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martes, enero 31, 2023

El vino Reguilón apoya el control biológico del topillo

El proyecto para el control biológico del topillo campesino que la asociación naturalista GREFA lleva desarrollando desde 2009 en numerosos municipios de Castilla y León ha dado un nuevo paso: por primera vez un producto agroalimentario se etiqueta y sale a la venta con el marchamo de ser colaborador de este proyecto, concretamente un vino tinto de Rueda (Valladolid).

Ya a la venta las primeras 2.000 botellas etiquetadas como producto colaborador de la asociación GREFA en la lucha biológica contra el topillo. Cientos de cajas nido para favorecer a aves rapaces depredadoras de topillos han sido instaladas en numerosos municipios de Castilla y León.

El proyecto para el control biológico del topillo campesino que la asociación naturalista GREFA lleva desarrollando desde 2009 en numerosos municipios de Castilla y León ha dado un nuevo paso: por primera vez un producto agroalimentario se etiqueta y sale a la venta con el marchamo de ser colaborador de este proyecto, concretamente un vino tinto de Rueda (Valladolid).

El topillo campesino causa graves daños en los cultivos agrícolas de la región durante los años en los que esta especie de roedor experimenta explosiones demográficas. Para aliviar el problema, GREFA puso en marcha hace siete años años, con la colaboración del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y el apoyo de la Fundación Biodiversidad (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), entre otros organismos y entidades, un operativo de control biológico que se basa en el fomento de las poblaciones de la fauna silvestre que caza y se alimenta de topillos, como alternativa al uso intensivo de venenos.

Una de las acciones del proyecto ha sido la colocación de cientos de cajas nido para que críen en ellas cernícalos vulgares, lechuzas comunes y mochuelos europeos en numerosos municipios de varias provincias de Castilla y León, como por ejemplo Rueda (Valladolid). Precisamente aquí está radicada la viña con cuyos propietarios GREFA ha establecido el acuerdo. En estas tierras no solo se han puesto nidales para las citadas aves rapaces, sino que además las primeras 2.000 botellas del vino tinto “Reguilón” provistas del logotipo de GREFA y su proyecto ya han salido a la venta.

“De forma tradicional, las plagas de topillo han sido combatidas con rodenticidas anticoagulantes como la bromadiolona, un tipo de veneno que causaba también graves daños a numerosas especies de fauna cinegética y protegida en las zona afectadas”, explica Carlos Cuéllar, el especialista de GREFA que coordina el proyecto de control biológico, para quien la colaboración con el vino “Reguilón” supone un importante apoyo a un tipo de lucha alternativa contra el topillo, que al mismo tiempo respeta el medio ambiente y fomenta la biodiversidad.

“El acuerdo con la familia Ruiz Ortega, propietaria de la firma, es fruto de la continuada presencia de nuestro proyecto de control biológico del topillo en el territorio y un buen ejemplo de la creciente implicación del sector agrícola en esta iniciativa”, concluye Cuéllar.

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