Agua en imágenes por el “Día Mundial del Agua”

La realidad de nuestro planeta nos indica que en vez de Tierra, debería llamarse Agua, ya que más del 70 % de su superficie está cubierta por dicho elemento, que además constituye un componente mayoritario de los seres vivos: 70 % en el ser humano y hasta 95 % en las lechugas o las medusas.

El agua de nuestro planeta es en general salada y se distribuye en océanos, mares y lagos. Tan solo un 3 % del total es dulce (y por tanto “consumible”)  y un 1,75% está congelado (en icebergs, glaciares, hielos polares o cumbres montañosas).

A pesar de constituir el líquido más vital para la supervivencia de todos los seres vivos, los humanos parecen empeñados en negar la realidad y no solo malgastan el agua, sino que la contaminan y la emponzoñan, mientras que millones de personas sufren escasez y sed.

Hemos seleccionado una serie de imágenes que creemos describen perfectamente los problemas a los cuales se enfrentan todos los seres vivos en lo que respecta a la calidad, cantidad, distribución y estado del agua en todo el mundo, porque no todo deben ser festejos el “Día Mundial del Agua”.

Contaminación

Por basura

Cientos de corrientes fluviales se han convertido en verdaderos basurales ante la desidia, la falta de previsión y la carencia absoluta de sentido común de los seres humanos.

Algunas fuentes de agua potable se han contaminado de tal manera que muchos científicos creen que a estas alturas los daños son irreparables. Esto genera sed en los pueblos que dependen de dichos ríos y un desequilibrio de todo el ecosistema que el mismo comprende.

Por Petróleo

Los vertidos accidentales o voluntarios (por limpieza de tanques en alta mar, por ejemplo), las fugas por trasiego o rotura de tuberías y otras circunstancias similares han provocado desastres medioambientales en mares, océanos y ríos de todo el mundo.

El crudo y los subproductos del petróleo volcados en las aguas son muy difíciles de retirar y la contaminación que producen altera y afecta a toda la cadena trófica acuática del lugar durante lapsos de tiempo incalculables.

Por Materiales tóxicos

Millones de litros y kilos de productos químicos son volcados a diario sin ningún tipo de tratamiento de efluentes, en las más diversas corrientes de agua. Ejemplos como el del Lindano, el níquel o el mercurio, son parte de la realidad de nuestro país, pero solo los afectados parecen elevar su voz para pedir el cese de dichas actividades contaminantes. Y en otras partes del mundo, la situación es mucho peor.

Por eutrofización


Este fenómeno es un crecimiento anormal de algas y plantas acuáticas debido al exceso de fertilizantes que se vuelcan en las aguas, por vertido directo de residuos fabriles o por escorrentía de origen agrícola (los abonos, pesticidas y demás son trasladados por corrientes subterráneas o por las lluvias a los cauces de los ríos).

Además de imposibilitar la fotosíntesis de los organismos subacuáticos (al impedir el paso de la luz solar), el detritus de plantas descompuestas genera grandes cantidades de metano. Un círculo vicioso letal para los ecosistemas involucrados.

Escasez

La falta de agua en ciertas zonas del mundo constituye un mal endémico que provoca miles de muertes por año. Al acceder solo a cantidades limitadas y muchas veces contaminadas de este líquido, es normal que enfermedades como la disentería acaben con la vida de los más débiles, especialmente de niños menores de 5 años y de ancianos.

En Indonesia (y en muchos más sitios repartidos por todo el planeta) se hacen pozos caseros de los que se obtiene un agua que como poco, es de dudosa salubridad. Pero al haber una necesidad imperiosa, la gente se conforma con ello, a pesar de que dichas aguas suelen tener altos índices de contaminación.

En muchos puntos de América, África y Asia conseguir agua es una ardua tarea que requiere desplazarse diariamente un largo trecho. Con suerte, hay quienes pueden proveerse de agua potable en fuentes públicas o distribuidores, pero un gran porcentaje depende de recoger el agua de las corrientes de los ríos y hervirla, como única medida de prevención y potabilización.

Agotamiento de los acuíferos

Los acuíferos son las “bolsas” subterráneas de agua dulce que se encuentran distribuidas por todo el planeta. De forma sostenida, dichas reservas están siendo consumidas, ante la imposibilidad de conseguir otras fuentes.

Pero lo que resulta más preocupante es que muchos de los residuos que el ser humano vuelca en la superficie se filtra y acaba por alcanzar las profundidades de dichos acuíferos y terminan por contaminarlos también.

Derroche

La contrapartida de todo lo anteriormente citado es el derroche que en los países más ricos se hace del agua. Increíblemente se tira más agua de la que se consume, se colocan campos de golf o se cultivan plantas de altos requerimientos hídricos en zonas de aridez crónica, se actúa como si el agua fuera un bien exclusivo de estas naciones, con un absoluto desprecio por quienes en pleno siglo XXI padecen sed, enfermedades evitables y deshidratación.

Descuido y desidia

Cada fuga por falta de previsión en la reparación o el mantenimiento de los ductos que distribuyen el agua potable, significa que cientos de litros se vierten sin control  ni beneficio. Los costos de dichas pérdidas son incalculables.

Una reflexión final

En definitiva, poco hay para festejar ante estas realidades aunque sea el “Día Mundial del Agua”. Sería importante que muchas personas y gobiernos del mundo entero, reflexionen y comiencen a tomar medidas. Los tiempos son perentorios y la sed apremia.

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