Saliva para cazar

Un nuevo estudio del Instituto de Tecnología de Georgia, publicado en Journal of the Royal Society Interface, que la viscosidad de la lengua de las ranas la genera una saliva única reversible en combinación con una lengua súper blanda.

Las ranas usan la lengua como un látigo para atrapar su presa más rápido de lo que un humano puede parpadear, golpeándola con una fuerza cinco veces mayor que la gravedad.

Un nuevo estudio del Instituto de Tecnología de Georgia, publicado en ‘Journal of the Royal Society Interface’, que la viscosidad de la lengua de las ranas la genera una saliva única reversible en combinación con una lengua súper blanda.

La saliva de una rana es gruesa y pegajosa durante la captura de las presas, luego se vuelve delgada y acuosa cuando la presa se suelta dentro de la boca. La lengua, que es tan suave como el tejido cerebral y diez veces más suave que la lengua de un ser humano, se estira y almacena la energía como un muelle. Esta combinación es tan eficaz que proporciona a la lengua 50 veces mayor adhesión que los materiales poliméricos sintéticos que se usan en juguetes como las manos pegajosas.

Los investigadores de Georgia Tech filmaron a ranas comiendo grillos con cámaras súper lentas para entender mejor la física de la lengua, recogieron muestras de saliva y empujaron el tejido para medir la suavidad. «La lengua actúa como un cordón elástico una vez que se engancha a su presa –detalla el director del estudio, Alexis Noel, ingeniero mecánico de Georgia Tech–. Se deforma a medida que retrocede hacia la boca, almacenando continuamente las intensas fuerzas aplicadas en su tejido elástico y disipándolas en su amortiguación interna».

Este tejido de amortiguación, según dijo Noel en un comunicado, es muy parecido a los amortiguadores de un coche, y la suavidad de la lengua también le permite cambiar de forma durante el contacto e inmediatamente después al retraerse. El otro componente vital del proceso de captura es la versátil saliva de la rana.

ESTADO LÍQUIDO

«En realidad hay tres fases –explica Noel–. Cuando la lengua golpea al insecto, la saliva es casi como el agua y llena todas las grietas del insecto. Entonces, cuando la lengua se retrae hacia atrás, la saliva cambia y se vuelve más viscosa, más pegajosa que la miel, volviéndose como el agua cuando se introduce el insecto dentro de la boca».

A diferencia del agua y la miel, la saliva de la rana puede cambiar su viscosidad con enorme velocidad, como la pintura, que se extiende fácilmente cuando se aplica, pero permanece firmemente fija a la pared una vez que se quita la brocha. «En el caso de las ranas, la saliva se filtra fácilmente al golpear al insecto y luego se espesa durante la retracción», explica.

Este interruptor de la saliva no se puede ver en los vídeos a cámara lenta. Para identificar la velocidad del cambio cuando la viscosidad disminuye, Noel recogió la saliva de 18 ranas y colocó las muestras en un reómetro, un dispositivo altamente sensible para medir las propiedades de los fluidos.

Este estudio de la rana podría ayudar a los ingenieros a diseñar adhesivos reversibles a alta velocidad. «La mayoría de los adhesivos que se han creado son rígidos, especialmente la cinta adhesiva», apunta uno de los asesores de Noel, el profesor David Hu, de la Escuela de Ingeniería Mecánica y de la Escuela de Ciencias Biológicas.

«Las lenguas de las ranas pueden unirse y volver a pegarse con propiedades suaves y especiales que son extremadamente más pegajosas que los materiales típicos. Tal vez esta tecnología podría usarse para nuevas tiritas o para crear nuevos materiales de fabricación suave», señala este experto, que también ha estudiado cómo los mosquitos vuelan bajo la lluvia, cómo los perros se sacuden el agua y por qué las pestañas necesitan tener una longitud ideal.

ep

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Otras noticias de interés