Al quedar huérfana, los técnicos y cuidadores del Zoo asumieron su alimentación y cuidados, planteándose además, la reintroducción temprana del pequeño con sus congéneres, concretamente con sus ‘tías’ Surya y Kedua. Éstas adoptaron el papel de ‘madres’ con el fin de evitar una impronta en su comportamiento, propia del ser humano, y adquirir las pautas naturales de los orangutanes.
Los últimos cuatro meses han sido de intenso trabajo, y se ha conseguido la adaptación de los tres animales, así como que las ‘madres’ acepten las atenciones de las cuidadoras del Zoo y se pueda llenar el ‘vacío’ dejado por la madre biológica con un correcto manejo de la cría.
Ahora Boo pesa más de siete kilogramos y disfruta gran parte del día con sus mamás en la pradera de la instalación. Está previsto que cuando cumpla algunos meses más se unirá a su padre, Dahi, dejando atrás los momentos más decisivos de su vida.
El Zoo de Madrid ha mostrado su satisfacción por el tránsito de vida del joven orangután, y ha señalado que de no haber sido así, y formar Boo parte del Programa Europeo de Cría y Conservación de esta especie (EEP), hubiera tenido que salir con destino a otro Parque en Inglaterra, según el Zoo, «una especie de guardería para orangutanes huérfanos, en la que conviven animales de edades similares que facilitan su pleno desarrollo».
ECOticias.com – ep














