El deshielo de un glaciar documentado por primera vez en tierra con 800 metros de retroceso diarios según imágenes de satélite

Publicado el: 16 de enero de 2026 a las 06:30
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Comparativa satelital 2021 y 2025 del glaciar Hektoria en la península Antártica tras un fuerte retroceso

El glaciar Hektoria, en la costa oriental de la península Antártica, acaba de batir un récord que nadie quería ver. Un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience revela que perdió más de ocho kilómetros de hielo apoyado en tierra en solo dos meses, entre noviembre y diciembre de 2022, a un ritmo cercano a 800 metros al día. Es casi diez veces más rápido de lo que se había medido hasta ahora para un glaciar asentado sobre roca.

La investigación, liderada por la glacióloga Naomi Ochwat, de la Universidad de Colorado Boulder, analizó imágenes de satélite y datos obtenidos desde el aire entre febrero de 2022 y agosto de 2023. El resultado deja a la comunidad científica con la boca abierta. En ese periodo Hektoria retrocedió unos 25 kilómetros en total y casi la mitad de su longitud se desintegró en un proceso encadenado de fracturas y desprendimientos.



Puede que la primera reacción sea pensar que todo esto ocurre muy lejos. Un glaciar del tamaño aproximado de una gran ciudad, en un rincón helado que casi nadie visitará. Sin embargo, lo que ha pasado allí tiene mucho que ver con el nivel del mar que llegará a las costas donde viven millones de personas, también en España. Cada vez que se derrite hielo apoyado en tierra y ese agua acaba en el océano, la “bañera” global sube un poco más.

Qué ha hecho diferente a Hektoria

Los científicos subrayan que lo más sorprendente no es solo la velocidad del retroceso. Lo extraordinario es que se haya dado en hielo que descansaba sobre el lecho rocoso y no en una plataforma flotante, donde son habituales los grandes desprendimientos de icebergs.



La clave está en la forma del terreno bajo el glaciar. Hektoria se apoya sobre una llanura de hielo muy plana y situada por debajo del nivel del mar, justo donde el glaciar pasa de estar “anclado” al fondo a empezar a flotar. Cuando el hielo se fue adelgazando, toda esa zona plana quedó sometida al empuje del océano. El resultado fue que grandes bloques comenzaron a irse a flote y se desprendieron en cadena, en un proceso de inestabilidad que los autores describen como calving sobre llanura de hielo.

Durante los días de retroceso más rápido, las estaciones sísmicas cercanas registraron pequeños terremotos. Las señales encajaban con el desprendimiento de grandes trozos de hielo desde un glaciar todavía apoyado en el fondo, lo que confirma que no se trataba solo de una lengua flotante colapsando, sino de una pérdida real de hielo que contribuye al aumento del nivel del mar.

Una reacción en cadena que empezó hace décadas

Hektoria no se ha roto de la noche a la mañana. Los glaciólogos recuerdan que esta zona empezó a cambiar con fuerza tras la desintegración de la plataforma de hielo Larsen B en 2002, que actuaba como un tapón que frenaba el flujo de los glaciares de tierra hacia el mar. Cuando ese “corcho” desapareció, Hektoria y otros glaciares cercanos aceleraron poco a poco, adelgazaron y se hicieron más vulnerables a la acción del océano.

En palabras del glaciólogo Etienne Berthier, que firma también el estudio, retrocesos tan fuertes y tan rápidos son algo “realmente espectacular” para este tipo de masas de hielo. Y no lo dice en tono de admiración, sino como una señal de alarma.

Lo que han visto en la Antártida recuerda a lo que los geólogos reconstruyen para el final de la última glaciación, hace unos veinte mil años, cuando partes de las grandes capas de hielo se retiraron a ritmos de cientos de metros al día en periodos de fuerte calentamiento. Que algo similar vuelva a observarse ahora en tiempo real es, en buena medida, una advertencia sobre hasta dónde puede llegar el deshielo si las temperaturas siguen subiendo.

Qué significa para el nivel del mar

Por sí solo, Hektoria es un glaciar pequeño para los estándares antárticos, con un impacto directo limitado en el nivel del mar. El problema es otro. El estudio muestra que las llanuras de hielo planas y poco profundas, como la que hay bajo este glaciar, pueden desencadenar colapsos repentinos en cuanto el hielo se adelgaza lo suficiente y el océano gana terreno.

Los autores recuerdan que existen llanuras de este tipo bajo otros glaciares de Groenlandia y de la Antártida, algunos mucho más grandes y con un potencial enorme de subida del nivel del mar. Por eso insisten en la necesidad de mapear mejor el relieve bajo el hielo, identificar estas zonas sensibles y vigilar de cerca su evolución, en lugar de dar por hecho que el retroceso será siempre lento y constante.

Hoy, la subida del nivel del mar se reparte en buena parte entre la dilatación del agua al calentarse, el derretimiento de los glaciares de montaña y el deshielo de Groenlandia y la Antártida. Cada una de estas piezas aporta aproximadamente un tercio, aunque las contribuciones cambian con el tiempo a medida que el calentamiento avanza.

En la práctica esto no se traduce solo en gráficos o números. Se transforma en mareas que llegan cada vez más adentro, en paseos marítimos que hay que reforzar, en seguros más caros en las zonas costeras y en decisiones urbanísticas que se vuelven urgentes. Hektoria, un nombre que casi nadie conocía, se convierte así en un recordatorio incómodo de que el reloj del clima va más deprisa de lo que suele ir la política.

El estudio científico se ha publicado en la revista Nature Geoscience.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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