La turbina más grande del planeta ya funciona: así es el gigantesco aerogenerador que está alterando el aire a su alrededor

Publicado el: 9 de enero de 2026 a las 07:01
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Turbina eólica marina de Mingyang de 20 MW en Hainan, China, con palas gigantes

China ha puesto en marcha en la costa de Hainan la MySE18.X‑20MW, una turbina eólica marina gigante fabricada por Mingyang Smart Energy. Con hasta 20 megavatios de potencia, palas de unos 128 metros y un rotor que puede alcanzar de 260 a 292 metros de diámetro, es hoy el aerogenerador de mayor capacidad unitaria del planeta.

Según los datos de la propia industria, esta única máquina puede generar en torno a 80 millones de kilovatios hora al año, suficiente para cubrir el consumo anual de unos 96 000 hogares y evitar la emisión de unas 66 000 toneladas de CO₂ respecto a una central de carbón. Para hacerse una idea, sería como descarbonizar de golpe una ciudad mediana que depende todavía de combustibles fósiles. No es poca cosa.



La ubicación no es casual. La turbina se ha instalado en Hainan para aprovechar vientos marinos estables y fuertes y para probar diseños capaces de soportar tifones con rachas de casi 80 metros por segundo, gracias a sistemas activos de protección frente a temporales extremos. El informe de sostenibilidad más reciente de Mingyang indica que el prototipo se conectó a la red en Hainan en septiembre, consolidando el salto de la compañía a la era de los 20 MW.

Más potencia con menos aerogeneradores

Detrás de este “rascacielos del viento” hay una lógica muy concreta. Al aumentar la potencia de cada unidad, los promotores pueden instalar menos aerogeneradores para obtener la misma energía. Eso significa menos cimentaciones en el fondo marino, menos cableado y menos operaciones de mantenimiento, algo que se nota tanto en los costes como en el impacto físico sobre el ecosistema.



La Agencia Internacional de Energías Renovables calcula que el coste medio de la electricidad eólica marina ha caído cerca de un 60 % entre 2010 y 2022, en buena parte gracias a turbinas más grandes y eficientes. Si esta tendencia continúa, máquinas como la MySE18.X‑20MW pueden ayudar a que la eólica marina compita de forma directa con las tecnologías fósiles y alivie cada vez más la factura de la luz.

China, que hace poco era vista sobre todo como gran emisor de CO₂, se apoya en estos gigantes para acelerar su transición energética y reforzar una cadena industrial propia en torno a las renovables. Al mismo tiempo, la carrera por el tamaño tiene riesgos. En diciembre de 2024, durante pruebas en Hainan, un prototipo de alta potencia de Mingyang sufrió la fractura de varias palas bajo condiciones extremas, un incidente que la empresa enmarcó en la fase de ensayos y que no causó daños personales.

Qué está pasando con el microclima alrededor del gigante

La parte que genera más preguntas entre científicos y ecologistas no es solo el tamaño, sino lo que ocurre en el aire alrededor de la turbina. Se sabe desde hace años que los parques eólicos modifican ligeramente el viento y la mezcla de aire en la llamada capa límite atmosférica.

Estudios con aviones y modelos numéricos sobre grandes parques del mar del Norte han observado cambios de unas pocas décimas de grado en la temperatura del aire y variaciones similares en la humedad hasta decenas de kilómetros en la estela de los aerogeneradores, sobre todo en noches muy estables. En un caso típico, se ha detectado un aumento de hasta 0,5 kelvin y cambios de unos 0,5 gramos de vapor de agua por kilo de aire a unos 60 kilómetros a sotavento de un gran clúster eólico.

En la práctica, significa que el aire que atraviesa el parque se remueve un poco más. Se mezcla aire algo más cálido que estaba por encima con el aire cercano a la superficie marina. El resultado son pequeñas variaciones de viento, temperatura y humedad que, según los propios autores, son muy localizadas y mucho menores que el calentamiento global causado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

La novedad ahora es la escala. Modelos recientes muestran que, cuando se usan menos turbinas pero más altas y con rotores mayores, el impacto en el viento a diez metros de altura puede ser incluso algo menor que con muchas turbinas pequeñas, precisamente porque la densidad del parque disminuye. Dicho de otra forma, concentrar la potencia en unos pocos gigantes puede reducir parte del “frenado” del viento muy cerca de la superficie.

Qué miran los científicos a partir de ahora

La activación de la MySE18.X‑20MW convierte a Hainan en un laboratorio a escala real para entender cómo interactúan estos nuevos diseños con el clima costero y con los ecosistemas marinos. Los equipos de investigación se fijan en varios frentes a la vez.

Por un lado, en los cambios de viento y temperatura en la zona donde rompen las olas, porque ahí se cruzan el interés climático y el interés ecológico. Por otro, en posibles efectos acumulados cuando no es solo una turbina aislada, sino un gran parque de máquinas de 15 o 20 MW repartidas frente a la costa.

A corto plazo, todo apunta a que estos efectos seguirán siendo pequeños y muy condicionados por la meteorología del día. A largo plazo, los expertos insisten en algo sencillo. La eólica marina es una pieza clave para descarbonizar el sistema eléctrico y reducir emisiones, pero cada nuevo salto de escala debe ir acompañado de estudios ambientales serios que permitan ajustar el diseño de los parques y proteger tanto la biodiversidad como a las comunidades costeras.

El principal estudio científico en el que se basan muchas de estas estimaciones sobre cambios de temperatura, humedad y viento en torno a los parques eólicos marinos ha sido publicado en la revista Environmental Research Letters.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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