Secuencian el genoma del pino de Navidad con 29.000 genes funcionales

Científicos suecos han trazado la secuencia del gen del abeto rojo, también conocido por ser el pino de Navidad, una especie con gran importancia económica y ecológica y cuyo genoma es el más grande jamás secuenciado, siete veces más grande que el de los humanos. Este proyecto de investigación, publicado por la revista ‘Nature’, ha sido dirigido por el Umea Plant Science Centre (UPSC) en Umea, Suecia, y ‘Science for Life Laboratory’ (SciLifeLab), en Estocolmo.

   Además de su interés científico, este nuevo conocimiento tiene gran importancia para la industria forestal en muchos países. «El mejoramiento de árboles forestales está entrando en una nueva era y Suecia tiene el potencial de estar en la vanguardia del desarrollo», dice el profesor Ove Nilsson, del UPSC, quien señala que métodos nuevos y más eficaces pueden empezar a utilizarse para garantizar que los más de 200 millones de plántulas de árboles plantados cada año en Suecia sean tan fuertes, sanos y bien adaptados como sea posible.

   Los científicos han identificado unos 29.000 genes funcionales, más que los que tienen los seres humanos, sino que surge la pregunta. Uno de los motivos de que el genoma del abeto sea siete veces más grande que el humano es «la obesidad del genoma», causada por extensas secuencias repetitivas de ADN, que se han acumulado durante varios cientos de millones de años de historia evolutiva, y que otras especies de plantas y animales eliminan mediante mecanismos eficientes que no parecen fucionar tan bien en las coníferas.

   «Es notable que el abeto vaya tan bien a pesar de esta carga genética innecesaria –dice el profesor Pär Ingvarsson, del UPSC–. Por supuesto, parte de ese ADN tiene una función, pero parece extraño que sea beneficioso tener tanto. Esto parece ser algo especial para las coníferas». El mayor reto del proyecto ha sido conseguir las aproximadamente 20.000 millones de «letras» que se encuentran en el código genético del abeto en el orden correcto, en lugar de obtener las secuencias reales de ADN.

   «Imagine una biblioteca con 10.000 libros tan gruesos como la Biblia, escrita en un lenguaje con sólo cuatro letras –explica el profesor Stefan Jansson, del UPSC–. Si alguien coge un centenar de copias idénticas de cada uno de los 10.000 títulos, los pasa a través de una destructora de documentos y mezclan todos los pedazos y luego hay que reconstruir una copia exacta de cada título, usted puede darse cuenta de que puede ser un poco problemático».

   «Hemos tenido que modificar los equipos y volver a escribir muchos de los programas de ordenador utilizados en estudios similares con el fin de controlar la gran cantidad de secuencias de ADN», dice el profesor Joakim Lundeberg, de SciLifeLab. El sistema nacional de almacenamiento de datos se estiró hasta el límite y había muchos otros problemas prácticos que tuvieron que ser resueltos en el camino para que saliera adelante el proyecto.

ECOticias.com – ep

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