Energías renovables en España: siguen agonizando

“El nuevo gobierno de España viene anunciando una nueva ola de licitaciones de renovables que aún no han visto la luz y los partidos que se comprometieron a derogar el impuesto al sol y sustituirlo por una Ley más justa, parecen haber perdido el entusiasmo inicial.”

La licitación que se hace esperar

El Ministro Alberto Nadal se ha llenado la boca diciendo que se abriría una licitación antes de fin de año para las renovables, pero al 2016 le queda poco menos de una semana y las noticias al respecto brillan por su ausencia.

Según el comunicado emitido en octubre el certamen se realizaría en la modalidad “concurrencia competitiva” y abarcaría distintas fuentes renovables, sin que existiesen categorías específicas según cada tecnología. Tampoco se dieron detalles de montos y capacidades.

La última licitación de este tipo que incluyó a las energías renovables, tuvo su resolución a principios de 2016, pero solo participaron en ella dos de los sectores: biomasa y energía eólica, concretamente se concedieron 200 megavatios para la primera y 500 para la segunda.

Lo preocupante es que según la última declaración de Nadal la licitación quedaría para el primer semestre de 2017 y dado que el objetivo del país en cuanto a energías renovables con vistas al 2020 es del 20%, si los cambios no se dan YA, esa meta será otra utopía inalcanzable.

¿Y La energía fotovoltaica?

Aunque no está confirmado, es probable que las ofertas sean neutras desde el punto de vista tecnológico y ello no hace más que despertar viejas susceptibilidades en cuanto a la distribución de los proyectos y a que se acabe (como siempre) por favorecer a las grandes empresas.

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER) ha acusado incluso al Ministerio de Industria y Energía, de diseñar el futuro del sistema energético con el fin de favorecer a las grandes organizaciones energéticas y a las empresas de servicios públicos.

También han recordado amargamente que el país ha perdido cinco años de avance en el ámbito de las renovables, dado el “congelamiento” de las mismas desde enero de 2012, cuando se promulgó un decreto real que impedía la creación de nuevas instalaciones.

A ello se le sumó en 2015 el RD del Autoconsumo, más conocido como el “impuesto al sol”, que el Ministro en funciones en esos momentos, el tristemente célebre Juan Manuel Soria defendió a golpe de mentiras y hasta se dio el lujo de rebautizarlo “peaje al sol”, justificando con un mal chiste tamaña barbaridad.

Es muy necesario que en las próximas licitaciones se tomen en cuenta a los pequeños desarrolladores, para lo cual sería imprescindible que el gobierno reservase un determinado porcentaje para proyectos de menos de 10 MW de capacidad, que desde la UNEF (Unión Fotovoltaica Española) sugieren sea de un 20%.

La realidad es que, si España no se “pone las pilas” en cuanto a las renovables, como están haciendo la mayoría de los países de la UE y el resto del mundo, quedará rezagada una vez más y no podrá cumplir con lo que ha prometido en cuanto a la explotación de las energías alternativas y verdes.

Con unos territorios al sur del país que tienen más de 300 días de sol al año, la energía fotovoltaica debería ser una prioridad, ya que ha demostrado a nivel mundial que está siendo de las más baratas y la amortización de la inversión se considera muy aceptable, ya que por ejemplo, el costo de mantenimiento de las instalaciones es ínfimo comparado con el de otras infraestructuras.

El “maldito” impuesto al sol

La realidad es que mientras el impuesto al sol siga estando vigente, será completamente imposible que haya un desarrollo importante, tangible y significativo de este tipo de energía, la solar, por más barata y redituable que le resulte al resto de los países.

Desde que comenzaron las negociaciones entre los partidos, tras la primera votación fallida en diciembre de 2015, la oposición juró y perjuró que uno de los pilares de las futuras legislaciones, en cuanto se formase un gobierno y lo dirigiese fuese quien fuese, sería la derogación del RD del Autoconsumo.

Tanto el PSOE, como Ciudadanos y Podemos se han llenado la boca diciendo que trabajarían en conjunto y en bloque para que el Impuesto al Sol desapareciera y fuese sustituido por una nueva Ley, pero visto lo visto, ya nadie se fía de que esto llegue a cumplirse.

De hecho, han habido tímidos movimientos en este sentido, ya que en abril se solicitó la anulación del mismo en la comisión de Industria (Diputados), pero al día de hoy ya no se habla de derogación completa, sino de modificaciones sustanciales, que ni son lo mismo ni dan muchas esperanzas a los auto consumidores de conseguir un verdadero apoyo y fomento para seguir adelante.

Y es que el panorama de las renovables sigue siendo muy oscuro, sin reglas claras de juego, ni proyectos significativos y “realizables” que las sustenten y para colmo, con un gobierno que se dedica a citar cifras de años de auge, para hacerles creer a los ciudadanos que en realidad las cosas son diferentes, cuando hace ya mucho tiempo que ni se instala un panel solar ni se coloca un aerogenerador, en un país que supo ser pionero en estas lides.

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