿Dónde se produjo el vertido de purines que afectó al río Llerana y al Pisueña?
El vertido se detectó en el municipio de Saro (Cantabria) y tuvo su origen en el río Llerana, afluente del Pisueña.
¿Cuántos peces han muerto por el vertido de purines?
Los agentes ambientales han recogido más de 2.100 peces muertos, entre ellos 1.998 truchas, 49 anguilas y numerosas especies de menor tamaño.
¿Qué sanciones puede acarrear el responsable del vertido?
El responsable podría enfrentarse a multas de entre 3.000 y 60.000 euros, además de una indemnización superior a 300.000 euros, sin descartar responsabilidades penales.
¿Cuánto tardará en recuperarse el río Llerana?
Los técnicos del Gobierno de Cantabria estiman que el ecosistema necesitará varios años para recuperar su equilibrio ecológico debido a la gravedad de la contaminación.



