Energía

Mientras el mundo se fija en China, un diminuto pueblo de Ciudad Real esconde un tesoro energético con 2.100 toneladas de tierras raras al año

Vista aérea del Campo de Montiel, en Ciudad Real, donde se investiga un yacimiento de tierras raras del Proyecto Neodimio.

Mientras el mundo se fija en China, un diminuto pueblo de Ciudad Real esconde un tesoro energético con 2.100 toneladas de tierras raras al año

España no acaba de descubrir una mina capaz de abastecer a Europa. El depósito de monacita gris del Campo de Montiel, en Ciudad Real, se conoce desde 1989 y lo que existe ahora es una solicitud para investigarlo mejor, no una explotación autorizada. Esa diferencia cambia por completo la noticia.

El recurso puede ser importante porque la Unión Europea necesita tierras raras para coches eléctricos, aerogeneradores y equipos electrónicos. Pero las cifras de producción siguen siendo estimaciones del promotor y el proyecto debe resolver dudas sobre agua, agricultura y biodiversidad antes de acercarse siquiera a una mina. El potencial está ahí, pero el permiso todavía no.

No es un hallazgo nuevo

La propia documentación de Quantum Minería explica que la monacita gris fue localizada en 1989 por la Empresa Nacional Adaro de Investigaciones Mineras (ENADIMSA). Años después se realizaron nuevas investigaciones y en 2017 se presentó el proyecto de explotación Matamulas, que terminó con una declaración ambiental negativa y con la desestimación judicial del recurso de la compañía.

El plan actual se llama Neodimio y fue solicitado en noviembre de 2022. Abarca 292 cuadrículas mineras en Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y Valdepeñas, aunque la intervención prevista se concentraría en unas 200 hectáreas. La propuesta incluye 1.000 muestras superficiales y 400 pequeñas calicatas de entre uno y cinco metros de profundidad.

Qué buscan bajo el campo

La monacita es un fosfato que puede contener varios elementos de tierras raras. En este caso interesan especialmente el neodimio y el praseodimio, utilizados en imanes permanentes de gran potencia. Esos imanes están dentro de motores eléctricos, generadores eólicos, bombas de calor y muchos aparatos que usamos cada día.

Quantum sostiene que el depósito es superficial y secundario, por lo que no necesitaría voladuras ni trituración intensa. La empresa propone separar el mineral mediante cribado y gravedad, sin añadir productos químicos, y devolver después los materiales al terreno agrícola. Son características anunciadas por el promotor y la Administración todavía debe comprobar si funcionarían así en la práctica.

La cifra del 33 % necesita contexto

La estimación más repetida habla de 2.100 toneladas anuales, suficientes según Quantum para unos 350.000 coches eléctricos o 10.000 aerogeneradores. La compañía relacionó esa producción con alrededor de un tercio del consumo europeo, pero lo hizo en 2017 tomando como referencia unas 7.000 toneladas anuales. No equivale a una producción autorizada ni garantizada.

Eurostat registró 15.100 toneladas de elementos de tierras raras importadas por la UE en 2025 y una comparación simple situaría esas 2.100 toneladas cerca del 14 %, no del 33 %, aunque ambas cifras no miden necesariamente exactamente los mismos productos. ¿Qué significa esto para el lector? Que el yacimiento seguiría siendo relevante, pero el titular de “un tercio de Europa” necesita explicar el año y la categoría utilizada.

El agua cambia según la fase

El documento ambiental del proyecto Neodimio afirma que las labores de investigación no consumirían agua ni producirían vertidos. Tiene sentido, porque se habla de muestreos y calicatas puntuales, no de una planta trabajando durante años. Confundir ambas etapas hincha o minimiza el problema según convenga.

Para una futura explotación, la situación sería distinta. Quantum cita un circuito cerrado y unas pérdidas de 85.000 metros cúbicos anuales en el antiguo diseño de Matamulas, con una posible reducción adicional mediante nueva tecnología. El intervalo de 310.000 a 500.000 metros cúbicos que circula en algunas noticias no aparece como demanda del actual permiso de investigación, y una mina futura tendría que presentar un nuevo balance hídrico y conseguir la autorización correspondiente.

La biodiversidad sigue en el centro

El área es principalmente agrícola, pero también toca un territorio ambientalmente sensible. El documento del promotor reconoce un ligero solapamiento con la ZEPA “Áreas esteparias del Campo de Montiel” y asegura que no se harán trabajos dentro de ella. Aun así, su propio análisis considera previsibles ciertos efectos y pide una evaluación adecuada para determinar si serían significativos.

Aquí pesa el antecedente de Matamulas, cuya declaración de impacto ambiental fue negativa y cuya denegación fue confirmada después por el Tribunal Superior de Justicia regional. El lince ibérico, el águila imperial y otras especies protegidas formaron parte de aquel procedimiento, pero el nuevo expediente debe evaluarse con sus límites y trabajos concretos. Mezclar los dos proyectos tampoco ayuda.

Todavía no hay permiso de mina

Según la web del promotor, el permiso de investigación continúa en trámite. Incluso si lo obtuviera y los resultados fueran favorables, tendría que presentar por separado un proyecto de explotación, un plan de restauración y un estudio de impacto ambiental sometido a consulta pública. Investigar no concede el derecho automático a extraer.

En febrero de 2026, la Junta rechazó abrir un concurso solicitado por otra empresa para volver a explorar Matamulas y la consejera Mercedes Gómez afirmó que “no estamos interesados en hacer este concurso”. Esa decisión no resuelve por sí sola el expediente Neodimio presentado por Quantum en 2022. Son procedimientos distintos, y esa precisión importa.

Europa necesita más que un yacimiento

La UE quiere que en 2030 al menos el 10 % de sus necesidades anuales de materias primas estratégicas proceda de extracción europea, que el 40 % se procese dentro del bloque y que el 25 % llegue del reciclaje. También pretende que ningún país externo concentre más del 65 % del suministro en una fase relevante. Hoy, sin embargo, China refina el 100 % de las tierras raras utilizadas en los imanes permanentes europeos.

El Tribunal de Cuentas Europeo advirtió en 2026 de que la diversificación aún no ofrece resultados tangibles y de que los obstáculos financieros, jurídicos y administrativos frenan la producción y el reciclaje. Por eso, Ciudad Real puede ser una pieza, pero no la solución completa, que también necesita plantas de separación, materiales alternativos, recuperación de residuos y confianza local. La transición energética también se construye bajo tierra, y ahí no existen atajos.

El caso sigue abierto y cualquier avance deberá distinguir entre investigación, explotación y producción comercial. 

La documentación técnica presentada por el promotor para el Proyecto Neodimio ha sido publicada por Quantum Minería.

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