Un invierno sin nieve

La AEMET destaca que la cuenca hidrográfica del Ebro «confirma» la tendencia nacional ya que exibe un comportamiento similar. Entre las causas, expone que la nieve apareció «un poco más pronto» de lo habitual en este invierno climatológico.

La reserva nacional de nieve apenas alcanza el 40 por ciento del volumen de hace un año y se sitúa en la mitad de la media de nieve de los últimos cinco años, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) del Ministerio para la Transición Ecológica, una vez finalizado el invierno climatológico (diciembre-febrero).

Así, la AEMET señala que la evolución del volumen de agua en forma de nieve ha caído «drásticamente» durante la última semana de febrero y se ha reducido en más de un 50 por ciento en algunas cuencas y están «muy por debajo de lo esperable» ya que no se ha llegado a las cifras habituales. La baja cifra de nieve se traduce en una pérdida del 19,72 por ciento del volumen de agua disponible en forma de nieve.

Las reservas de nieve eran de 1.500 hectómetros cúbico, lo que solo supone la mitad de la media nacional de los últimos cinco años, que son 3.000 hectómetros cúbicos y no llegaron ni al 40 por ciento de la reserva nacional que se contabilizaba hace un año al término de febrero, cuando había 3.900 hectómetros cúbicos.

Además, la AEMET destaca que la cuenca hidrográfica del Ebro «confirma» la tendencia nacional ya que exibe un comportamiento similar. Entre las causas, expone que la nieve apareció «un poco más pronto» de lo habitual en este invierno climatológico. De hecho, se adelantó una semana, hasta la última semana de octubre, respecto a la media nacional de los últimos cinco años, cuando las primeras nevadas suelen darse la primera semana de noviembre.

Sin embargo, a pesar de su «prontitud», la AEMET refleja que no se registraron grandes nevadas hasta la segunda quincena del mes de enero y el mes de febrero, que ha sido el mes más seco del siglo XXI no ha ayudado a remontar las reservas. En este contexto, añade que el episodio cálido registrado entre el 21 y el 28 de febrero, cuando se batieron 18 récords de temperaturas máximas, está detrás de que el ya bajo volumen de agua en forma de nieve disponible se redujera «significativamente en tan solo una semana».

Con estas circunstancias, del 26 de febrero al 5 de marzo, en la cuenca del Miño-Sil el volumen bajó un 52,95 por ciento y en la cuenca del Tajo, un 52,11.

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