Perros en Madrid: hacia el ‘sacrificio cero’ en las perreras

“Tras una iniciativa que provino de Izquierda Unida, el Parlamento Reg. de Madrid parece abocado a ser la segunda Comunidad Autónoma de nuestro país, que luego de Cataluña se decida por no matar a los animales que acaban en las perreras.”

Por ahora es una ILP

Si bien aun el proyecto está en pañales porque en realidad solo es una Iniciativa Legislativa Popular y debe ser revista durante el próximo gobierno, que se forme después de la disolución de las cámaras y las nuevas elecciones, es sin dudas un primer paso encaminado a que no se maten mas animales dentro de los recintos municipales.

En esta oportunidad todos los partidos presentes (Podemos, IU, PSOE, PP y UPyD) representados por 114 diputados votaron en bloque y coincidieron en la necesidad de fomentar la adopción, en vez de recurrir a la eutanasia como medida preventiva ante la superpoblación de las perreras.

La Propuesta Popular surgió de la protectora El Refugio, incansable defensora de los derechos de los animales que celebró hace unos meses su victoria al obtener el permiso para que los perros pudieran hacer uso del Metro de Madrid, una medida muy aplaudida por los ciudadanos madrileños que tienen canes y por la mayoría de los que no.

En España no existe ningún tipo de Ley que pueda llamarse de Protección Animal a nivel nacional, por lo que las normativas que rigen los derechos de los animales son particulares de cada Comunidad Autonómica y en todas ellas se matan animales cada año por cuestiones meramente locativas.

Cataluña una excepción en todo regla

Hasta el momento solo Cataluña ha tomado la decisión en firme de que dentro de los recintos de las perreras municipales se establezca la máxima de “sacrificio cero”, norma que está en vigor desde 2003 y protege a perros, hurones y gatos.

Solo se permite la eutanasia de un animal si existen motivos sanitarios y/o humanitarios que así lo indiquen, circunstancias que solamente puede definir un veterinario, nunca una normativa (como sucede en la mayoría de las comunidades).

También fomentan en Cataluña que si un animal será objeto de transacción o de comercialización, sean previamente esterilizados con el fin de no contribuir a la cría masiva de cachorros con el objetivo de ponerlos en venta y que dicha intervención debe hacerse de forma que tenga los mínimos efectos en los animales, tanto a nivel fisiológico como de comportamiento.

Lo que hay

La norma actual que ampara las muertes de perros y gatos en Madrid se remonta a 1990 y establece que cada animal de ingrese dentro de las perreras (tanto si es recogido en las calles, como si se lo deja allí), si tras un lapso de 10 días no es reclamado o no se le consigue un adoptante, podrá ser eutanasiado.

Desde El Refugio explican que si bien ha habido descensos notorios en los últimos años en cuanto al abandono de mascotas, éste sigue siendo un problema muy grave que padece la comunidad madrileña y el país en general.

Lo que vendría

Su propuesta que fue presentada ante el Parlamento avalada por más de 60.000 firmas pretende que no solo se deje de eliminar perros y gatos dentro de las perreras, sino que se tenga en especial consideración la posibilidad de que sean las protectoras las que las dirijan.

Hasta ahora las perreras son gestionadas por terceros que se presentan a concurso y que normalmente los ganan por precio, ya que no suele tomarse en cuentan ni la idoneidad ni la experiencia y eso podría cambiar en Madrid.

También se está hablando de establecer multas que podrían rondar los tres mil euros (lo que a muchas ONG´s les parece poco) aplicables a quienes se les compruebe que han hecho abandono de un animal y también se fomentaría la adopción responsable y la esterilización (siempre que no se dedique al animal a la cría).

Una reflexión final

No todo está solucionado, pero hay que reconocer que al menos se han dado los pasos correctos y en la dirección acertada, con el objetivo de acabar con la muerte de miles de animales dentro de los recintos de las perreras.

Sin dudas queda mucho por hacer, pero al menos cuando se forme el nuevo gobierno después de las próximas elecciones, no se podrá decir que hay que empezar todo de cero, ya que el antecedente estará esperándoles, para que le den el curso que se merece a esta normativa y se termine de una buena vez con el sacrificio innecesario de miles de vidas inocentes.

Lo que no se debe olvidar es que la diferencia entre una vida y su triste final en una perrera, sin dudas estriba en la educación. Si no se comienza por impartir el concepto del respeto hacia los animales las escuelas, los Institutos y sobre todo en los hogares, nada cambiará en realidad bajo el sol de España. 

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