La recuperación del Oso Pardo en la cordillera cantábrica

Desde que en 1.992, la Unión Europea puso en marcha el Programa Life, decenas de millones de euros, miles de millones de las antiguas pesetas, han llegado a España para financiar proyectos de recuperación del oso pardo.

Sería injusto decir ahora que todo ese dinero no ha servido para nada. No ha sido así. Gracias a esta iniciativa de la UE con la que trató de contribuir a la preservación de los valores ambientales, en España especies como el oso pardo se han visto beneficiadas de ello.

En el análisis de la actual situación de la conservación de esta especie hay de manera clara y contundente dos situaciones bien distintas. Mientras que en un territorio, Asturias, la población de oso pardo está evolucionado de manera muy favorable, en el resto de las Comunidades Autónomas, la situación pasa por diferentes estadíos.

Castilla y León se beneficia del crecimiento poblacional en Asturias en sus zonas colindantes de la población occidental. Pero los problemas están presentes en este territorio con la constante aparición cada año de ejemplares abatidos a tiros o muertos en extrañas circunstancias.

Aún así, la presencia de osos en zonas montañosas leonesas se mantiene. Podríamos determinar que se recupera la especie, pero a un ritmo muy inferior a como lo está haciendo en Asturias.

No sucede lo mismo en el núcleo oriental donde la recuperación del oso pardo puede ser considerada ya y sin ningún tapujo, como un auténtico fracaso. Fracaso que solamente es achacable a la Administración Regional de Castilla y León y la connivencia de aquellas organizaciones que durante años han estado vinculadas a la Administración.

¿Por qué de este fracaso?. El fracaso lo testimonian dos factores. Uno, el número de osos muertos año tras año, que con seguridad es mucho más amplio que los datos que se obtienen tras las noticias de animales muertos, lo que seguramente condiciona el segundo factor, el mínimo crecimiento de las hembras reproductoras. Todo ello lleva a una situación que en la actualidad es peor que cuando Castilla y León aprobó el Plan de Recuperación del Oso pardo hace ya veinte años, situación alimentada únicamente por el intento de ofrecer a la opinión pública un saldo positivo cada vez que aparece una osa acompañada de crías, como si se tratara de un hecho transcendental para la recuperación de la especie.

Y por último, no es posible ocultar lo que ha sido el intento de recuperación del oso en Pirineos, donde las Comunidades Autónomas, han visto en el oso, más que una expectativa de recuperación de una especie extinguida, una expectativa de recibir dinero a su costa para continuar con la misma situación de extinción.

Solamente la evolución de la población osera en Francia, a partir de las reintroducciones de ejemplares de Eslovenia, está poniendo un punto de referencia a la posibilidad de recuperación, aunque Gobiernos Regionales como Navarra y Aragón, solo plantean trabajar con el oso si este viene bien arropado de millones de la UE para continuar con iniciativas desvinculadas de la reintroducción, única acción que en estos momentos podría cambiar el panorama de la conservación del oso en Pirineos.

Acabado el chollo de que el oso pardo continúe siendo una especie de Papa Noél que llega a Administraciones y ONGs paralelas a la Administración con un saco cargado de dinero, se plantea un panorama dudoso sobre la posibilidad de seguir viviendo del cuento del oso, por lo que parece que ahora la nueva tendencia es contar el cuento osero o mejor dicho vivir de enseñar osos.

La aparición de empresas y grupos organizados con una estrategia de hacer del oso un icono visible de la naturaleza, parece que va a ser una alternativa a la supervivencia de las estructuras pro oseras. No es malo, al contrario, al menos si para ganar dinero es necesario ver osos, habrá que sospechar que la conservación del oso va a ser más importante que antes, pues sin osos no hay turistas. 

Hasta ahora el chollo ha sido la escasez, el riesgo, la amenaza, justificaciones para que la UE continuara dando dinero a espuertas para la conservación osuna en este país. Las mejores noticias, los osos en lazos, tiroteados, demostrando así que era necesario más dinero para seguir vigilando, patrullando, recorriendo los montes en todo terreno, argumentando que la recuperación de esta especie representaba un esfuerzo ímprobo donde era necesaria la utilización de ingentes cantidades de dinero y un enorme esfuerzo humano.

Si esta estrategia de conservación era cierta, ¿qué pasará ahora que no hay un euro?.
¿Comenzaremos a ver disminuir la población en Asturias?, ¿desaparecerá definitivamente del núcleo oriental?. Por fortuna creemos que no, pues habría que analizar cuales han sido los mecanismos activados para conseguir que el oso llegue hasta donde está actualmente en Asturias, quizás cerca de los 200 ejemplares.

Y sin duda, ninguno de esos mecanismos está ligado a la necesidad de utilizar sumas millonarias de euros, valga de referencia que el coste que tiene garantizar la supervivencia de las crías nacidas en un parto osero no llega a los 200 euros. Y garantizar la supervivencia de las crías de oso que nacen cada año, es garantizar la conservación de la especie. Sería fácil echar la cuenta de cuanto costaría entonces elevar la productividad de una población osera como la que tenemos actualmente en la Cordillera Cantábrica, contando únicamente el número de hembras reproductoras.

El resto de acciones a llevar a cabo forman ya parte de estructuras establecidas, Seprona, guardería, sensibilización en el ámbito de los cazadores, aplicar modelos de recuperación del hábitat y presión social sobre aquellas administraciones que como Castilla y León tiene claramente una decisión tomada de extinguir al oso en las montañas de Riaño y Palencia. Lo demás es un puro fraude a la conservación de la naturaleza de España.

ECOticias.com

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Otras noticias de interés

Aves capaces de atacar humanos

Cuánto pesa el planeta Tierra

Qué son las especies invasoras

Animales tóxicos