La sangre caliente favorece la supervivencia en regiones polares

Los resultados –que se publican en Science– resaltan los nuevos desafíos a los que los animales como las ballenas, las focas y los pingüinos probablemente se enfrentarán a medida que la temperatura del mar polar continúe aumentando.

Pese a que la diversidad disminuye de los trópicos a los polos, en las aguas frías de altas latitudes, los mamíferos marinos de sangre caliente y las aves prosperan, tanto en número como en especies. Los hallazgos de un nuevo estudio relacionado ayudan a explicar una vieja paradoja ecológica: ¿por qué el patrón de biodiversidad de los mamíferos y las aves marinas, que exhibe una mayor riqueza de especies en los polos que en los trópicos, se desvía del de la mayoría de las otras formas de vidas en la Tierra?

Además, los resultados –que se publican en Science– resaltan los nuevos desafíos a los que los animales como las ballenas, las focas y los pingüinos probablemente se enfrentarán a medida que la temperatura del mar polar continúe aumentando. La mayor parte de la biodiversidad del planeta se concentra cerca de los trópicos y forma un gradiente latitudinal bien documentado de diversidad creciente hacia el ecuador. Este gradiente de diversidad es un patrón ampliamente observado en casi todas las formas de vida de animales, plantas e insectos en la tierra y en los océanos.

Sin embargo, para los mamíferos marinos y las aves, sucede lo contrario. Los trópicos albergan muy pocas especies de mamíferos y aves de sangre caliente, como focas, ballenas y pingüinos, y solo los delfines muestran una gran diversidad en las aguas más cálidas de los mares tropicales, según los autores. Hasta ahora, se desconocía por qué este grupo de animales exhibe un patrón tan diferente de diversidad.

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Para abordar este enigma, John Grady, de la Universidad Estatal de Michigan, y sus colegas recopilaron una base de datos de distribución de 998 depredadores marinos principales, que incluyen ballenas, tiburones, peces, aves marinas y reptiles, que revelaron diferencias notables en la biogeografía tanto de depredadores de sangre cálida (endotérmica) como de sangre fría (ectotérmica).

Luego, los investigadores modelaron las tasas de depredación, el metabolismo y la temperatura del agua entre estas especies y descubrieron que, en general, los depredadores de sangre caliente se ven favorecidos cuando las presas son «lentas, estúpidas y frías».

Tienen una ventaja metabólica cuando se trata de cazar presas en estas condiciones: se vuelven más rápidos que sus contrapartes de sangre fría, a medida que la temperatura del agua disminuye. Su metabolismo les permite generar calor para elevar las temperaturas en los ojos y el cerebro en algunos casos, para mejorar las capacidades sensoriales mientras cazan.

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