Muy por debajo del suelo que pisamos, a varios kilómetros, hay microorganismos que no necesitan la luz solar para vivir, tampoco mucho alimento. Tras un estudio realizado por el Instituto de Geoquímica de Guangzhou podría haber hallado la forma de alimentarse, gracias a los movimientos de la corteza que rompen con las rocas por el agua subterránea.
Las superficies recién fracturadas pueden generar hidrógeno y sustancias oxidantes que valdrían de alimento para diferentes reacciones químicas. Podría explicarse como cargar una pila en el interior de una falla.
La roca rota funciona como una pila
Hay dos tipos de fracturas en las fallas habituales, una abre la roca por tensión, la otra, mediante cizalla, tritura y desplaza la roca.
Minerales como el cuarzo, de silicato, cuando se rompen pueden dejar los enlaces químicos muy reactivos. Cuando entran en contacto con el agua, se generan los llamados radicales libres. Estos favorecen la formación de hidrógeno y peróxido de hidrógeno, lo que se conoce como agua oxigenada.
Con ambas fracturas durante el experimento, encontraron hidrógeno y pequeñas cantidades de sustancias oxidantes.
Una fuente de energía bajo tierra
Entre unas zonas y otras, estas reacciones generan químicas diferentes, y forman lo que se conoce como gradiente redox. Para entenderlo, una sustancia puede ceder electrones y otras aceptarlos, creando intercambios que los microorganismos, no todos, pueden usar para obtener energía.
Los cálculos derivados del estudio señalan que, en la superficie de una falla, la producción local de hidrógeno podría ser 100.000 veces mayor a la que está asociada a procesos como la radiólisis y la serpentinización.
Es una estimación local de un estudio, no se puede decir que los terremotos produzcan globalmente 100.000 veces más hidrógeno.
El hierro mantiene el circuito
El hierro juega un papel determinante en todo esto, ya que se puede ver alterado entre diferentes estados químicos y transportar electrones entre reacciones. Con este intercambio se podría mantener activo el ciclo de hierro y ampliar el gradiente químico de la propia falla. Estas reacciones están directamente relacionadas con los propios ciclos del carbono, del nitrógeno y del azufre, que son fundamentales para el metabolismo de numerosos microorganismos.
Es de esta manera como la energía mecánica es capaz de usarse para romper la roca y así convertirse en energía química aprovechable.
Qué demuestra realmente
El estudio no vale para demostrar que una comunidad microbiana que vive en las profundidades de la tierra pueda sobrevivir gracias a este mecanismo, tampoco que un fuerte terremoto puede generar una fuente inagotable de energía. El estudio debería comprobarse en el interior de fallas naturales, con diferentes temperaturas, presiones y cantidades de agua, sería la mejor forma de determinar cómo funciona realmente.
Una pista para buscar vida en Marte
Este mecanismo puede abrir nuevas vías de investigación, incluso fuera de la Tierra. Marte sería un candidato perfecto dadas algunas similitudes con la Tierra, ya que fracturas, minerales y agua podría desarrollar reacciones similares.
El estudio, publicado en Science Advances.










