Movilidad Eléctrica

Nissan convierte sus coches eléctricos en enormes baterías domésticas capaces de almacenar energía solar y devolverla a la red

Nissan convierte el nuevo Leaf en una batería doméstica inteligente capaz de almacenar energía solar y devolverla a la red.

Nissan convierte sus coches eléctricos en enormes baterías domésticas capaces de almacenar energía solar y devolverla a la red

Nissan ha puesto en marcha en Reino Unido un proyecto que quiere cambiar la relación entre el coche eléctrico, la vivienda y la red. El nuevo Nissan Leaf servirá de laboratorio para combinar paneles solares, inteligencia artificial, electrónica de potencia más eficiente y carga bidireccional.

La idea es prometedora, aunque todavía necesita pruebas. El vehículo podría conectarse por sí mismo al aparcar, cargar cuando la electricidad sea más barata o abundante y devolver parte de la energía cuando la red la necesite. Menos gestos para el conductor y, en teoría, una factura más contenida.

Un Leaf como laboratorio

El proyecto se llama SUITE, siglas de Smart Use of Integrated Technology for EVs. Está valorado en 10 millones de libras, durará unos tres años y cuenta con respaldo de DRIVE35, el programa británico que dispone de 4000 millones de libras hasta 2035.

El trabajo está dirigido por el Centro Técnico Europeo de Nissan en Cranfield. Participan Weeteq, Oxford PV, Ricardo y RAM Innovations, además de las universidades de Bristol, Newcastle, Nottingham, Oxford y University College London.

«Estamos avanzando en soluciones que reducen el coste de propiedad, mejoran la eficiencia y aportan más valor a los clientes», explicó David Moss, vicepresidente sénior de Investigación y Desarrollo de Nissan en la región AMIEO. El reto será lograr que todas estas piezas funcionen juntas y no solo por separado.

Energía en ambos sentidos

La tecnología V2G permite que la batería no se limite a recibir electricidad. También puede entregarla a la red, siempre que el vehículo, el punto de carga y el sistema eléctrico sean compatibles.

En la práctica, el coche podría cargar durante las horas con menor demanda o cuando haya más generación renovable. Después podría ceder una parte en los momentos de mayor consumo, conservando la energía necesaria para el siguiente trayecto. Es como convertir miles de coches aparcados en una gran batería repartida por las ciudades.

Un sistema inteligente decidirá cuándo cargar, cuándo devolver energía y qué nivel mínimo mantener. Tendrá en cuenta el precio de la electricidad, las previsiones y las necesidades de movilidad.

El coche se enchufa solo

Aquí aparece una de las novedades más llamativas. Nissan y la empresa austriaca Easelink quieren unir la carga bidireccional de corriente alterna con Matrix Charging, un sistema conductivo automático que no obliga al conductor a conectar un cable.

El vehículo incorpora un conector retráctil en la parte inferior y la plaza de aparcamiento dispone de una base en el suelo. Cuando el coche queda sobre ella, ambos elementos se conectan automáticamente. No es carga inalámbrica, porque existe contacto físico, pero para el usuario se parece bastante a aparcar y olvidarse.

¿Por qué importa tanto un gesto tan pequeño? Nissan asegura que su experiencia en más de 40 proyectos V2G ha detectado un problema muy humano (cuanto más cargada está la batería, menos probable es que el conductor conecte el coche). «El vehículo se conecta automáticamente cuando está estacionado, sin necesidad de que el conductor realice ninguna acción», afirmó Kazuyuki Sakamoto, director de Investigación Avanzada e Ingeniería del centro europeo de Nissan.

Solar e inteligencia artificial

SUITE también probará células solares en tándem integradas en el vehículo. Su función será aportar electricidad renovable y ayudar a ampliar la distancia recorrida entre cargas, aunque Nissan todavía no ha publicado una cifra concreta de autonomía adicional.

No se trata de sustituir el enchufe con el techo solar. La idea es sumar pequeñas aportaciones durante las horas de luz y coordinarlas con la batería, la vivienda y la red.

La inteligencia artificial tendrá otra tarea. Ricardo y RAM Innovations desarrollarán inversores de tracción de nitruro de galio de 50 y 150 kW, mientras Weeteq integrará algoritmos de control y supervisión. El proyecto busca reducir pérdidas, mejorar la fiabilidad y aprovechar mejor cada kilovatio hora.

Qué cambia para el conductor

¿Qué significa esto para una persona que solo quiere llegar a casa, aparcar y no pensar en cables? El objetivo es que la carga ocurra de forma más sencilla y en los momentos más convenientes. Y eso se nota cuando la factura de la luz sube o el coche pasa muchas horas parado.

El sistema podría programar la recarga en las franjas más económicas, aprovechar la generación solar y obtener ingresos o descuentos por apoyar a la red. Pero conviene mantener los pies en el suelo. Nissan no ha anunciado cuánto podría ahorrar cada hogar, porque dependerá de la tarifa, las reglas del mercado eléctrico, el uso del vehículo y el precio de la instalación.

También hará falta una plaza compatible con la base de Easelink. En una vivienda con garaje puede resultar sencillo, pero en una calle sin aparcamiento reservado el escenario cambia bastante. La tecnología resuelve el gesto de enchufar, no todos los problemas de acceso a la carga.

Una ayuda para la red

La red eléctrica también podría beneficiarse. Si muchos coches cargan al final de la tarde, la demanda aumenta justo cuando millones de hogares encienden luces, cocinas y climatización. Una gestión inteligente puede mover parte de ese consumo a otras horas.

A cambio, las baterías conectadas podrían responder cuando falte energía renovable o aparezca un pico de demanda. El coche dejaría de ser únicamente un consumidor y pasaría a convertirse en un recurso flexible. No es poca cosa.

Nissan y Easelink también trabajan en la compatibilidad entre marcas mediante el Matrix Charging Interest Group, en el que participan Audi y Voyah. La meta es alinear parámetros técnicos y complementar la norma ISO 15118-20, vinculada a la comunicación entre vehículos eléctricos y puntos de carga V2G.

Lo que falta por demostrar

SUITE ya está en marcha y utilizará unidades del nuevo Nissan Leaf totalmente eléctrico para realizar ensayos integrados en condiciones reales. Las pruebas deberán comprobar eficiencia, seguridad, durabilidad y capacidad para intercambiar energía sin entorpecer el uso diario del coche.

También falta saber si el sistema puede fabricarse a un coste razonable y funcionar con distintos operadores, viviendas y redes. El salto al mercado exige normas comunes, tarifas adecuadas y equipos fáciles de instalar.

Por ahora, Nissan no ha anunciado una fecha de comercialización. El proyecto dibuja un coche que genera una parte de su energía, decide cuándo cargar y se conecta solo al aparcar, pero ahora toca demostrar que puede funcionar cada día. 

La nota de prensa oficial más reciente sobre SUITE ha sido publicada por Ricardo, con información complementaria en los comunicados de Nissan y Easelink.

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