El periodismo ambiental en España atraviesa un momento decisivo marcado por la precariedad laboral, la proliferación de bulos y la falta de acceso a datos públicos. Así lo advierte la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, María García de la Fuente.
El periodismo ambiental en España afronta grandes retos
La presidenta de APIA alerta sobre salarios bajos, exceso de desinformación y dificultades de acceso a datos en una especialización clave para la sociedad.
Precariedad laboral y falta de recursos en redacciones
La precariedad laboral, la proliferación de bulos y la escasa accesibilidad a los datos son los tres principales problemas que enfrentan hoy los periodistas ambientales, explica en una entrevista la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), María García de la Fuente.
La asociación, que ha cumplido recientemente sus 30 años de vida, reúne a profesionales especializados en un sector en el que «ya no somos sólo los que hablamos de bichos o de catástrofes, sino de muchísimos temas: agua, energía, reciclaje, movilidad…«, un cambio a mejor que se produjo a raíz de la COP25.
La cumbre climática organizada en Madrid en diciembre de 2019 certificó «la transversalidad de este tipo de informaciones» y además «nos proporcionó un reconocimiento de la propia profesión periodística«, resume.
Bulos, desinformación y desgaste profesional
García de la Fuente señala la precariedad «tanto de recursos como de salarios» como el principal problema no sólo en esta especialización sino en el periodismo en general, porque «no podemos cubrir tres temas al día y hacer compatible eso con un periodismo de calidad«.
Otro desafío son los bulos y la desinformación, que «marcan muchas veces la agenda» porque
«desvían la atención del público, desgastan al profesional y quitan mucho tiempo» a la hora de desmentir noticias falsas o sesgadas.
Respecto a la escasa accesibilidad a los datos, señala que «hay mucha información, pero no suele estar disponible de manera coherente«, por lo que es necesario emplear tiempo para interpretarla y eso «escasea en una profesión como ésta«.
Luego hay otros problemas, como las amenazas personales a periodistas «que se ven forzados a ser también activistas«, sobre todo en algunos países americanos y africanos donde «lamentablemente a veces pagan su trabajo con su vida«.
El acceso a datos sigue siendo insuficiente
La asociación que preside García de la Fuente nació en noviembre de 1994 cuando una treintena de periodistas que trabajaban en distintos medios «de una manera muy solitaria» sintieron «la necesidad de reivindicar su especialización y que ésta alcanzara no sólo las redacciones sino también las universidades«.
La apuesta por la especialización y la mejora de contactos con las fuentes son los dos pilares en los que sigue basándose esta asociación, que organiza un congreso nacional bianual y distintos cursos como el seminario especializado que este año se desarrollará en Córdoba o la séptima edición de su escuela de comunicación ambiental en la Universidad del País Vasco.
En cuanto a las fuentes, «muchas empresas y organizaciones» cuentan ya con periodistas especializados en temas ambientales y «eso es bueno porque crea empleo y porque tienes información de gente que sabe de lo que está hablando«, pero «lo malo es que ahora existe un exceso de información porque se cuenta absolutamente todo» y es preciso seleccionar mucho más.
En este panorama irrumpe también la polarización política «que hemos detectado especialmente en lo relacionado con el cambio climático, donde el sesgo diferencia a los partidos según ideologías» pero «somos un servicio público y debemos contar con la ciencia», que «construye hipótesis aunque se basa en hechos y trabaja con certezas«.
Especialización, fuentes y polarización política
García de la Fuente espera que 2026 «traerá cosas buenas, sobre todo en temas de calidad del aire, y espero también que la próxima cumbre de cambio climático -COP31, en Turquía- coja fuerza«, además de apostar por un refuerzo de las políticas ambientales en Iberoamérica y China.
«Lo malo es que seguiremos teniendo políticos que no creen que cuidar el medioambiente es bueno para la salud y la economía«, pero en su opinión sería posible cambiar la opinión de algunos líderes como el presidente de EEUU, Donald Tump, «si ve que invertir en el sector es rentable«.
En cuanto a España, revertir las actuales políticas «no tendría sentido porque ya hay resultados positivos», pero ha indicado que «necesitamos alcaldes y presidentes autonómicos valientes para proteger a las personas y los entornos naturales conjuntamente«. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.



















