‘Animalismo’, el libro sobre animales y personas que comparten derechos.

¿Es maltrato animal comer carne o pescado. ¿Es justificable el uso animal en beneficio del ser humano.  ¿Es justificable el uso de prácticas eugenésicas. ¿Usa un animalista puro un preservativo común.

¿Por qué deberías plantearte ser antiespecista?, ¿puedo ser animalista y antiespecista?, si soy animalista ¿cómo debería actuar frente a piojos, cucarachas, hormigas…?, si soy feminista, ¿soy especista?, ¿es el especista un racista encubierto?, ¿es maltrato animal comer carne o pescado?, ¿existe discriminación animal? son algunas de las preguntas que aborda Cesar Alcalá en su último libro, “Animalismo” publicado por Sekotia.

En “Animalismo” el periodista e investigador Cesar Alcalá no pretende definir una postura frente a los que defienden o critican el animalismo sino abordar la realidad de este movimiento social, su origen, cómo ha evolucionado en la historia y sus implicaciones hoy.

Un ensayo que ahonda en el pensamiento de impulsores y detractores de esta corriente, desde Orwell a Peter Singer, Corina Pelluchon o Richard Dawikins y que en último término nos lleva a recapacitar sobre la especie y la moralidad de limitar derechos con prácticas como la eugenesia en aras de mejorar la especie durante el nazismo o la II República en Cataluña, sobre si el ser humano puede utilizar o no al animal en beneficio propio y sobre la tendencia de quienes quieren trasladar determinados derechos a los animales.

Para Alcalá “este propósito tiene un vacío moral que es difícil de definir, porque los derechos llevan consigo responsabilidades que un animal no puede asumir porque sus actos corresponden a su instinto no a su voluntad. Pero frente a esta postura, también existe un animalismo positivo que impide maltratar a cualquier criatura de la naturaleza por el simple capricho de hacerlo.”

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Ser animalista significa formar parte del movimiento de liberación animal. Estos se oponen al uso de animales para investigación, alimento, entretenimiento y textil. El animalista, en estado puro, no debería comer carne, no utilizaría nada fabricado con cuero, no puede llamar «mascota» al animal doméstico, sino «miembro de la familia».

Y, por supuesto, debe tener gatos y perros comunes, sin importarles si son o no de raza. Tampoco puede limpiar la ropa con la marca Ariel, comer Doritos o beber Coca-Cola. Estas tres marcas han sido vetadas por los animalistas porque, en este orden, experimentan con animales, acusados de deforestación y campañas que afectan el Ártico.

Con lo cual ser animalista exige mucho al que quiere serlo. Muchos animalistas se conforman con no comer carne. Dicen: «Quiero tanto a los animales que por eso no me los como». Y con esta afirmación se dan por satisfechos y sacan pecho ante la causa animalista. Con esto ya se consideran perfectos animalistas. Y la realidad es que solo son unos aficionados que juegan a ser cool. Pues no deben quedarse ahí. Hay otros pasos a seguir, como dejar de consumir lácteos, huevos y miel.

El animalista puro no debe usar preservativos comunes. Están prohibidos porque se consigue la suavidad gracias a la caseína, una fosfoproteína que se encuentra en la leche…..

Cap 2: 

La mayoría de la humanidad es especista, aunque no lo saben. Por definición, el especismo es la discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores. Otra definición sería aquella creencia por la cual el ser humano es superior al resto de los animales. Y por ello puede utilizarlos en beneficio propio. El especismo, por lo visto, existe en el mundo desde el nacimiento del hombre. Como veremos posteriormente, el especismo está vinculado con las palabras del Génesis.  Como escribe Peter Singer:

Los racistas violan el principio de igualdad dándole más peso a los intereses de miembros de su propia raza cuando hay una lucha entre sus intereses de otra raza. Los sexistas violan el principio de igualdad favoreciendo los intereses de su propio sexo.  Similarmente, los especistas permiten que los intereses de su propia especie invalidan los intereses mayores de miembros de otras especies.

El patrón es idéntico en cada caso. Como decía Richard Dawkins, el especismo forma parte de la mente discontinua. Ser especista también implica ser antropocentrista moral. ¿Qué significa esto? La infravaloración de los intereses de aquellos que no pertenecen a nuestra especie animal. O dicho de otra forma, la única entidad moralmente válida es el hombre. Se les achaca a los especistas no ser responsables con las generaciones futuras.

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