Banco mundial de sonidos de aves para identificar especies es la nueva herramienta científica desarrollada por investigadores internacionales para facilitar el estudio y monitoreo de la biodiversidad mediante tecnología acústica.
El proyecto reúne miles de grabaciones de aves procedentes de ecosistemas de todo el planeta con el objetivo de entrenar algoritmos capaces de reconocer automáticamente los cantos de diferentes especies.
Banco mundial de sonidos de aves para identificar especies
Un proyecto científico internacional recopila miles de grabaciones acústicas de aves para mejorar los sistemas automáticos de monitoreo de biodiversidad en todo el mundo.
Un proyecto científico internacional para estudiar la biodiversidad
Un grupo internacional de científicos ha puesto en marcha una base de datos global que reúne miles de grabaciones de cantos de aves procedentes de ecosistemas repartidos por todo el planeta. El objetivo es facilitar el desarrollo de herramientas tecnológicas capaces de reconocer automáticamente a las especies mediante sus vocalizaciones.
Este proyecto, denominado World Annotated Bird Acoustic Dataset (WABAD), está coordinado por investigadores de la Universidad de Alicante y del Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya, y cuenta con la participación de especialistas de numerosos países.
La iniciativa surge en un momento en el que los científicos buscan métodos más eficaces para estudiar la biodiversidad sin alterar los ecosistemas. Las grabaciones acústicas se han convertido en una de las técnicas más prometedoras para monitorear fauna silvestre, especialmente aves, que utilizan el sonido como principal forma de comunicación.
Miles de grabaciones de aves en ecosistemas de todo el planeta
Los investigadores instalaron grabadoras automáticas en distintos hábitats naturales, donde permanecieron activas durante semanas o incluso meses. Estos dispositivos captaron miles de vocalizaciones que posteriormente fueron analizadas por especialistas.
Cada registro sonoro ha sido cuidadosamente revisado para identificar qué especie aparece en la grabación y en qué momento exacto se produce el canto o llamada. Esta información permite crear bases de datos muy precisas que sirven para entrenar algoritmos de identificación automática.
La bioacústica como herramienta de monitoreo ambiental
Hasta el momento, el proyecto ha reunido más de 5.000 minutos de grabaciones y cerca de 90.000 registros de vocalizaciones, correspondientes a 1.192 especies de aves.
Las grabaciones proceden de 72 ecosistemas diferentes distribuidos en varios continentes. Entre los países representados se encuentran Vietnam, China, Costa Rica, Guatemala, Guinea-Bissau, Nueva Zelanda, México, Estados Unidos, Argentina o España, entre muchos otros.
Europa es actualmente la región que aporta una mayor cantidad de registros dentro de la base de datos, seguida por países de América Latina, América del Norte, Asia, África y Oceanía.
Europa concentra la mayor cantidad de registros
En el caso de la península ibérica, las grabaciones se realizaron en varios entornos naturales, entre ellos el Parque Nacional de Doñana, humedales del sureste español, áreas forestales de Cataluña, zonas naturales de Navarra y paisajes rurales de Castilla y Madrid.
El pinzón y el mirlo entre las especies más registradas
Entre las especies cuyos cantos aparecen con mayor frecuencia en la base de datos destacan el pinzón vulgar y el mirlo común, dos aves muy extendidas en Europa.
También figuran en los registros otras especies conocidas como el ruiseñor común, el petirrojo o el escribano triguero, junto con aves de diferentes regiones del mundo, incluidas especies propias de América y del Pacífico.
Aplicaciones para la gestión de espacios naturales
La utilidad de esta herramienta va más allá de la investigación académica. Los científicos consideran que este tipo de bases de datos puede convertirse en un recurso clave para la gestión de espacios naturales y la evaluación del estado de los ecosistemas.
Analizando el paisaje sonoro de un lugar es posible detectar cambios en la diversidad de especies y evaluar si un ecosistema está recuperándose o deteriorándose con el tiempo.
Además, el uso de algoritmos de identificación automática permitirá reducir la necesidad de realizar censos manuales prolongados en el campo, lo que facilita el seguimiento de la biodiversidad en áreas extensas y de difícil acceso.
De esta forma, la tecnología acústica se perfila como una de las herramientas más prometedoras para estudiar la fauna y mejorar la protección de la biodiversidad a escala global. Seguir leyendo en NATURALEZA.















