Un estudio sobre águilas perdiceras insta a reducir conflictos entre seres humanos y fauna salvaje

Este trabajo, publicado en la revista Biological Conservation, estudia los conflictos entre seres humanos y la fauna silvestre, que «cada vez objeto de mayor preocupación en la biología de la conservación».

Un estudio del Institut Cavanilles de la Universitat de València (UV) sobre águilas perdiceras alerta de las «graves consecuencias» que la actividad recreativa en parques naturales tiene sobre esta especie amenazada, e insta a los gobiernos a tomar medidas de conservación que reduzcan la presión humana sobre la fauna salvaje. Este trabajo, publicado en la revista ‘Biological Conservation’, estudia los conflictos entre seres humanos y la fauna silvestre, que «cada vez objeto de mayor preocupación en la biología de la conservación».

El informe trata de evaluar este tipo de molestias mediante los cambios de comportamiento de 30 águilas perdiceras seguidas en parques naturales de las provincias de Valencia y Castellón durante los fines de semana, con una mayor presencia humana en sus territorios. «La cantidad de personas que viven en áreas urbanas está aumentando rápidamente en todo el mundo y, en consecuencia, el patrón temporal de ocupación de áreas naturales para uso recreativo también está cambiando, lo que deriva en una concentración cada vez mayor de personas durante los fines de semana y días festivos en espacios naturales», recoge la investigación.

Desde el Cavanilles resaltan que esto es «particularmente evidente en las sociedades ricas, donde más personas visitan áreas naturales en días festivos y fines de semana», causando molestias a la vida silvestre en el llamado «efecto fin de semana». El águila perdicera es una especie muy amenazada en Europa, y con una alta mortalidad de individuos, debido principalmente a electrocuciones, envenenamientos y disparos. Por ello, los investigadores reciben datos de telemetría por GPS de las águilas, que van equipadas con «transmisores vía satélite de última generación», una tecnología que permite conocer la posición de las águilas perdiceras cada cinco minutos con precisión.

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Con esta tecnología se puede calcular la distancia que recorren las águilas diariamente. Los responsables del estudio han podido comprobar que durante los fines de semana, cuando la presencia humana en sus territorios es mayor, estas aves se ven obligadas a desplazarse de un lugar a otro y a cubrir mayores distancias para encontrar alimento.

«Algo que aparentemente podría parecer anecdótico tiene importantes consecuencias para esta especie tan amenazada, ya que dichas águilas se ven obligadas a permanecer más tiempo alejadas de sus nidos en época de cría (con el consiguiente aumento del riesgo de fracaso en la reproducción), mayor gasto energético, mayores dificultades para encontrar presas y mayores probabilidades de encontrarse infraestructuras humanas peligrosas para su vida, como los tendidos eléctricos», señalan los expertos.

A la luz de este trabajo publicado en ‘Biological Conservation’, los investigadores urgen a «tomar medidas de conservación dirigidas a reducir los conflictos entre seres humanos y fauna salvaje, incluida la limitación espacio-temporal de las actividades recreativas como la caza, la escalada o el senderismo, entre otras, especialmente durante los períodos más críticos del año (incubación y cría)».

El investigador del Institut Cavanilles y responsable del proyecto, Pascual López, ha subrayado la necesidad de «encontrar el equilibrio sano entre el disfrute de la naturaleza y la responsabilidad y respeto hacia ella». Y ha destacado que los datos que aportan los emisores GPS proceden estudios de telemetría y son de una precisión «sin precedentes». De cara al futuro, ha señalado que sería importante incorporar esta información a los planes de conservación de las especies más amenazadas, con el objetivo de lograr una gestión más eficiente de este tipo de conflictos.

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