Un nuevo modelo revela que la apertura de los pasos oceánicos no fue suficiente para activar la Corriente Circumpolar Antártica (ACC). Su origen fue mucho más asimétrico y dependiente de los vientos de lo que se creía.
Este estudio, liderado por el Instituto Alfred Wegener (AWI), matiza la visión dominante que sostenía que la apertura de los pasos oceánicos era la única razón de su formación.
La Corriente Circumpolar Antártica no es algo baladí, sino que es esencial para la regulación térmica del planeta, ya que une los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, y contribuye a la distribución del calor y los nutrientes.
Comprender su origen y su funcionamiento es clave para mejorar las proyecciones climáticas futuras; de ahí este enfoque, que introduce una visión más dinámica del sistema climático terrestre, en la que la atmósfera y el océano están estrechamente acoplados en este sentido.
El origen de la Corriente Circumpolar Antarática es un rompecabezas científico
La Corriente Circumpolar Antártica es fundamental para la regulación térmica del planeta, ya que une los océanos Atlántico, Pacífico e Índico.
Durante décadas, el origen de la ACC ha sido un desafío para los geocientíficos. Hasta ahora, se pensaba que su formación era una consecuencia directa de la apertura de los pasos oceánicos de Drake y de Tasmania. Sin embargo, el nuevo estudio indica que no bastó con que los continentes se separaran para dejar paso al agua; la corriente necesitó un “empujón” atmosférico preciso.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, ofrece una nueva perspectiva sobre cómo la ACC comenzó a fluir hace unos 34 millones de años, coincidiendo con la transición de un planeta cálido a uno glacial. Este hallazgo es crucial para entender el clima actual y futuro.
Importancia de los vientos del oeste
La investigación confirma que la posición de Australia fue determinante para el desarrollo de la ACC. Solo cuando el continente australiano se alejó lo suficiente de la Antártida, los fuertes vientos del oeste pudieron soplar directamente a través del Paso de Tasmania, inyectando la energía necesaria para que la corriente comenzara a circunnavegar el polo sur.
“Nuestras simulaciones lo confirman claramente: la corriente solo pudo desarrollarse plenamente cuando los vientos del oeste soplaron directamente por el paso de Tasmania”, señala Hanna Knahl, autora principal del estudio.
Este hallazgo subraya que la interacción entre el aire y el mar es tan vital para la arquitectura climática como el movimiento de las placas tectónicas.
Un motor para la glaciación
La ACC no es solo una cinta transportadora de agua, sino un regulador de los gases de efecto invernadero. Al formarse, esta corriente impulsó masivamente la absorción de carbono por parte del océano, reduciendo la concentración de CO2 en la atmósfera. Esto consolidó el clima más frío de la Era Cenozoica, en la que todavía vivimos.
El estudio es pionero en acoplar el comportamiento de la capa de hielo antártica con la dinámica del océano y la atmósfera. Este enfoque integral permite una mejor comprensión de los cambios actuales que estamos observando en la circulación del Océano Austral.
Implicaciones para el futuro
El estudio es pionero en acoplar el comportamiento de la capa de hielo antártica con la dinámica del océano y la atmósfera.
La investigación del AWI es un avance significativo en la paleoceanografía, ya que combina datos de múltiples disciplinas para predecir el clima del futuro. “Este entendimiento es crucial”, concluye Johann Klages, coautor del estudio. “La formación de la ACC fue el motor que inició la glaciación permanente de los polos”.
Conocer cómo se configuró este equilibrio nos ayuda a entender la vulnerabilidad del sistema actual frente al calentamiento global y la respuesta de los sumideros de carbono oceánicos.
Este estudio no solo cuestiona una teoría que era ampliamente aceptada por los profesionales, sino que trae consigo y apuntala la importancia de considerar múltiples factores en los procesos naturales; como este donde se da una interacción compleja entre geografía y dinámica atmosférica.












