Durante una conferencia de prensa celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Ahmed Djoghlaf explicó que se trata de un instrumento jurídicamente vinculante que permitirá a los países en desarrollo obtener beneficios de la explotación de sus recursos genéticos por compañías farmacéuticas, de cosméticos y de productos derivados de la agricultura.
“Por ejemplo, con las comunidades indígenas, con las comunidades locales y el gobierno. Se trata de dar un incentivo a los propietarios de estos recursos. De lo contrario por qué deberían explotarlo”, dijo Djoghlaf.
El alto funcionario afirmó que el tratado es un hito en términos de desarrollo sostenible.
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