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domingo, febrero 5, 2023

Los vertidos de hidrocarburos tienen un impacto sobre el medio marino de hasta 100 años, según Oceana

Así, el texto señala que los vertidos en alta mar pueden afectar a zonas de alto valor ecológico, impregnando rocas y todo el sustrato a su paso, lo que dificulta las tareas de limpieza que «difícilmente» llegan al 100 por cien del área afectada.

   Por este motivo, Oceana insta a cambiar de modelo energético, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles, porque el paso a una economía basada en energías renovables es, a su juicio, una «necesidad cada vez más urgente».

   También, subraya que el medio marino puede ofrecer un entorno «válido» para la producción de energías limpias, desde la eólica, que es la más desarrollada actualmente, hasta la mareomotriz, y la undimotriz, procedente de las olas.

   Además, alerta que en este contexto España «no está exenta de estos riesgos» porque en la actualidad existen concesiones de explotación o exploración de hidrocarburos en el golfo de Cádiz, Canarias, las costas de Tarragona, el mar Cantábrico así como nuevas solicitudes en Valencia y en el mediterráneo andaluz.

   Asimismo, de acuerdo a otro estudio de la ONG sobre accidentes de buques, los petroleros pueden transportar entre 50.000 y 500.000 toneladas en sus tanques, que discurren por rutas preestablecidas, generando mayores riesgos a algunas zonas.

   En ese sentido, cita catástrofes como el Exxon Valdez, en 1989, el Erika, 1999 o el Prestige, en 2002 y los efectos de estos vertidos que, en ocasiones llegan a las costas perjudicando y destruyendo «importantes» ecosistemas y medios de vida locales, como la pesca artesanal o el turismo.

   En cuanto a los derrames en plataformas petrolíferas en mar abierto, Oceana denuncia que las prospecciones petrolíferas son «actividades de riesgo», ya que las plataformas pueden situarse sobre una columna de agua de más de 1.000 metros y perforar 2.000 o 3.000 metros en el subsuelo marino.

   La organización explica que los vertidos desde estas instalaciones se pueden producir durante la fase de exploración, al localizar la bolsa de crudo, durante la explotación, por escapes puntuales o por accidente, como el ocurrido en el golfo de México, cuyos efectos son devastadores por el vertido continuo de miles de toneladas desde el fondo marino.

CONSECUENCIAS

   Por otro lado, el documento precisa que los efectos de un vertido de hidrocarburo dependen de su composición, la zona a la que afecte y el volumen del vertido en cuestión. De este modo, detalla que los de tipo fueloil son negros, viscosos, no solubles en agua y con un punto de inflamación por encima de los 65 grados centígrados, provocando una masa flotante que limita la entrada de la luz al medio marino e impiden la respiración de los cetáceos, tortugas y los que no necesitan salir a superficie.

   También, impregnan a las aves y son especialmente dañinos en las zonas más profundas, porque en bajas temperaturas aumentan su densidad y pueden permanecer en el fondo durante décadas, sin posibilidad de ser retirados, al igual que en las costas, donde es «prácticamente imposible su retirada total», generando efectos perniciosos durante decenas de años.

   Por otro lado, añade que los de tipo gasoil o ligero adquieren tonos entre ámbar y negruzco, son solubles en agua y su punto de inflamación está por encima de los 55 grados centígrados. Sin embargo, su carácter soluble los hace peligrosos al disperarse a través del agua y ser asimilados «fácilmente» por los organismos.

   Según Oceana, los vertidos –fueloil y gasoil– son asimilados por los organismos marinos, especialmente los que viven en el fondo, por su imposibilidad de desplazamiento. Esta absorción por parte de las praderas y demás organismos fotófilos genera el primer paso de la bioacumulación y posteriormente, pasan de unos a otros al ser consumidos y su concentración aumenta al ascender en la cadena trófica. De esta forma, los grandes depredadores (donde el ser humano es el último eslabón) son los que acumulan la mayor cantidad estos contaminantes en sus organismos.

CATÁSTROFE EN EL GOLFO DE MÉXICO

   En el mismo sentido, la organización WWF denuncia que las recientes catástrofes en plataformas petrolíferas, como la ‘Deepwater Horizon’ en el Golfo de México revelan la «necesidad mundial» de cambiar hacia un modelo energético «más limpio y más seguro».

   La ONG insiste en que si se quiere extraer petróleo y gas en aguas cada vez más profundas e innaccesibles, se deberían tener en cuenta los riesgos que conlleva entrar en territorios con mayor probabilidad de accidentes con consecuencias ambientales «mucho más graves».

   «En el Golfo de México, las infraestructuras petroleras son las más desarrolladas del Planeta, con acceso a los métodos tecnológicamente más avanzados para responder al vertido. Esto ofrece el mejor escenario posible para hacer frente a un desastre de esta magnitud», ha señalado el portavoz de WWF Estados Unidos, William Eichbaum, que añade que «a pesar de todo, la crisis empeorará» y será «la peor catástrofe de petróleo ocurrida hasta el momento».

   Igualmente, apunta que, hasta el momento, se estima que entre 400 y 600 especies están amenazadas por el fuel que se escapa de la plataforma y que está llegando a la costa de Louisiana, precisamente en época de migración de aves y en un área vital como punto de invernada y descanso para casi las tres cuartas partes de las aves acuáticas. A esto se suma que este es el periodo más importante de nidificación, con los primeros pollos volando hacia las marismas.

   También, subraya que es una región crítica para la freza del atún rojo, que está regresando a la zona para la temporada de reproducción, por lo que las consecuencias de este vertido sobre esta especie en peligro son «imprevisibles». De la misma manera, «están bajo amenaza» las «principales» industrias de marisco de Estados Unidos, más o menos la mitad de la gamba desembarcada en Estados Unidos y el 40 por ciento de sus ostras.

   «La devastación ecológica y económica que se extiende por el Golfo de México debería hacernos reflexionar sobre la exploración de petróleo en alta mar y sobre su producción que, de hecho, es profundamente arriesgada. Los gobiernos deberían sopesar dos veces su decisión de desarrollar estas actividades en aguas cada vez, si cabe, más peligrosas», ha subrayado el director general de WWF Internacional, James Leape.

   Por su parte, la directora de conservación de WWF Australia, Gilly LLewelyn, apunta que la riqueza biológica de la costa de Louisiana es fruto de «una complejidad de ecosistemas» que mezcla islas con fondos arenosos que forman barreras y marismas fangosas. «Se puede limpiar la arena, pero no se puede limpiar el limo», insiste, al tiempo que advierte de que si el petróleo llega a las zonas más fangosas, «los efectos podrían ser desastrosos y muy duraderos».

ECOticias.com – ep

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