El mundo está alerta ante lo que pueda suceder con un «barco español«. La Antártida tiene ahora bajo su dominio el combustible del futuro. ¡Se lo lleva el ejército! La llegada de barcos parecidos a los que se usaron en el descubrimiento de América fue toda una proeza, pero ahora estamos a punto de ser testigos de un momento único.
En un contexto de transición energética como en el que nos encontramos, la humanidad busca deshacerse poco a poco de los combustibles perjudiciales para el planeta y decantarse por aquellos que son más limpios y sostenibles.
La descarbonización es un objetivo instaurado en todas las áreas que conocemos. Desde el uso que hacemos de la luz en casa hasta los barcos que navegan por el mar o el coche que utilizamos por carretera.
Este barco español está a la orden del día: el combustible del futuro va a llegar a la Antártida
La Antártida es un continente único que parece haber sido reservado para la ciencia. Allí el Ejército de la Tierra despliega este año la 37ª Campaña Antártica, más sostenible de lo que nunca hubiéramos imaginado gracias a la presencia de combustibles 100% renovables de Repsol.
Estos combustibles brindan parte de la energía que la Base Española “Gabriel de Castilla” necesita para realizar sus quehaceres diarios: luz, agua caliente y calefacción.
Durante cuatro meses, estas instalaciones se convierten en el hogar de los trece militares enviados allí. Su trabajo es otorgar apoyo y colaboración al Ministerio de Ciencia e Innovación en los proyectos de investigación de varios equipos científicos que se desplazaron hacia el continente.
Los combustibles renovables de Repsol fueron diseñados para este propósito en el centro de innovación de la empresa, Repsol Technology Lab, debido a que la temperatura en la Isla Decepción alcanza los -30ºC. Es un archipiélago de las Shetland del Sur y corresponde al espacio en el que está ubicada la base.
La Base Española “Gabriel de Castilla” se conforma de varios módulos: el edificio en el que se encuentran los comedores y los dormitorios, el módulo científico donde se llevan adelante los proyectos de investigación, u otros dirigidos al mantenimiento y apoyo de la actividad en la isla. Para otorgar energía a estas instalaciones se usan 2.000 litros de diésel 100% renovable.
“El continente antártico supone la mayor reserva natural del planeta y para el Ejército de Tierra, que gestiona la Base ‘Gabriel de Castilla’, la sostenibilidad y la minimización del impacto ambiental durante las campañas ha sido siempre una máxima, según lo definido en el Tratado Antártico y el Protocolo de Madrid”, expusieron fuentes de la multienergética nacional en un comunicado.
El mundo está atento a este barco español y lo que sucederá con el combustible del futuro
Sumado a esto, la Base Antártica “Gabriel de Castilla” consiguió en el año 2010 la Certificación por Aenor del Sistema de Gestión Ambiental, en base a la ISO 14001, cerrando un procedimiento que comenzó diez años antes. De esta manera, se demostró el fuerte compromiso del Ejército de la Tierra con la protección del entorno.
Los combustibles 100% renovables de Repsol brindan una solución sostenible sin tener que modificar las instalaciones que ya existen. Esto supone una alternativa óptima para disminuir rápidamente las emisiones netas de CO2.
Para que la reducción de emisiones del transporte sea más rápida, Repsol se ha decantado por un combustible 100% renovable que ya abastece a más de 85 estaciones de servicio ubicadas en las principales ciudades y corredores de transporte de España y Portugal, cumpliendo con el objetivo que fijó en mayo, cuando empezó a distribuirlo en Madrid, Barcelona y Lisboa.
Repsol quiere llevar el combustible del futuro lo más lejos posible
Este año, Repsol tiene en sus planes aumentar los puntos de suministro sostenible 100% renovable hasta llegar a las 600 estaciones de servicio a lo largo de la península ibérica. Así el mundo queda atento a las novedades que aparezcan sobre el «barco español«, que en realidad es una base, y lo que pueda pasar con el combustible del futuro.
En este artículo ampliamos el concepto de biocombustibles, un producto que comercializa Repsol desde hace más de dos décadas y al que, desde 2019, agrega residuos orgánicos en su fabricación.





















