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jueves, febrero 2, 2023

Habitantes de Cabo Pulmo (México) piden a la CAM y a Hansa Urbana que no destruyan el Parque Nacional de Cabo Pulmo

Hansa Urbana ha adquirido 3.800 hectáreas en el municipio de Los Cabos para construir este proyecto, que se presenta como un desarrollo exclusivo destinado a turistas de alto poder adquisitivo. Cabo Cortés incluye 27.000 habitaciones, dos campos de golf, un puerto deportivo con 490 amarres, lagunas, canales, un aeropuerto privado y otras infraestructuras de apoyo. En total, puede albergar más del doble de habitantes que la población cercana más importante, el municipio de Los Cabos.

La superficie sobre la que se plantea construir Cabo Cortés es prácticamente limítrofe con el extremo norte del Parque Nacional de Cabo Pulmo. Se trata de uno de los ecosistemas mejor conservados del golfo de California y de todo el mundo, e incluye el arrecife de coral más grande de la región, y el más antiguo del Pacífico mexicano. Cabo Pulmo se protegió en 1995, para salvar a la zona de la sobreexplotación pesquera y turística. Desde el año 2000 es Parque Marino Nacional, forma parte de la lista del Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO y en 2008 fue incluido en la lista del Convenio RAMSAR para la protección de humedales de importancia internacional.

«Cabo Pulmo es de los mejores ejemplos de conservación marina. El número de especies en esta Reserva Marina se ha duplicado desde que se le dio protección y se prohibió la pesca. La cantidad de peces y su tamaño se ha incrementado en más de 400%. Tiene una productividad biológica cinco veces mayor que el promedio de los arrecifes en el golfo de California, conocido como el ?acuario del mundo?, y posiblemente que cualquier arrecife en México», ha señalado Alejandro Olivera, de Greenpeace México.

A pesar de todo ello, el Ministerio de Medio Ambiente mexicano (SEMARNAT) ha concedido la autorización para construir. Sin embargo, esta ha sido revisada recientemente para pedir a Hansa Urbana más información y para limitar ciertas partes del desarrollo. La empresa está llevando a cabo en México una importante presión política y mediática encaminada a lograr permisos para iniciar la construcción.

«Tanto Hansa como el Ministerio de Medio Ambiente están y confundiendo al público sobre sus intenciones en Cabo Cortes, y aseguran que no dañarán el arrecife. Pero lo cierto es que el daño será irreversible y lo acabarán matando» ha explicado Fey Crevoshay, de COSTASALVAJE. «Por eso, a pesar de la presión, el Ministerio solo emitió una autorización parcial condicionada al proyecto y estamos trabajando para cancelarlo por completo».
   
«Los tribunales e instancias administrativas han admitido todos los recursos legales que se han interpuesto contra las autorizaciones ambientales que ilegalmente se le han otorgado a Cabo Cortés (1). Solo es cuestión de tiempo que sean revocadas», ha declarado Agustín Bravo, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, el bufete que asesora a los defensores de Cabo Pulmo.

«Nuestra comunidad no necesita y no quiere a Cabo Cortés», ha afirmado Judith Castro, de la Asociación de Amigos de Cabo Pulmo. «Dejamos  nuestras redes de pesca para poder proteger este tesoro natural. No podemos permitir que se destruya con un proyecto que, lejos de traer beneficios, traerá destrucción. No estamos en contra del desarrollo, sino del tamaño de este proyecto y de todos los costes ambientales y sociales que traerá. Nosotros, los habitantes de Cabo Pulmo, estamos buscando un desarrollo sostenible, que dé los empleos que se necesiten sin alterar el  ecosistema y la calidad de vida que ya hay. El proyecto Cabo Cortés no es el adecuado para esta zona».

Se trata de un modelo, además, bien conocido en España, donde la apuesta por el modelo de construcción masiva y turismo de «sol y playa» ha llevado a las zonas costeras a una situación límite en términos de destrucción medioambiental, corrupción ligada al urbanismo y las actividades inmobiliarias, etc. «Ahora, ante la crisis en España, empresas como Hansa Urbana están embarcadas en una huida hacia adelante que les lleva a exportar el modelo a otros lugares, aún a pesar de los costes sociales, medioambientales y laborales de este modelo, que están más que demostrados aquí», ha señalado Patricia Dopazo, de Acsud Las Segovias.

Este caso es aún más grave ya que Hansa Urbana está participada en un 24,9% por la CAM, una entidad con graves dificultades financieras que ha reclamado un «rescate» de 2.800 millones de euros al Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) del Banco de España, y cuyo futuro está lejos de estar claro.

 

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