Situación y perspectivas en el Plan de Energías Renovables para 2020

Cuando en España nos referimos a la cogeneración, la acepción de esta tecnología de eficiencia energética vinculada a la producción conjunta de electricidad y energía térmica – calor y/o frío – fundamentalmente, está asociada a su uso con gas natural y también con otros combustibles fósiles. Esto es así, ya que el gas natural supone un 90% del combustible utilizado por la cogeneración y suma el 20% del consumo total de gas natural en España.

En 2011, la cogeneración, de acuerdo con las estadísticas oficiales en el mix nacional de producción eléctrica, alcanza el 12% de la electricidad nacional, con una producción de unos 33.700 Gwh/año y con unos 6.000 MW de potencia instalada.

Las inversiones previstas en cogeneración para los próximos ejercicios harán crecer su producción un 50%, consiguiendo que  ésta alcance el 15% de la generación nacional en 2016.

Sin embargo, la cogeneración es una tecnología que también se encuentra extendida en otros combustibles renovables como la biomasa, así como en otras aplicaciones asociadas al tratamiento de residuos. En el ámbito de los residuos destacan las instalaciones de tratamiento y reducción de purines de explotación de porcino, de lodos derivados de la producción de aceite de oliva y las de lodos de depuradora, así como instalaciones de biogás asociadas a vertederos y a otros residuos y lodos biodegradables, donde la cogeneración realiza una notable contribución a la eficiencia energética y al medio ambiente.

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Aunque las anteriores aplicaciones son, sin duda, importantes y entre ellas se encuentran numerosas cogeneraciones con biomasa que operan con regímenes específicos en el ámbito de nuestra regulación energética, en adelante este informe se centrará en analizar el papel que desempeñan las tecnologías de cogeneración en el ámbito que abarcan las tecnologías englobadas en los grupos b.6 a b.8  del Real Decreto 661/2007 de Régimen Especial –sin considerar las aplicaciones de biogás o las anteriormente referidas en el ámbito de los residuos-, siendo este el enfoque adoptado en el recientemente aprobado Plan de Energías Renovables 2011-2020 (PER).

La biomasa, tal y como se define en la Especificación Técnica Europea CEN/TS 14588, puede ser catalogada como “todo material de origen biológico excluyendo aquellos que han sido englobados en formaciones geológicas sufriendo un proceso de mineralización”. La biomasa aporta distintos usos energéticos, desde los puramente térmicos –como puede ser una caldera de biomasa para calefacción residencial -, hasta los puramente eléctricos – como la co-combustión en centrales térmicas convencionales con otros combustibles, o la generación pura de electricidad-. Se considera cogeneración en aquellos usos en los que, además de la producción de electricidad, se encuentra asociada una producción de calor útil que está vinculada a una demanda económicamente justificable de calor, es decir, una demanda térmica que en caso de no existir la cogeneración sería necesario atender mediante otros medios a precios de mercado.

La diferencia efectiva entre una generación eléctrica pura con biomasa y una cogeneración radica sustancialmente en la existencia del aprovechamiento de calor, que permite alcanzar rendimientos del combustible muy superiores – digamos hasta de un 80% – en comparación con los rendimientos menores – del orden de 30% – que se alcanza únicamente mediante la generación eléctrica.

En la práctica, cualquier combustible biomásico susceptible de ser utilizado para la generación de electricidad, puede ser empleado mediante técnicas de cogeneración, tal y como sucede en el ámbito de los combustibles fósiles. Así, podemos citar algunas de las tipologías de combustibles que se recogen en nuestra regulación, tales como cultivos energéticos agrícolas y forestales, residuos forestales y de la industria forestal, agroforestal y agrícola, licores negros de la industria papelera, residuos de operaciones silvícolas, etc.

Es especialmente destacable, considerando el gran desarrollo acometido por las energías renovables bajo el denominado Régimen Especial, que tres tecnologías como la biomasa, la cogeneración y los residuos compartan el no haber alcanzado los objetivos previstos para 2012, quedándose en cumplimientos entre el 40 y 70% de lo previsto, pese a sus grandes ventajas en cuanto a la generación de empleo, generación de actividad económica y competitividad con otras actividades productivas no energéticas.

La generación de electricidad con biomasa es la tecnología que mayor empleo directo genera en su explotación, con casi 10 empleos por MW instalado, según recoge el estudio del Boston Consulting Group para ACOGEN “Valoración de los Beneficios asociados al desarrollo de la cogeneración en España”.

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