Desde una altitud de unos 700 km y sobrevolando latitudes de hasta 88 °, CryoSat ha pasado los últimos siete meses midiendo con precisión el espesor del hielo de la Tierra. Otros satélites ya habían demostrado que la extensión de las banquisas árticas está disminuyendo. De hecho, esta primavera se alcanzó el tercer valor más bajo desde que se dispone de datos obtenidos desde el espacio.
Sin embargo, para poder comprender cómo está afectando el cambio climático en las frágiles regiones polares, también es necesario determinar con precisión cómo varía el grueso de las reservas de hielo. Para abordar esta cuestión, un grupo de científicos liderado por el profesor Duncan Wingham del University College de Londres (ULC) propuso a la ESA la misión CryoSat el año 1998. Sin embargo, la comunidad científica tuvo que esperar más de lo previsto para obtener los primeros resultados, tras la pérdida del satélite CryoSat original en 2005 por un fallo del lanzador. El lanzamiento de un segundo satélite en abril de 2010 ha permitido confeccionar estos primeros mapas del grosor del hielo, que son una buena muestra de la calidad de la misión CryoSat y vaticinan grandes avances para la ciencia polar.
Estos resultados fueron presentados en el Salón Internacional de Le Bourget por Volker Liebig, Director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, Duncan Wingham y René Forsberg, del Instituto Nacional del Espacio de la Universidad Politécnica de Dinamarca . «Una nueva misión es siempre un gran riesgo. Normalmente hay que esperar mucho para poder ver la calidad de los resultados que es capaz de generar», comenta el profesor Wingham, y añade: «lo mejor de estos resultados es que el satélite está generando la información geofísica que realmente necesitamos «.
CryoSat mide la altura de la banquisa sobre la línea de flotación, lo que se conoce como el ‘francobordo’, por lo que calcula su espesor total. Los datos utilizados para confeccionar este primer mapa del Ártico fueron obtenidos entre enero y febrero de este año, cuando el hielo llega a su máximo anual.
Los resultados tienen un nivel de detalle sorprendente, bastante mejor que el que se pedía en las especificaciones de la misión. Incluso se pueden distinguir los surcos dejados por el viento sobre el hielo.
«Estos resultados se presentan apenas un año después del lanzamiento de CryoSat. Es un paso muy importante para conseguir uno de los principales objetivos de la misión: determinar cómo está respondiendo el hielo ártico ante el cambio climático».
CryoSat también está generando un mapa de la altura de la capa de hielo que cubre la Antártida. Sin embargo, los resultados sobre esta región aún son preliminares, ya que hay que recoger más datos para contrastar las medidas realizadas por CryoSat.
Sin embargo, CryoSat ha podido demostrar las ventajas de su inusual órbita de 88 ° de inclinación: ciertas regiones de la Antártida han sido observadas por primera vez desde el espacio gracias a esta misión.
El sofisticado radar de CryoSat también es capaz de monitorizar con gran nivel de detalle de los acantilados donde la capa de hielo se encuentra con el océano. Esta región es de gran importancia, ya que es precisamente aquí donde se están produciendo los cambios.
«Es muy satisfactorio ver la calidad de los resultados de CryoSat», comenta Richard Francis, Responsable del Proyecto CryoSat-2 durante su desarrollo. «Han hecho falta casi diez años para convertir la propuesta inicial en una misión en órbita; diez años de duro trabajo y dedicación de un equipo de menos de cien personas, asesoradas por otros tantos expertos». El responsable de la Misión CryoSat, Tommaso Parrinello, añade: «Estos primeros resultados son muy emocionantes, empezamos a ver el increíble potencial de esta misión hecho realidad». «Durante los próximos meses, CryoSat continuará recogiendo datos para ayudarnos a comprender cómo está cambiando el hielo polar».














