Una máquina compacta capaz de producir gasolina sin extraer petróleo ya funciona en Nueva York. La ha desarrollado Aircela, una empresa fundada por Mia y Eric Dahlgren, y puede transformar CO₂ del aire y agua en hasta un galón estadounidense de combustible cada 24 horas, unos 3,8 litros.
La idea llama la atención porque el líquido puede utilizarse en motores de gasolina actuales. Pero hay una letra pequeña importante. El sistema necesita mucha electricidad, todavía se encuentra en fase previa a la venta general y su beneficio climático depende de que la energía usada sea realmente renovable.
Una refinería en miniatura
Aircela presentó su primera máquina operativa el 20 de mayo de 2025 en Nueva York. Mide alrededor de 1,83 metros de alto y 0,91 metros de ancho, unas dimensiones similares a las de un frigorífico comercial, y está diseñada para capturar y convertir hasta 10 kilos de CO₂ al día.
El resultado previsto es hasta un galón diario de gasolina sintética. Parece poco frente a una gasolinera, claro, pero la propuesta no consiste en construir otra gran refinería, sino en llevar la producción de combustible hasta el lugar donde se necesita. Y eso cambia el enfoque.
Eric Dahlgren defendió el funcionamiento del equipo con una frase directa. «No construimos un prototipo. Construimos una máquina que funciona». Aun así, una demostración operativa no equivale todavía a un producto fabricado en serie, barato y probado durante años.
Cómo convierte el aire en gasolina
El primer paso consiste en aspirar aire y ponerlo en contacto con una solución acuosa que contiene hidróxido de potasio. Este compuesto atrapa el CO₂ y después se regenera para volver a utilizarse, de modo que el proceso pueda repetirse de forma continua.
Después entra en juego el agua. Un electrolizador alimentado con electricidad renovable separa sus moléculas en hidrógeno y oxígeno. La máquina conserva el hidrógeno para fabricar el combustible y libera el oxígeno.
Por último, el hidrógeno se combina con el CO₂ capturado para producir metanol. Ese metanol pasa por un proceso catalítico conocido como MTG (metanol a gasolina) y termina convertido en un combustible líquido apto para motores. No es magia, es química conocida reunida en un equipo mucho más pequeño.
Puede entrar en un coche actual
Según las pruebas comunicadas por Aircela, la gasolina alcanza al menos 95 RON, una referencia equivalente a la gasolina de 95 octanos habitual en España. También carece de etanol, azufre y metales pesados, y puede usarse sola o mezclada con gasolina convencional sin modificar el motor ni el sistema de combustible.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el conductor podría repostar con una manguera normal, pero no llenar un depósito entero de un día para otro. Una producción cercana a 3,8 litros diarios sirve mejor como suministro gradual que como sustituto inmediato de una estación de servicio.
La factura eléctrica manda
La propia empresa calcula que necesita alrededor de 75 kWh de electricidad para fabricar un galón. Eso equivale a casi 20 kWh por litro, mientras que el objetivo declarado es superar una eficiencia energética total del 50 % cuando el sistema avance.
La máquina no crea energía, la transforma varias veces. Primero produce hidrógeno, luego metanol, después gasolina y finalmente un motor convierte esa gasolina en movimiento, con pérdidas en cada etapa. Por eso, para un turismo que puede enchufarse con normalidad, utilizar la electricidad directamente en una batería suele ser bastante más eficiente.
La Comisión Europea señala que un vehículo eléctrico es aproximadamente tres veces más eficiente del depósito a las ruedas que uno de combustión. En el fondo, la propuesta de Aircela parece tener más sentido donde la electrificación directa resulta difícil, donde llevar combustible es caro o donde existen excedentes renovables que podrían aprovecharse. Esta última conclusión es una valoración razonable, no una promesa demostrada por la empresa.
Neutral en carbono, con matices
Cuando esta gasolina se quema, el tubo de escape vuelve a liberar CO₂. La diferencia es que ese carbono no procede del petróleo extraído del subsuelo, sino del aire del que fue capturado poco antes. Así se forma un ciclo potencialmente neutro en carbono.
La palabra importante es «potencialmente». Aircela reconoce que, si la máquina se conecta a la red, la huella final depende de la mezcla eléctrica que la alimente. Si la electricidad procede en parte de carbón o gas, el balance empeora, y una evaluación completa también tendría que considerar la fabricación del equipo y los demás consumos del proceso.
Tampoco convierte un coche de combustión en un vehículo sin emisiones locales. Aunque el combustible no contenga azufre, la combustión sigue estando sujeta a contaminantes regulados como los óxidos de nitrógeno, el monóxido de carbono, los hidrocarburos y las partículas. Menos carbono fósil no significa aire completamente limpio en la calle.
El mercado aún no ha llegado
Aircela trabaja ahora con socios de prueba y pretende iniciar una disponibilidad comercial limitada en algunos mercados de Estados Unidos a finales de 2026. Después intentaría ampliar la producción, pero la empresa todavía no ha publicado en su ficha técnica un precio final de venta.
Por eso, las cifras que circulan sobre un coste de entre 14.000 y 18.500 euros deben tomarse con cautela mientras no exista una confirmación oficial. El reto ya no es solo demostrar la reacción química. También hay que probar durabilidad, seguridad, mantenimiento, coste por litro y rendimiento fuera de un entorno controlado.
Europa todavía no ha cerrado el debate
La norma europea vigente fija para 2035 una reducción del 100 % de las emisiones de CO₂ en el escape de los coches y furgonetas nuevos. En diciembre de 2025, la Comisión propuso rebajar esa meta al 90 % y permitir compensaciones vinculadas a combustibles sostenibles y acero de bajas emisiones.
Pero esa modificación aún está siendo examinada por los Estados miembros y no puede darse por aprobada. Por tanto, no es correcto presentar hoy los combustibles sintéticos como una excepción plenamente garantizada para vender cualquier coche de combustión nuevo después de 2035. El marco puede cambiar, pero todavía está en discusión.
La ficha técnica actualizada y el estado comercial de la máquina han sido publicados en la sección oficial de preguntas frecuentes de Aircela.



