España focaliza su atención en uno de sus embalses. Está a punto de rebosar, y es una oportunidad única. Una noticia casi tan llamativa como la surgida en Sevilla, donde sus embalses tienen capacidad suficiente para abastecer durante los próximos cuatro años. La necesidad de acceder a energías sostenibles ha pasado a ser un asunto prioritario dentro de la agenda internacional. La energía hidráulica se ha afianzado como una solución a esta demanda y una fuente de energía renovable muy valiosa en el mundo.
Desde tiempos ancestrales, el uso de recursos hídricos se ha visto como una óptima fuente de energía. Es más, en el siglo cuarto ante de Cristo, el imperio persa ya recurría a ruedas de agua para el riego de los campos y molinos hidráulicos para moler cereales.
Sin embargo, el concepto de energía hidráulica llegaría a su máximo esplendor y desarrollo con la revolución industrial en Gran Bretaña al momento de utilizarla como fuente de energía para nuevos desarrollos.
A finales del siglo XIX, James B. Francis consiguió crear una turbina hidráulica de alta eficiencia, desembocando en la turbina Francis, capaz de convertir la energía potencial del agua en energía cinética rotacional aplicada a un eje. El tipo de central hidroeléctrica según el flujo que nos compete en esta oportunidad es la central hidroeléctrica de embalse.
A través de una o más presas, se conforman embalses que se emplean para retener importantes cantidades de agua y, de esta manera, regular el flujo que circula por las turbinas que producen electricidad. Esto permite la generación de energía cuando es más necesaria o conveniente.
España focaliza su atención en este embalse: ofrece una oportunidad única
Los embalses alaveses de Ullibarri y Urrunaga, que suministran agua a Bilbao y Gasteiz se conservan altos, al 83% y 59% de su capacidad respectivamente, por encima del promedio registrado en la última década. Después de las lluvias de diciembre, que obligaron a soltar agua, el desembalse de Ullibarri culminó el día de Nochevieja.
A principios de año, la escasez de lluvias ha permitido que estos espacios no se desembalses, pero a un nivel elevado. Urrunaga está más bajo, debido al uso que hace Iberdrola para producir energía para Barázar.
A finales del año 2024, llegaba otra noticia sobre el embalse Ullibarri, que volvió a verter agua al Zadorra pasados 5 días con las compuertas cerradas. Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro, el embalse alavés de Ullibarri volvió a verter agua por la presa con un caudal de 5 metros por segundo.
El protocolo de gestión del sistema de embalses del Zadorra establece que el desembalse comience cuando la lámina de agua llegue a la cota suficiente, 545 metros sobre el nivel del mar, para poder abrir el aliviadero.
Tras alcanzar la cota, el lunes 23 de diciembre a las 8 de la mañana comenzaron nuevamente los vertidos de agua, aunque con una cantidad más moderada, 5 metros cúbicos por segundo, la misma que se desembalsó en los primeros días de diciembre, consigna EFE.
En los 5 días previos a la fecha, desde el miércoles por la mañana, el embalse no había vertido. Al tratarse de una cantidad discreta no se espera que se originen problemas en el río Zadorra, aguas abajo, que en la actualidad lleva a su paso por Vitoria un caudal de 8 metros cúbicos por segundo, relativamente bajo.
Este embalse de España tiene al mundo en vilo: podríamos estar ante una oportunidad única
Entonces, registraba una capacidad total parecida a la actual: 84%, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. El embalse gemelo de Urrunaga anotó un número más bajo: el 53% de su capacidad, puesto que ha vertido más porque su agua se aprovecha por Iberdrola para turbinar y crear electricidad. Este agua se desembalsa hacia la cuenca del Arratia, hacia el norte, aguas que derivan en el Cantábrico.
Así, España mira hacia este embalse, que está a punto de rebosar, y es una oportunidad única. Un contexto que tiene lugar mientras esta región española espera el estreno de una colosal central hidroeléctrica: 160 MW y embalses electrificados.




















