Incendiar la Antártida para producir energía: el invento que provoca auténtico miedo en el mundo

Publicado el: 23 de abril de 2024 a las 10:00
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Antartida energia

Producir energía es una necesidad para que el ser humano pueda realizar las diferentes labores que realiza en su día a día. Incendiar la Antártida es el último ‘invento’ y su sola idea genera auténtico miedo en el mundo. Conforme la humanidad ha ido avanzando, también lo han hecho las diferentes formas de obtener energía. De ahí que hayamos sido testigos de proyectos tan impactantes como la fusión de estos dos metales.

Al igual que el cuerpo necesita de nutrientes para funcionar y realizar todas las labores humanas correctamente, los diferentes dispositivos que utilizamos en nuestro día a día requieren de energía para funcionar.



Algunos vienen de los paneles solares, otros de energía hidráulica, geotérmica… Todo depende del objetivo y de la fuente que se utilice para su obtención. Esta vez venimos a hablar de una creación de energía diferente que rompe con todo lo que hayas visto hasta ahora.

Hielo inflamable: una forma de energía desconocida y con gran potencial

Se habla mucho de la energía eólica y solar, pero poco sobre la posibilidad de crearla a través del hielo inflamable, una posible fuente energética respetuosa con el medio ambiente. Un metro cúbico de hielo combustible equivale a alrededor de 164 metros cúbicos de gas natural, por lo que podría representar un sustituto limpio.



Cada vez son más las alternativas que aparecen para decir adiós a los combustibles fósiles. Diferentes países se esmeran en encontrar nuevas vías para producir energía a la vez que se respeta el medio ambiente. Un ejemplo reciente es el caso de Islandia, que está apostando fuerte por la excavación de pozos de magma para aprovechar ese calor como fuente de energía limpia e inagotable.

Siguiendo esta misma línea, hace unos años atrás, unos ingenieros chinos consiguieron extraer un material al que bautizaron como “hielo inflamable”. Lo sacaron con éxito de las profundidades del mar del Sur. Un hito que abrió la puerta a una verdadera revolución energética global, considerándola incluso el mejor sustituto del petróleo y el gas natural en el futuro. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, un metro cúbico de hielo combustible equivale a alrededor de 164 metros cúbicos de gas natural.

Este hielo combustible se compone de hidrato de metano y suele encontrarse en el lecho del mar o en la tundra, ya que la fuerte presión y las bajas temperaturas en ambas zonas conservan su estabilidad. Su composición lleva metano y gas natural, que está atrapado dentro de una red congelada de moléculas de agua.

Por lo tanto, estos hidratos de metano son sólidos blancos parecidos al hielo que contienen considerables cantidades de gas en comparación con los combustibles fósiles convencionales.

Esta energía procedente del hielo es menos contaminante

Uno de los fuertes del hielo inflamable es que su producción produce un 50% menos de emisiones de carbono que el carbono, convirtiéndolos en una gran alternativa a la producción de energía. El hielo inflamable se encuentra en forma de hielo solo cuando se encuentra bajo la presión del agua de mar. Una vez que se retira de la profundidad a la que está adaptado, se volatiliza por motivo de la descompresión. Por esta razón, estas sustancias solo pueden recuperarse a través de un muestreo de núcleo a presión.

Según Zhong Ziran, director del Buró de Estudio Geológico de China, el hielo combustible es más respetuoso con el medio ambiente que otras opciones y sus reservas son más abundantes. Cabe destacar que la minería del hielo combustible inició hace un largo tiempo, concretamente en los años 60 del siglo pasado. De hecho, sigue en la actualidad debido a que Japón, China y otros países compiten para obtener esta extraña sustancia.

Varios científicos consideran que hay copiosas reservas de hielo inflamable en todo el mundo y que hasta superan al resto de reservas de combustibles fósiles combinadas. Sin embargo, todavía existen obstáculos tecnológicos y ambientes que impiden que la industria siga desarrollándose en este aspecto.

Solo el tiempo dirá si ‘incendiar la Antártida’ (por la cantidad de hielo que hay en su territorio) para producir energía es el futuro o no. Por ahora, sigue habiendo reparos con el tema y queda un largo camino para que sea una realidad tan certera como los famosos combustibles fósiles.