Un autobús de España aprovecha una forma de energía inusual. Es de público conocimiento que los combustibles fósiles son recursos finitos y contaminantes. Dos características que hacen sumamente necesaria la búsqueda de nuevas formas de energía.
Con la esperanza de alcanzar energías más limpias, renovables y sostenibles. Este contexto ha llevado a varios científicos a investigar nuevas formas de energía. El objetivo primordial es alcanzar soluciones y alternativas rentables compasivas con el medioambiente.
Aunque las energías limpias más conocidas son la eólica y solar, siguen estudiándose otras opciones menos convencionales. Incluso algunas de ellas se ven como disparatadas o poco realistas. No por eso dejan de funcionar.
Entre ellas, destaca el uso del calor generado por el cuerpo humano. Es libre y eficiente. Se torna como una fuente a tener en consideración en ubicaciones como trenes o metros. Espacios en los que se concentra una gran masividad de personas durante todo el día.
Por ejemplo, Estocolmo. El calor generado por los ciudadanos de su mayor estación central de trenes se lleva a un edificio de oficinas cercano.
La estación toma el calor a través de intercambiadores de calor situados en el sistema de ventilación que se transfiere a una red de distribución de agua. Las tuberías mandan el agua caliente al edificio, que la usa para su mecanismo de calefacción.
La gran sorpresa de la energía: llega desde el lugar menos pensado
El calor no es la única forma en la que el ser humano puede generar energía por sí mismo. Tras darse a conocer estos autobuses eléctricos de Madrid, ha salido a la luz la existencia de un autobús “movido por excrementos”. Se mueve por Barcelona desde hace cinco años.
El combustible utilizado desprende un 80% menos de dióxido de carbono que el gas natural convencional. Las calles de Barcelona llevan cinco años siendo testigos de cómo el autobús de la línea V3 funciona con este combustible renovable.
A pesar de la sorpresa generada por este tipo de energía, el experimento ha sido todo un éxito. El proyecto obtuvo el nombre de Nimbus. Surge del acuerdo de colaboración entre la compañía de gestión de aguas local Veolia, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Juntos, han redefinido el concepto de economía circular. Han logrado transformar los lodos de las aguas residuales en biometano para propulsar el transporte público. Cinco años después de su implementación, y con resultados que lo avalan, el proyecto está preparado para ascender de nivel.
La energía creada a partir de excrementos seguirá avanzando
A partir de ahora, viene la etapa de producción a gran escala impulsada por fondos europeos. La meta final es hacer eficiente la producción de este combustible. Una opción creada a partir de los residuos sólidos de la ciudad. Se busca que llegue a parar a los depósitos de los autobuses en un futuro cercano.
La explicación de esta propulsión radica en la depuración del Baix Llobregat, una de las mayores plantas de Europa. Día a día, procesa alrededor de 400 000 metros cúbicos de aguas residuales. Se regenera el 95% del agua para uso agrícola o urbano. Mientras tanto, los residuos sólidos restantes, también conocidos como lodos, suelen terminar como material seco para agricultura.
Procedimiento del proyecto Nimbus: de excremento a energía
La llegada del proyecto Nimbus le ha otorgado una nueva finalidad. A través de un innovador proceso, los investigadores han transformado cuatro metros cúbicos de lodo por hora en biometano de alta pureza. Este gas es lo suficientemente puro como para ser usado en coches con motores de gas naturales sin ninguna alteración.
Al principio, el gas alberga un 65% de metano y un 35% de dióxido de carbono. No separa los gases. En su lugar, el equipo de Veolia combina el dióxido de carbono con el hidrógeno adquirido en fuentes renovables. Así, se pasa casi todo el biogás a biometano, logrando que el combustible resultante no desprenda tanto dióxido de carbono.
Cada vez que vamos al baño creamos energía. La prueba de ello es este bus de España que la aprovecha. En paralelo, EMT Madrid apuesta por la electrificación con una nueva e innovadora carga inteligente para autobuses.