Los pingüinos africanos alimentos en lugares equivocados debido a la pesca y al cambio climático

Los pingüinos africanos juveniles buscan ciertos señales en grandes áreas del océano que generalmente significan que hay muchas presas. Pero los cambios rápidos causados por el cambio climático y la pesca han hecho que estas señales puedan conducirlos a lugares donde la comida es escasa.

Los pingüinos africanos están buscando alimentos en lugares equivocados debido a la pesca y al cambio climático, en una suerte de ‘trampa ecológica’, según un estudio de la Universidad de Exeter.

Los pingüinos africanos juveniles buscan ciertos señales en grandes áreas del océano que generalmente significan que hay muchas presas. Pero los cambios rápidos causados por el cambio climático y la pesca han hecho que estas señales puedan conducirlos a lugares donde la comida es escasa.

La investigación, publicada en ‘Current Biology’, revela por primera vez el efecto de una trampa ecológica marina-según los autores–, con bajas tasas de supervivencia entre los pingüinos juveniles y modelos que sugieren un número de cría aproximadamente un 50 por ciento menor que si las aves pudieran escapar de esa trampa.

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«La degradación ambiental puede causar una selección inapropiada de hábitat, lo que significa que las señales que solían funcionar para una especie ahora las ponen en peligro», alerta en un comunicado el primer autor del trabajo, el doctor Richard Sherley, del Instituto de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Campus Penryn de la Universidad de Exeter, en Cornwall.

«Los pingüinos africanos juveniles buscan áreas con baja temperatura del mar y alta clorofila-a, lo que indica presencia de plancton y, por lo tanto, de peces que se alimentan de él. Éstas eran señales fiables de aguas ricas en presas, pero el cambio climático y la pesca industrial han agotado las reservas de forraje en este sistema», lamenta este experto.

Los investigadores de la Universidad de Exeter se asociaron con científicos gubernamentales de Sudáfrica y Namibia para desplegar rastreadores por satélite en 54 pingüinos juveniles de ocho colonias que cubrían la distribución de la especie. Sherley señala que la sobrepesca de Namibia y el efecto combinado de la pesca comercial y los cambios ambientales en el oeste de Sudáfrica han reducido drásticamente las poblaciones de peces presas para los pingüinos.

SUPRIMIR LA PESCA CUANDO HAY GRANDES DESCENSOS DE BIOMASA

Y añade que los pequeños cambios en la temperatura y salinidad de las aguas de la zona –conocida como el ecosistema de Benguela–, donde solían juntarse peces, como sardinas y anchoas, han provocado que estas especies desplacen su distribución cientos de kilómetros al este. «El cambio climático y la pesca están transformando los océanos, pero no entendemos completamente su impacto. Nuestros resultados apoyan la suspensión de la pesca cuando la biomasa de presas cae por debajo de ciertos niveles y sugieren que la mitigación de las trampas ecológicas marinas requerirá una gran acción de conservación», subraya.

El doctor Stephen Votier, también de la Universidad de Exeter, apunta: «Esta trampa ecológica sólo se descubrió cuando se rastrearon múltiples colonias de pingüinos jóvenes. Esto destaca el poder de estudiar los movimientos de los animales, particularmente para las especies marinas de vida larga como los pingüinos. De hecho, el rastreo es ahora una herramienta crucial en la biología de la conservación».

El pingüino africano está catalogado como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que dice que la especie está «experimentando un declive muy rápido de la población» que no muestra «ninguna señal de reversión».

ep

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