Leishmania en la perrera de Alcalá de Henares

Además el Ayuntamiento ha procedido a realizar una «fumigación» a través de una empresa de control de plagas especializada, al comienzo del período de la potencial presencia de este insecto.

La proximidad de una población de flebótomos, el mosquito que transmite la leishmania, cerca del Centro Integral Municipal de Protección Animal (CIMPA) de Alcalá, con casos de positivo en perros durante 2015, ha motivado la remisión al Consistorio de diversos escritos e informes que advierten del riesgo para los animales y personal del centro, reclamando medidas para eliminar ese foco.

Ante ello, el Ayuntamiento de Alcalá asegura que se han adoptado medidas recomendadas por la Comunidad de Madrid para lograr la «erradicación o al menos disminución» de la población de flebótomos, adoptándose «medidas preventivas y proactivas para garantizar la seguridad y las condiciones sanitaria».

Sendos informes del Área de Vigilancia de Riesgos Ambientales en Salud, a los que ha tenido acceso a Europa Press, exponen que el nivel de flebótomos localizados entre mayo y octubre de 2014 y 2015 muestran que la población de este mosquito cercano a la perrera se considera de «alto riesgo».

Se detalla el área del talud del río cercano a la instalación como el foco de riesgo y se recomienda el cierre de una cueva en esa zona y el uso de productos adecuados para su eliminación, con seguimiento de la evolución de la población de flebótomos. En estos informes, el mes de septiembre era el periodo con mayor capturas de este insecto.

Precisamente en este punto, desde el Consistorio explican a Europa Press que ningún centro puede estar «completamente aislado de su entorno» y que se han adoptado medidas recomendadas por la Comunidad de Madrid «conducentes a la erradicación o al menos disminución» de la población de flebótomos en la zona, tales como el «sellado» de la cueva, cuya existencia era anterior a la instalación del CIMPA.

Además el Ayuntamiento ha procedido a realizar una «fumigación» a través de una empresa de control de plagas especializada, al comienzo del período de la potencial presencia de este insecto.

Por otra parte, según los datos a los que ha tenido acceso Europa Press, se ha constatado que cinco perros entraron en el Centro de Protección de Animales sin presentar leishmania y, durante su estancia en la perrera, contrajeron el parásito causante de esta enfermedad. Todos los casos corresponden al ejercicio de 2015.

A su vez y tras conocer esta situación, trabajadores del Centro de Protección de Animales de Alcalá se realizaron análisis relativos a la detección de leishmaniosis.

En una circular a los trabajadores, se apuntó que la gestión del problema relativo a erradicar el elevado número de flebótomos ha sido «ineficaz» por parte del Consistorio y aludían al caso de los animales que habían adquirido la enfermedad.

«Al considerar que esta zona de alto riesgo de transmisión de la enfermedad por alto número de flebótomos en el área, la presencia de estos animales en el centro supone un riesgo importante para los trabajadores y visitantes», expone un documento elaborado por uno de los veterinarios, que subraya que las instalaciones no son adecuadas para la estancia de animales con esta enfermedad y se instaba al traslado a otro centro, puesto que no está permitida la salida de animales con leishmanía y el Consistorio requería que se tratara a los mismos.

«Si los animales permanecen en el centro, lo recomendable desde el punto de vista sanitario sería la eutanasia de los ejemplares con positivo por alto riesgo de propagación de la enfermedad que hay en la zona», insiste el informe.

EL AYUNTAMIENTO AFIRMA QUE REALIZA INSPECCIONES

Por su parte, el Consistorio explica que se han costeado pruebas diagnósticas y se han realizado inspecciones con la sección de Bienestar Animal de la Comunidad de Madrid, tomado muestras desde Sanidad.

A su vez, se han contratado veterinarios externos para supervisar el centro y a los animales, suministrado «medios materiales para tratar a los animales afectados». Asimismo, el Consistorio ha incorporado personal municipal de apoyo a las labores de control del centro.

Por ello, el Ayuntamiento asegura que «está poniendo todos los medios a su alcance tanto personales como materiales para garantizar la salud de los animales allí albergados, así como la de toda la población».

Por otra parte, el Ayuntamiento recalca que prosigue en la actualidad con los trámites de resolución del contrato con la empresa adjudicataria del servicio por «las decenas de irregularidades cometidas» por la misma, que han motivado la intervención del SEPRONA y de los servicios técnicos municipales.

Actualmente, el instructor del expediente está estudiando las alegaciones formuladas por la empresa concesionaria y es el Consejo Jurídico Asesor de la Comunidad de Madrid quien dictaminará si es procedente o no la resolución del contrato.

El Ayuntamiento alude a que ha tenido que tomar medidas para «subsanar las deficiencias» detectadas en la gestión del centro por parte de la adjudicataria, Desratizaciones El Parque, S.L., con «incumplimientos o irregularidades» cometidas sobre lo expuesto en el pliego de condiciones.

Así, la Concejalía de Medio Ambiente ha contratado un servicio veterinario externo y ha destinado a un trabajador municipal, además de la responsable del contrato, para realizar las tareas de control sobre la empresa y poder así «garantizar el correcto cuidado de los animales albergados en el centro».

Asimismo, también se han suministrado medicamentos y piensos específicos para los animales cuando esa labor correspondería a la propia empresa adjudicataria del servicio, con el único fin de garantizar el buen cuidado y bienestar de los animales que se encuentran en el CIMPA.

LA EMPRESA PIDE RESOLUCIÓN Y HABLA DE RIESGO DE TRABAJADORES

Desde la empresa, por su parte, se han presentado alegaciones por escrito donde se expone que las irregularidades de las que habla el Consistorio sobre su gestión no son ciertas.

Por otra parte, desde el 16 de febrero lleva pidiendo la resolución del contrato, sin ninguna respuesta hasta ahora «por los numerosos incumplimientos del Ayuntamiento y por poner en riesgo la salud de los trabajadores, exponiéndoles a contraer Leishmaniosis durante los 18 meses de contrato». A su vez, exponen que el Ayuntamiento no ha abonado seis meses de pago a la adjudicataria.

ep

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