La educación impulsa la acción ambiental global en un contexto en el que la degradación de los ecosistemas amenaza la salud, la economía y el bienestar de miles de millones de personas, convirtiéndose en una herramienta esencial para formar sociedades informadas, resilientes y capaces de actuar frente a la crisis climática.
La educación impulsa la acción ambiental global desde las aulas
Desde las aulas hasta las comunidades, la educación se consolida como una herramienta clave para frenar la degradación ambiental, restaurar ecosistemas y preparar a las sociedades para los desafíos climáticos.
Los desafíos ambientales están socavando la salud de los ecosistemas, la estabilidad de las economías y el bienestar de las comunidades en todo el mundo.
Alrededor de 3.200 millones de personas —casi el 40% de la población mundial— se ven directamente afectadas por la degradación de las tierras, mientras que hasta 577.000 millones de dólares en la producción agrícola mundial anual están en riesgo debido a la pérdida de polinizadores.
Los expertos coinciden en que enfrentar estos desafíos requiere no solo soluciones tecnológicas o políticas públicas, sino también sociedades informadas, comprometidas y con capacidades para actuar.
Estudiantes y jóvenes lideran soluciones frente a la crisis ambiental
Cada 24 de enero, el Día Internacional de la Educación, liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), pone el foco mundial en el papel de la educación para construir un futuro mejor y alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Desde las aulas hasta las comunidades, y desde iniciativas locales hasta movimientos globales, estas son cinco formas en que la educación está impulsando la acción por el medio ambiente.
Universidades y comunidades transforman el conocimiento en acción
La educación desde edades tempranas es fundamental para comprender el mundo natural y la relación de la humanidad con él.
Al fortalecer la alfabetización ambiental, el pensamiento crítico y las habilidades para la resolución de problemas, las escuelas contribuyen para lograr una ciudadanía informada, capaz de tomar decisiones ambientalmente responsables.
Iniciativas como #GenerationRestoration Schools, liderada por el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas en alianza con la Foundation for Environmental Education (FEE), apoyan a escuelas de todo el mundo para enseñar y actuar en favor de la naturaleza, permitiendo que las y los estudiantes aprendan sobre el medio ambiente participando en proyectos prácticos de restauración de ecosistemas.
Escuelas resilientes ante el impacto del cambio climático
Más allá de los espacios escolares, las modalidades de educación no formal también desempeñan un papel clave en el fortalecimiento de la conciencia ambiental. Talleres, grupos de formación y programas comunitarios empoderan a las personas jóvenes para colaborar, movilizarse y enfrentar desafíos en sus comunidades.
Por ejemplo, el Tide Turners Plastic Challenge, parte de la campaña #SinContaminaciónPorPlásticos del PNUMA, involucra a jóvenes de todo el mundo a través de redes existentes. En alianza con el Movimiento Scout Mundial y Girl Guides, ha llegado a más de 800.000 jóvenes, demostrando el poder de la acción a nivel comunitario.
Iniciativas como esta fortalecen el liderazgo y las habilidades para la vida, al tiempo que impulsan soluciones ambientales lideradas por la juventud.
Educación ambiental para restaurar ecosistemas y biodiversidad
Al integrar la restauración de los ecosistemas en la enseñanza, la investigación, las operaciones y las cadenas de suministro, las universidades están transformando sus campus en laboratorios vivos para la recuperación de la naturaleza.
Por ejemplo, más de 700 instituciones de educación superior en más de 100 países forman parte de Nature Positive Universities (Universidades Positivas con la Naturaleza), una red global dedicada a detener y revertir la pérdida de biodiversidad mediante acciones como la restauración de hábitats, el monitoreo de la biodiversidad y proyectos de infraestructura sostenible.
Estas acciones mejoran los entornos urbanos y los paisajes locales, contribuyendo al desarrollo de un futuro positivo para la naturaleza.
Los estudiantes ya son agentes de cambio
Estudiantes de todo el mundo están explorando, documentando y comunicando los desafíos ambientales. A través del periodismo, la narración de historias y las plataformas digitales, las personas jóvenes comparten soluciones e inspiran a otras a actuar.
Programas como Young Reporters for the Environment (YRE), que colabora estrechamente con el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, llevan más de 30 años formando y acompañando a miles de futuros líderes ambientales.
Muchas y muchos periodistas y defensores del medio ambiente comenzaron su camino a través de YRE, donde desarrollaron habilidades para investigar problemáticas, informar sobre desafíos locales y apoyar iniciativas centradas en soluciones.
Las aulas se están preparando para el futuro
Según un análisis reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), al menos 242 millones de estudiantes en 85 países vieron interrumpida su educación debido a crisis climáticas en 2024, incluidas olas de calor, tormentas, inundaciones y sequías.
En algunos contextos, estas interrupciones repetidas han puesto en riesgo el derecho de niñas y niños a la educación.
Las escuelas resilientes al clima ayudan a proteger a la infancia frente a fenómenos meteorológicos extremos y a garantizar la continuidad del aprendizaje.
Por ejemplo, en una de las regiones más vulnerables al calor en la India, Supriya Sahu, laureada del Premio Campeones de la Tierra del PNUMA, ha impulsado medidas de enfriamiento y soluciones basadas en la naturaleza para proteger a familias y escuelas.
Proyectos como el Cool Roof Project en escuelas públicas “verdes” reducen la temperatura en los espacios interiores y mejoran las condiciones de aprendizaje, asegurando que la educación pueda continuar. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.



















