La transición al coche eléctrico se ha convertido en una pieza clave frente al cambio climático. Pero un nuevo estudio avisa de un punto ciego que no siempre se tiene en cuenta. No basta con sumar vehículos eléctricos, también importa cómo y cuándo se enchufan. Según sus autores, si no se gestionan los hábitos de carga, la demanda diaria de electricidad podría volverse hasta un 80 % más variable, con riesgos claros para la estabilidad de la red.
El trabajo se centra en China y combina modelos energéticos con datos reales de unos 10.000 vehículos y más de 1,8 millones de sesiones de recarga registradas minuto a minuto en la plataforma nacional de monitorización de vehículos de nueva energía. Con esa base se proyecta el año 2050 en un escenario en el que el país cumple su objetivo de neutralidad de carbono y la flota eléctrica ronda los 300 millones de coches. La demanda total de electricidad aumentaría alrededor de un 3,2 %, una cifra relativamente manejable. El problema es que esa subida viene acompañada de una curva diaria mucho más irregular, que exige inversiones adicionales de unos 220.000 millones de yuanes al año en capacidad de almacenamiento de baterías, algo que encaja con otras proyecciones internacionales sobre la expansión del vehículo eléctrico y su impacto en la demanda eléctrica.
Para entender de dónde salen esas tensiones, el equipo analiza algo muy cotidiano, la forma de enchufar el coche. A partir de los datos identifica cinco grandes patrones de comportamiento. El más amable para la red es la carga ordenada, lenta y nocturna, que hoy solo practica una minoría de usuarios. En el otro extremo está la carga rápida de alta potencia, muy cómoda para el conductor pero muy exigente para las infraestructuras, y entre medias aparecen perfiles que enchufan con la batería todavía alta por miedo a quedarse tirados o que conectan el coche justo al salir del trabajo, coincidiendo con el pico de consumo doméstico.
Cuando esos hábitos se multiplican por cientos de millones de vehículos el resultado es un sistema al límite. En el escenario más estresante, dominado por la carga rápida en las horas de mayor consumo, la potencia máxima diaria que debe soportar la red aumenta un 25,5 % respecto a un sistema sin coches eléctricos y la diferencia entre horas punta y horas valle se dispara un 82,7 %. Los autores calculan que esa montaña rusa de demanda equivale, integrada a lo largo de un año, a casi un 15 % del consumo eléctrico de toda la Unión Europea. En el escenario opuesto, con la mayoría de conductores desplazándose hacia una carga ordenada en la madrugada, podría evitarse la construcción de unos 380 gigavatios de capacidad de respaldo y ahorrarse en torno a 1,2 billones de yuanes en nuevas inversiones.
El estudio también pone números a las herramientas que pueden hacer posible ese cambio. Las tarifas con discriminación horaria premian a quien desplaza la carga fuera de los tramos más caros y, según las simulaciones, reducen las fluctuaciones de la red entre aproximadamente un 5 % y un 20 %. Los sistemas de carga inteligente, que permiten encender, apagar o modular la potencia de cada punto en función de la situación de la red, consiguen recortes todavía mayores y acercan la reducción de la variabilidad diaria a casi un 30 %. En la práctica, los vehículos eléctricos pueden pasar de ser una carga descontrolada a convertirse en una reserva flexible que ayude a equilibrar la red, en línea con estudios sobre integración masiva del vehículo eléctrico en la red de Estados Unidos.
Los autores subrayan que la presión sobre la red no se reparte por igual y que las regiones más industrializadas y con más coches eléctricos soportan picos mucho más pronunciados que el resto. Esa heterogeneidad tiene paralelos claros en Europa. En España, por ejemplo, la expansión de la infraestructura de recarga de acceso público, la prórroga del Plan Moves III, el despliegue de corredores de alta capacidad, estrategias como el Plan España Auto 2030 o planes autonómicos como el Plan de Impulso del Vehículo Eléctrico 2025-2030 en Cataluña ya obligan a coordinar mejor energía, transporte y planificación de la red. A medida que crecen las ventas de vehículos electrificados y se multiplican los puntos de recarga públicos, este estudio recuerda que el éxito de la movilidad eléctrica dependerá en buena medida de algo tan simple como a qué hora enchufamos el coche, algo que también señalan los análisis recientes del mercado eléctrico a escala internacional.
El estudio completo se ha publicado en la revista científica Nature Communications.



















