Logroño clama contra la caza

La caza limitalos derechos de la mayoría de los ciudadanos que salen al campo, al permitir que sea aprovechamientopreferente en montes públicos e inclusoen espacios protegidos.

En el año 2016, Ecologistas en Acción realizó el informe «El impacto de la caza en España», cuyas conclusiones más destacadas son las siguientes:

Las licencias de Caza han disminuido en los últimos 40 años en un 40 %, rondando en la actualidad las 800.000. En cuanto a los ingresos que aportan y que el propio sector fija en unos 2.700 millones de euros, hay que señalar que se conoce que se mueven otros 6.000 millones en dinero negro.

La caza no es compatible con la conservación de la biodiversidad, ya que además de la mortandad directa de especies no cinegéticas que se provoca, se dan también efectos graves derivados de trampas y cepos, así como los derivados de la introducción de especies exóticas.
La caza no sirve paragestionar la fauna ni paracontrolar sobrepoblaciones, ya que lo que interesa es que haya siempreanimales sobre los que ejercer tal actividad. También es constatable que, hasta la fecha, no ha servidopara controlar adecuadamente ningunapoblación cinegética, como el jabalí. Al contrario, haprovocadomás desequilibrios y daños que a pesar del control que se proclama, cada día son mayores.

La caza limitalos derechos de la mayoría de los ciudadanos que salen al campo, al permitir que sea aprovechamientopreferente en montes públicos e inclusoen espacios protegidos. Se calcula que un 32 % de la población practica actividades como senderismo, paseos en bicicleta o a caballo, avistamiento de fauna, recogida de setas, educación ambiental, etc. Se da la paradoja que el 2 % de la población que suponen los cazadores, limita los derechos de ese 32 % que no puede disfrutar de la naturaleza sin trabas.

La caza no favorece el desarrollo rural al perjudicar a esas otras actividadesque según un reciente estudio publicado, son más rentablesque la caza en términos económicos(Campos et al. 2014).

La caza no solo mata, también maltrata, como lo demuestra la gran cantidad deperros de las rehalas que son abandonados todos los años, heridos osimplemente cuando no han llegado a tiempo a lallamada de los rehaleros, quedando a su suerte en los montes, para morir de hambre y de sed.

Desde Ecologistas en Acción consideramos que estas razones son suficientes como para que la sociedad se conciencie y demande que la actividad cinegética desaparezca.

Para más información: Ecologistas en accion

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