Las Tablas de Daimiel mantienen 850 hectáreas inundadas en verano. Tras rozar las 1.500 hectáreas de agua en primavera, el espacio manchego mantiene niveles hídricos esperanzadores con la mirada puesta en sobrellevar los meses estivales.
Las aportaciones del río Gigüela resultaron decisivas para revitalizar los terrenos llanos. Este flujo de agua constante disparó la reproducción de aves acuáticas, registrando más de 1.600 parejas de pato colorado, una cifra récord que no se alcanzaba desde 1980.
A pesar de este respiro, los biólogos advierten que la sobreexplotación del acuífero subterráneo amenaza el futuro de todo el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Las extracciones con fines agrícolas han vaciado volúmenes realmente significativos en las últimas décadas.
Las Tablas de Daimiel mantienen 850 hectáreas inundadas en verano, lo que no salva al parque de sus amenazas más graves
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel mantiene a comienzos de agosto alrededor de 850 hectáreas inundadas en pleno verano tras alcanzar las 1.500 hectáreas encharcadas la pasada primavera.
El director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, ha explicado que la última estimación, correspondiente al 1 de agosto, sitúa la superficie inundada «del orden de unas 850 hectáreas», una cifra que considera «un buen dato de inundación para el espacio protegido teniendo en cuenta que es pleno verano».
Las Tablas de Daimiel mantienen 850 hectáreas inundadas en verano. Ruiz de la Hermosa ha señalado que los niveles de agua están descendiendo «lógicamente» debido a las condiciones propias de esta época del año, aunque ha insistido en valorar positivamente la superficie que todavía permanece encharcada.
El dato se produce después de que Las Tablas de Daimiel alcanzara durante la pasada primavera su máxima superficie inundada de los últimos años, con alrededor de 1.500 hectáreas, prácticamente el límite de inundación que actualmente puede alcanzar el humedal.
Las Tablas de Daimiel cuentan con unas 1.750 hectáreas de superficie máxima inundable, aunque la colmatación de vegetación acumulada durante los años de sequía ha reducido la capacidad real de inundación a unas 1.500 hectáreas, superficie que se llegó a alcanzar ya en el mes de marzo.
Unas aportaciones fluviales que son vitales
Las aportaciones del río Gigüela desempeñaron un papel fundamental en esta recuperación, ya que por tercer año consecutivo hicieron posible la entrada de agua superficial al parque.
Las entradas al parque comenzaron el 11 de febrero y los caudales fueron aumentando progresivamente la superficie inundada hasta conectar diferentes zonas del humedal.
Las Tablas de Daimiel mantienen 850 hectáreas inundadas en verano. Esta recuperación hídrica ha tenido también un reflejo positivo en la fauna del parque, especialmente en las aves acuáticas. El último censo de nidificantes ha constatado un buen año de reproducción, con varios máximos históricos y una notable recuperación de especies.
Entre los datos más destacados figura el del pato colorado, emblema del parque nacional, con una estimación de entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, lo que supone el mejor dato de la serie histórica desde 1980.
Los datos son esperanzadores, pero no todo está bien
Pese a estos datos positivos, la situación hídrica del espacio protegido continúa condicionada por la ausencia de aportaciones subterráneas, que son fundamentales para la conservación de este humedal, puesto que el acuífero que históricamente ha sustentado el humedal permanece afectado por décadas de sobreexplotación agrícola.
Las Tablas de Daimiel mantienen 850 hectáreas inundadas en verano. Un reciente estudio financiado por la Diputación Provincial de Ciudad Real sobre las masas de agua subterráneas de la provincia de Ciudad Real alerta de que el Acuífero 23 podría superar en menos de una década la situación crítica alcanzada en 1995 si continúan las actuales extracciones de agua subterránea para la agricultura.
El estudio señala que las extracciones para regadío continúan siendo muy superiores a los recursos disponibles y según los cálculos recogidos en el informe, el descenso medio de los niveles del acuífero que aporta de forma natural agua a Las Tablas de Daimiel respecto a la década de los setenta alcanza ya los 17 metros.
Teniendo en cuenta que cada metro de descenso equivale, aproximadamente, a 125 hectómetros cúbicos de agua almacenada, el vaciado del acuífero se estima en unos 2.125 hectómetros cúbicos, o lo que sería lo mismo, 2.125 estadios Santiago Bernabéu llenos de agua.
Preservar este valioso humedal requiere una urgente reestructuración de los regadíos en la comarca. Recuperar los caudales profundos es el único camino viable para garantizar la supervivencia definitiva de nuestra fauna silvestre amenazada.



