Las normativas ambientales europeas vuelven al centro de la preocupación ciudadana. Ante un escenario que amenaza con desandar décadas de avances en la protección del medio ambiente y la salud colectiva.
Normativas ambientales europeas frente a una ofensiva regresiva
Una ofensiva legislativa reabre el debate sobre hasta qué punto la economía puede avanzar sacrificando salud, biodiversidad y derechos ambientales básicos.
La coalición Hands Off Nature, que incluye a varias agrupaciones ambientalistas, advierte contra las propuestas de la UE para debilitar las regulaciones ambientales. Argumentan que estas medidas amenazan los ecosistemas y el bienestar humano.
El octavo paquete ómnibus de la Comisión Europea busca impulsar la competitividad, reduciendo los requisitos ambientales, favoreciendo a las grandes empresas. A la vez que acelera las aprobaciones de infraestructuras y limita las obligaciones de información sobre sustancias químicas y residuos.
La coalición Hands Off Nature, formada en España por ClientEarth, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF, muestra su preocupación ante las propuestas de debilitar la normativa ambiental. Dado que esto es lo que se siguen promoviendo desde instituciones europeas.
Las organizaciones denuncian que estos pasos atrás pueden erosionar las protecciones clave construidas durante décadas. Puesto que son los que sostienen los procesos ecosistémicos esenciales para la vida humana y los espacios naturales.
La protección de la naturaleza como línea roja social
La Comisión Europea publicó el octavo paquete ómnibus para “favorecer la competitividad y eliminar exigencias ambientales”. Pero estos cambios solo favorecen a las grandes empresas. Pese a ello, está empeñada en provocar un gravísimo retroceso en la normativa ambiental, por ejemplo:
- Acelerando las evaluaciones ambientales de proyectos de infraestructuras. Esto supondría autorizar proyectos con graves y negativos impactos ambientales, sin las garantías de una adecuada evaluación.
- Modificando la Directiva sobre emisiones industriales y ganaderas. Lo harán eliminando la exigencia del inventario de productos químicos y los inventarios e indicaciones de los planes de transformación.
- Eliminando la necesidad de informar sobre sustancias peligrosas impuesta por la Directiva Marco de Residuos. Además de exonerar de responsabilidad a las empresas productoras.
Son especialmente graves los cambios que podrían debilitar leyes que afectan directamente a la protección del agua y hábitats acuáticos, con impactos para los humedales y la biodiversidad, así como las comunidades humanas, que dependen de ellos.
Cuando la desregulación pone en riesgo la salud pública
En este contexto, la Directiva Marco del Agua está en riesgo. Estos procesos abren la puerta a una reducción de obligaciones, controles y salvaguardas que han sido esenciales para mejorar la calidad y cantidad de las aguas, proteger los ecosistemas acuáticos y garantizar el acceso al agua en condiciones seguras para las personas.
La coalición subraya que debilitar esta directiva supondría un gran retroceso en la protección de los ecosistemas acuáticos como ríos, acuíferos, humedales y zonas costeras. Asimismo, se vería comprometida tanto la biodiversidad como la resiliencia frente a la contaminación, la sobreexplotación, la escasez hídrica y los impactos del cambio climático, en un contexto en el que la presión sobre los recursos hídricos no deja de aumentar.
El pasado mes de septiembre la coalición logró con su campaña, en apenas diez días, casi 200.000 firmas de apoyo de la ciudadanía europea.
La campaña logró mandar un mensaje claro a la Comisión Europea, instándola a frenar el retroceso en las leyes ambientales. En esta segunda fase, se pide un nuevo impulso al blindaje de las normativas europeas y se anima a la ciudadanía a participar firmando la petición AHORA.
La movilización ciudadana como freno político
La campaña insiste en que:
- Los beneficios que los ecosistemas proveen a la naturaleza y los seres humanos están en riesgo, siendo necesario aplicar y mejorar la normativa existente en vez de debilitarla.
- Las protecciones en vigor no requieren un debilitamiento, sino mejor implementación y cumplimiento reforzado.
- La participación ciudadana informada es esencial para que cualquier reforma normativa respete tanto la ciencia como los derechos humanos a un medio ambiente sano.
Los cambios propuestos podrían socavar las leyes de protección del agua, incluida la Directiva Marco del Agua de la UE, reduciendo la supervisión de ríos, humedales, acuíferos y zonas costeras, y amenazando la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas.
La coalición enfatiza que las regulaciones existentes deben fortalecerse y aplicarse mejor, no debilitarse. Y hace un llamado a la participación pública para garantizar que las reformas protejan la ciencia, los ecosistemas y los derechos humanos. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE




















