Monstruos marinos o ‘globsters’ en las costas del mundo

“Los científicos los denominan “globsters” y los describen como “masas orgánicas en descomposición que aparecen en las costas, tras ser arrastradas por las mareas”. Pero cuando la gente se los encuentra lo primero que piensan es: un monstruo marino.”

Hay infinidad de casos de globsters en todo el mundo y en general tras su hallazgo se los asocia “a priori” con criaturas marinas desconocidas. De allí a denominarlos monstruos de las profundidades, solo hay un paso. Tras los análisis pertinentes suelen ser restos de ballenas o tiburones, algunos de los más grandes habitantes de los océanos.

Solo cuando llegan los científicos se acaba por desvelar el misterio, ya que el problema es que la descomposición y la deformación por haber estado sumergidos, además de que muchas veces han sido depredados por las criaturas del mar, hacen que los ejemplares parezcan lo que no son. He aquí algunos de los más famosos globsters desvelados y algunos que aún no se sabe qué eran exactamente.

El monstruo de San Agustín

Es el nombre dado a una enorme masa orgánica, que encalló en Florida en 1896 y que constituye uno de los primeros ejemplos registrados de un globster. Originariamente se pensó que era un pulpo gigante ya que carecía de huesos, pero un análisis de 1995 de los restos guardados en un museo, concluyó que en realidad era grasa de ballena, probablemente de un cachalote.

El dinosaurio de Hendaya

El «animal prehistórico» que apareció en una playa de Hendaya, Francia, en 1951 resultó ser uno de los sospechosos habituales: un tiburón peregrino en avanzado estado de descomposición. Las tan discutidas «antenas» que sobresalen en la extremidad superior, son en realidad cartílagos en los que se apoya la cabeza.

El monstruo de Tasmania

El Globster de Tasmania fue un gran cadáver que se encontró al oeste de la isla en agosto de 1960. Media 6,1 m por 5,5 m y se estima que pesaba unas 8 toneladas. La masa carecía de los ojos y tenía una espina dorsal, seis, ‘brazos’ carnosos y suaves cerdas blancas rígidas que cubrían su cuerpo. En 1981 se le identificó como una ballena y una posterior microscopía electrónica de análisis de las fibras de colágeno lo confirmó.

Globster de Nueva Zelanda

Era un gran cadáver no identificado que varó en Muriwai en 1968. Media 9,1 m de largo y 2,4 de altura. JE Morton, director del Departamento de Zoología de la Universidad de Auckland explicó varios años después, que el “monstruo” era parte de una ballena en descomposición.

Un dinosaurio marino

Un cadáver en descomposición fue hallado por un barco pesquero japonés cerca de Nueva Zelanda en 1977 y las primeras suposiciones apuntaron a que se trataba de un Plesiosaurios, un dinosaurio extinguido hace 65 millones de años. Sin embargo, los resultados de laboratorio demostraron que se trataba de un tiburón, muy probablemente de un peregrino.

El Globster chileno

En 2003 la Armada de Chile halló en el Océano Pacífico una masa de 12 metros de ancho. La prensa especuló que era un monstruo marino y los científicos en principio creyeron que se trataba de un pulpo gigante. Más tarde, el análisis de ADN demostraría que eran los restos de una pieza descomunal de tejido adiposo de un cachalote.

El monstruo de Canterbury

Apareció en 1977 en Amberley Beach, al norte de Christchurch, Canterbury, Reino Unido. Medía más de 11,5 m de largo y poseía un cuello que superaba los 1,5 m de largo, dos estructuras que podrían ser alas y fibras similares a plumas.

El “cuello” era la columna vertebral y las estructuras en “forma de alas” las aletas delanteras de un tiburón, que al estar muy descompuestas, daban una imagen errónea del animal y sus fibras de colágeno (que aparentaban plumas) hicieron creer a los espectadores que estaban ante un monstruo.

El monstruo marino de Almería

Los restos de este enorme pez aparecieron en agosto de 2013 en la playa Luis Siret y fueron fotografiados por muchas personas. Lamentablemente como no había nadie que se hiciera cargo de los gastos de investigación, sus restos fueron enterrados y no se sabe exactamente qué era.

Un monstruo prehistórico

En mayo de 2014, tras una fuerte tormenta los residentes de la playa Pukehina de Nueva Zelanda encontraron un «monstruo marino» en la orilla. Los espectadores creían que el macabro hallazgo de 9 metros de largo eran los restos de una criatura prehistórica, pero tras un examen más exhaustivo, los expertos coinciden en que en realidad era una Orca.

La serpiente gigante australiana

A comienzos del 2016 apareció el cadáver de un extraño y aterrador animal en las costas australianas de Nueva Gales del Sur, que despertó todo tipo de elucubraciones (de hecho, la foto circuló en las redes y provocó comentarios de la más variada índole).

Pero en opinión de Marcos McGrouther, el gerente del Museo de ictiología de Australia, el animal es una Anguila Lucio deformada por la descomposición, una especie cuyo cuerpo es alargado, puede superar los dos metros de longitud y posee una fina mandíbula erizada de grandes dientes.

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