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martes, marzo 21, 2023

El 2020, año de tregua para los bosques de Catalunya

«Durante la semana de San Juan de 2019 hubo una ola de calor repentina que parecía que perjudicaría los bosques, pero las tormentas de agosto los salvaron y ahora el escenario es bastante positivo», explica el ecólogo del CREAF Jordi Vayreda.
  • Este año los bosques se encuentran en un buen estado ante el riesgo de sequía, gracias a lluvias puntuales del verano pasado, y también se rompen los cuatro años seguidos de mucha procesionaria.
  • Esta situación beneficiosa mejora la tendencia de sequías acumuladas que arrastrábamos desde los episodios serios de 2016 y 2012.
  • La parte negativa se la lleva el sotobosque: la mariposa del boj sigue su expansión dejando a su paso sólo un rebrote del 20% de los bojes afectados.

A las puertas de la primavera, los expertos y las expertas del CREAF informan que los bosques de Cataluña este año podrán recuperarse de las sequías acumuladas de otras temporadas, así como de los efectos devastadores de la procesionaria. No es el caso del sotobosque, que vuelve a estarafectado gravemente por la plaga de la mariposa del boj.

«Durante la semana de San Juan de 2019 hubo una ola de calor repentina que parecía que perjudicaría los bosques, pero las tormentas de agosto los salvaron yahora el escenario es bastante positivo», explica el ecólogo del CREAFJordi Vayreda.

«Nos estamos encontrando que, incluso, se están rehaciendo los robledales y encinares que sufrieron lasequía extrema del 2016en una extensión de11.000 hectáreasyla del 2012en18.000hectáreas, gracias a que sonárboles que rebrotan«.

Este hecho, indica el experto, demuestra que la resiliencia de los bosques sigue siendo fuerte, a pesar de los episodios climáticos extremos que conlleva el cambio climático: «dos o tres lluvias en verano pueden salvar toda una temporada».

La plataforma de ciencia ciudadana Alerta Forestalrecoge las afectaciones por procesionaria en los pinos de todo el país, que también tienen un año de tregua tras cuatro temporadas de efectos recurrentes muy intensos.

«Si bien ya contamos con casi 1.300 usuarios y usuarias registrados,las observaciones que nos envían de procesionaria han disminuido bastante y esto es porque, probablemente, sus enemigos naturales han estabilizado la plaga» informaAnabelSánchez,coordinadora de la iniciativae investigadora del CREAF.

Un resultado que cabía esperar, según explica, «pues se trata de una especie de polilla autóctona que se equilibra dentro del ecosistema de manera natural. Las defoliaciones masivas y recurrentes de los últimos cuatro años eran inusuales y habrá que estudiar los motivos con detenimiento».

La mariposa del boj continúa su ataque

Si bien los bosques del territorio están en un buen estado, no pasa lo mismo con los bojedales. LaCydalima perspectalis, conocida como mariposa del boj porque en su fase de oruga se alimenta masivamente de este arbusto, sigue siendo una plaga preocupante.

«A simple vista, parece que este año 2020 hay menos polillas deCydalima:hemos pasado de 5.700 capturas por trampa en 2018, año del pico de infección, a sólo 1.000 capturas en 2019. En cambio, si indagamos un poco más identificamos la problemática:sólo el 20% de los bojes están rebrotandoy todos ellos ya están siendo atacados por orugas…

No somos optimistas con el futuro de esta especie de arbusto» alertaJordi Riera, director del Espai Natural de les Guilleries-Savassona, enOsona.

Las plagas forestales siguen todas un ciclo similar al de laCydalima: un primer año en que los árboles o arbustos no se ven demasiado afectados ―la especie de insecto llega al bosque y tiene que adaptarse―, seguido de un segundo año de estallido en que el insecto invasor (o no) tiene todo el alimento disponible que desea y devasta grandes extensiones.

El tercer año del ciclo corresponde a una disminución de la plaga, ya que no queda tanto alimento y los enemigos naturales actúan controlando las poblaciones. «En cuanto a la mariposa del boj,en la Garrotxa este 2020 es claramente un año de post-invasión, ya que el número de mariposas ha disminuido porque no quedan casi bojes para comer», explicaEmili Bassols, técnico del Parc Natural de la Zona Volcànica de La Garrotxa.

También en este caso las complicaciones vienen ahora, cuando los pocos bojes que consiguen rebrotar vuelven a ser infectados ylos esfuerzos para recuperarse pueden no ser suficientes.

Cabe recordar que la plaga de la mariposa del boj aún está activa y se está expandiendo, ya que el 2017 comenzó a afectar gravemente a La Garrotxa, en 2018 y 2019 en Osona yahora ya empiezan a verse efectos importantes en el Ripollès, el Lluçanès y a las puertas del Berguedà.

«Hay que imaginar que laCydalimaes como una mancha de aceite, que comienza en una parte del territorio y se va esparciendo», concluyeBassols.

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