El exceso de CO2 en el mar provoca conchas mayores en los moluscos

Las especies marinas que habitan en ecosistemas ricos en dióxido de carbono (CO2) y que construyen sus propias conchas — como los cangrejos, las gambas y las langostas –, aumentan el ritmo de su producción cuando están expuestos a la acidificación (causada por un exceso de CO2 en las aguas), según nuevas conclusiones del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI).

   Debido a que el exceso de CO2 se disuelve en el océano, causando la acidificación, un grupo de investigadores se han dado cuenta de la habilidad de estos organismos para mantener la fuerza de sus conchas. El CO2 es conocido por provocar un proceso que reduce la abundancia de iones de carbono en el mar –uno de los principales materiales que usan las especies marinas para construir sus conchas y esqueletos cálcicos–.

   Según indicó el ‘WHOI’, este proceso provocará un debilitamiento y un descenso en las conchas de algunas especies y, a largo plazo, alterará el balance del ecosistema marino. Además, otro estudio de este organismo y liderado por el investigador Justin B. Ries señaló que siete de cada 18 especies con concha las construyen más rápido cuando estaban expuestos a variaciones de los niveles de acidificación.

   En este sentido, este fenómeno puede estar provocado porque la cantidad total del carbono inorgánico disuelto disponible para las especies se incrementa cuando el océano se vuelve más ácido, incluso cuando la concentración de iones de carbono haya descendido.

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   Según Ries, «la mayoría de los organismos que respondían positivamente eran, de algún modo, capaces de manipular el carbono inorgánico disuelto en el líquido del cual ellos precipitaban su armazón de un modo que era beneficioso».

   Por su parte, la especialista y coautora del estudio de esta institución, Anne L. Cohen, afirmó que se sorprendieron de que algunas especies no se comportaran de la forma que esperaban bajo tan elevada concentración de dióxido de carbono».

   Asimismo, indicó que «lo que fue realmente interesante era que algunas especies como el coral, la almeja y la langosta, por ejemplo, no pareciera preocuparse por el CO2 hasta que éste superara las 1.000 partes por millón».

 

ECOticias.com – ep

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