Actuar sobre la movilidad en las ciudades para reducir la contaminación

Los datos que maneja la Unión Europea son claros: el 30% de las emisiones de CO2 en nuestro continente proviene del transporte. De ello, el 72% lo produce el transporte por carretera y, más concretamente, más del 60% es ocasionado por los automóviles convencionales, es decir, turismos que usan las personas para ir a trabajar o realizar cualquier otra gestión o actividad. Por ello, son muchos los expertos que ponen el foco en la gestión de la movilidad urbana como mecanismo para reducir la contaminación. En las siguientes líneas proponemos cuatro medidas que, si se aplican simultáneamente, pueden ayudar a lograr ese objetivo.

Promover el teletrabajo

Fomentar el teletrabajo es una de las medidas más potentes y efectivas para reducir la contaminación. Para quienes lo ponen en práctica, supone una reducción del 100% de las emisiones en relación a cada trayecto que no realizan, como es lógico. Una de las ventajas de esta opción es que existen muchas actividades que no solo son compatibles con el teletrabajo, sino que además suman valor añadido cuando se llevan a cabo a distancia. Un ejemplo palpable es la educación a distancia, en especial las clases particulares. Pero hay otros muchos: el diseño y desarrollo web, la administración contable, etc.

Reducir los atascos

Cuanto más tiempo pasa un vehículo sobre la calzada, más emisiones realiza. Por tanto, las ciudades con mayor índice de congestión en sus carreteras, pueden llegar a alcanzar mayores índices de contaminación. Eso ha motivado que fundaciones como Fedea hagan propuestas para optimizar la movilidad en las ciudades y reducir los atascos como medida para mejorar la calidad de su aire.

Imponer peajes

La imposición de peajes tiene un efecto principalmente disuasorio: si al conductor no le sale a cuenta el coste que debe pagar por entrar al centro, entonces dejará su coche en casa y buscará una solución alternativa. En esta línea se encuadran las Zonas de Bajas Emisiones, que gravan al conductor por medio de los parquímetros o las multas por incumplimiento. Pero otros expertos abogan por cobrar un peaje directo de acceso, como sucede en las ciudades de Londres o Milán. Y la propuesta es, además, ampliarlo a zonas no necesariamente céntricas, sino a aquellas con mayor problema de congestión.

Cambio de tecnología

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Una cuarta e importante medida es lograr el despegue definitivo de las tecnologías alternativas para la movilidad. En particular, el coche eléctrico o incluso el de hidrógeno verde, este último más a largo plazo. Las crisis de precios de petróleo que ha llevado a máximos históricos del gasóleo y la gasolina pueden suponer un empujón definitivo para que muchos usuarios decidan cambiar de tecnología, aunque ese impulso no esté motivado principalmente por la conservación del medio ambiente sino por el ahorro económico.

En definitiva: teletrabajar, reducir los atascos, imponer peajes y cambiar a vehículos menos contaminantes son cuatro medidas que están sobre la mesa en beneficio de todos, en especial de quienes habitan en las grandes ciudades… que son la mayoría de ciudadanos.

 

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