La caza con galgos se ha transformado en un símbolo del choque entre ética contemporánea y costumbres heredadas, impulsando un debate social que ya no puede ser ignorado.
Caza con galgos bajo creciente cuestionamiento social y ético
El debate sobre bienestar animal rompe el marco rural tradicional y conecta con una sensibilidad urbana cada vez más crítica y movilizada.
Los galgos como punto crítico del debate animalista actual
La Plataforma No a la Caza (NAC) se ha concentrado este domingo en la Plaza del Castillo de Pamplona para reclamar el fin de la caza y denunciar el trato que reciben los perros utilizados en esta práctica, coincidiendo con el final de la temporada cinegética.
Tradición, sufrimiento y una sociedad que empieza a decir basta
En un comunicado difundido con motivo del acto, la plataforma ha señalado que el 1 de febrero marca “una sentencia de muerte o de olvido” para miles de animales, en referencia al destino de los perros de caza una vez finalizada la temporada, y ha denunciado que muchos de ellos son descartados si no cumplen con los criterios de rendimiento exigidos.
La concentración estaba convocada en decenas de ciudades españolas.
El colectivo ha criticado la existencia de una “frontera invisible” entre los perros de compañía y los perros de caza, a los que considera excluidos de una protección legal efectiva, y ha exigido una legislación “sin exclusiones” que reconozca los mismos derechos para todos los animales, con independencia de su uso.
El movimiento animalista mantiene la presión en las calles
Durante el acto, la Plataforma NAC ha afirmado que la tradición no puede justificar prácticas que, a su juicio, implican abandono, sufrimiento o muerte, y ha defendido que la protección animal debe situarse por encima de intereses particulares.
El comunicado también ha extendido la denuncia a otras especies silvestres, como el lobo ibérico, el jabalí, el ciervo o diversas aves, cuya gestión cinegética ha calificado de violenta y alejada de criterios científicos.
La plataforma ha asegurado que continuará movilizándose hasta lograr el fin de la caza y ha reivindicado que el 1 de febrero deje de ser una fecha asociada al sufrimiento animal para convertirse en el recuerdo de una etapa superada. Seguir leyendo en NATURALEZA.





















