El águila de Bonelli vuelve a volar en Madrid después de años de retroceso silencioso. La liberación de nuevos ejemplares, el nacimiento de pollos en libertad y un proyecto de conservación a largo plazo marcan un punto de inflexión para esta rapaz emblemática y amenazada.
El águila de Bonelli vuelve a volar en Madrid y consolida su recuperación en el centro peninsular
Liberaciones, nacimientos en libertad y ciencia aplicada impulsan la recuperación de una de las rapaces más amenazadas de la Península Ibérica.
GREFA ha fortalecido su trabajo mediante instalaciones educativas e iniciativas de divulgación científica. Lo ha hecho fomentando la concienciación pública sobre la conservación del águila perdicera. Estas acciones complementan los esfuerzos de recuperación a largo plazo centrados en la reintroducción y el seguimiento.
A pesar de las severas condiciones climáticas de 2025, nacieron nueve polluelos de águila perdicera silvestres de individuos liberados en diversas zonas. Siete sobrevivieron hasta emplumar, mejorando la conectividad entre poblaciones previamente aisladas.
Un total de siete ejemplares de águila de Bonelli –ave rapaz de gran tamaño y muy ágil, también conocida como águila perdicera (Aquila fasciata)– fueron liberados durante el año 2025 en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en la Comunidad de Madrid.
La actividad se enmarca en una iniciativa desarrollada por Redeia y GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat). Para reforzar la recuperación de esta especie en la región y en el conjunto del centro de la Península.
Con este proyecto, que forma parte de la Estrategia de Impacto Integral de Redeia, la mayoría de estas jóvenes águilas iniciaron poco después distintas rutas por toda la Península y cinco siguen con vida.
Estas acciones permiten que actualmente exista un número significativo de individuos jóvenes de águila de Bonelli que están esperando para poder territorializar y emparejarse. Esta es una señal favorable sobre la evolución de la especie.
Siete águilas liberadas y nuevos nacimientos refuerzan la población ibérica
La colaboración incluye también la aplicación de medidas de control con cámaras de alta resolución en nidos y marcaje de ejemplares con GPS/GSM. Además de la mejora de las instalaciones educativas para la divulgación de la especie en las instalaciones de GREFA e iniciativas de difusión científica.
En paralelo, las labores de GREFA han logrado en los últimos años el nacimiento de ejemplares a partir de individuos liberados. En 2025, a pesar de ser un año con condiciones meteorológicas muy desfavorables, nacieron nueve pollos silvestres de águila de Bonelli. Y lo hicieron en varias zonas, lo que también favorece la interconexión de poblaciones aisladas. De estos, siete llegaron a volar y continúan con vida.
De especie en declive a símbolo de resistencia ecológica: el águila de Bonelli vuelve a volar en Madrid
Los últimos avances observados por GREFA apuntan a que la recuperación de esta especie en esta zona podría estar cerca de consolidarse. La tendencia positiva en los últimos años del número de liberaciones y de nacimientos en nidos silvestres permite ser optimistas. Y apostar por la evolución positiva del estado de esta ave en los próximos años.
La población ibérica del águila de Bonelli sufrió un importante declive en la mitad norte peninsular desde los años 80, particularmente en Madrid.
En 2007, GREFA realizó un primer estudio de viabilidad para la reintroducción de la especie. Y dos años después, se alcanzó un hito. Esta fue la reproducción de ejemplares en cautividad mediante cría natural, esto es, sin medios artificiales.
El número de pollos desnidados y criados en GREFA asciende hasta la fecha a más de 30 ejemplares. La primera liberación de un ejemplar de águila de Bonelli se efectuó en 2010 en la Zona Especial de Conservación “Cuencas de los Ríos Alberche y Cofio”.
En concreto, fueron dos individuos criados en cautividad por GREFA. Fueron los primeros de esta especie en Europa con el método hacking, que evolucionaría después a uno más eficiente, la “jaula hacking”.
Este es un sistema que permite que las águilas salgan preparadas para su supervivencia en el medio. Y reducir en gran medida la mortalidad en el periodo inmediatamente posterior a la liberación para, así, aumentar la supervivencia de ejemplares.
Ciencia, seguimiento por GPS y educación ambiental para salvar al águila de Bonelli
Este acuerdo se enmarca en una colaboración de más de 25 años entre GREFA y Red Eléctrica, la filial de Redeia encargada de la operación y el transporte del sistema eléctrico.
Es una muestra más del compromiso de la compañía con la avifauna, por lo que el águila de Bonelli vuelve a volar en Madrid. El mismo se traduce en actuaciones y convenios de colaboración con distintas organizaciones ambientales. Con el fin de asegurar la buena convivencia de sus infraestructuras con las aves y la biodiversidad tanto en España como en América Latina.
Una alianza histórica para proteger la avifauna y la biodiversidad
En concreto, Redeia ha mantenido en los últimos años acuerdos con distintas entidades para proteger al águila perdicera en todo el territorio nacional.
Incluido un proyecto junto a la Fundación Natura Parc en Mallorca, con el que se ha logrado que seis ejemplares de esta especie puedan utilizar de manera segura los apoyos de la infraestructura de Red Eléctrica. Y que tres de ellos lo hagan de manera habitual.
Asimismo, Redeia ha colaborado en otros proyectos de avifauna destacados para la conservación del alimoche en Andalucía. Además de en la recuperación del buitre negro en la Reserva de Caza de Boumort en Lleida donde se han alcanzado las 20 parejas.
Y en la Sierra de la Demanda en Burgos, del águila real en Galicia y del quebrantahuesos en el norte de la Península, así como la colaboración en tareas de sensibilización y educación ambiental.
La especie sufrió un pronunciado declive, especialmente en el norte de España y Madrid desde la década de 1980. Pero ahora muestra claros signos de recuperación. El aumento de las liberaciones y el éxito de la nidificación en la naturaleza sugieren que la consolidación podría estar cerca.
Este progreso se basa en más de 25 años de colaboración entre GREFA y Redeia. Sus proyectos conjuntos combinan ciencia y rastreo GPS para proteger a las rapaces y la biodiversidad en general. Seguir leyendo en NATURALEZA




















