Biólogos alertan de un «colapso global» en el mundo y puede ser irreversible: la Tierra se está quedando sin insectos

Publicado el: 14 de abril de 2026 a las 09:41
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huevos de insectos sobre hoja afectados por el declive global de insectos y pérdida de biodiversidad.

¿Te has fijado en que, en algunos veranos, el parabrisas ya no acaba lleno de insectos después de un viaje? Puede parecer una sensación, pero los datos que se acumulan apuntan a lo mismo, en muchos lugares hay menos insectos y también menos variedad.

Un equipo de investigadores, entre ellos Florian Menzel de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, habla de un “desplome global” en curso y explica que no hay un solo culpable. El uso intensivo del suelo, el clima cada vez más extremo y las especies invasoras se están sumando, con efectos que van desde la biodiversidad hasta la polinización de cultivos.



Lo que están viendo los científicos

En Alemania, un estudio con 27 años de muestreos en 63 áreas protegidas estimó una caída del 76% en la biomasa de insectos voladores, que llegó al 82% en pleno verano. Que el desplome aparezca dentro de reservas naturales es clave, porque rompe la idea de que todo se explica solo por ciudades y carreteras.

A escala global hay diferencias según el lugar y el tipo de insecto, y todavía faltan series largas en muchas regiones. Aun así, una síntesis en Science calculó un descenso medio de los insectos terrestres de alrededor del 9% por década, con mucha variabilidad entre zonas. Y, para completar el mapa, un estudio en Fiyi publicado en 2025 detectó señales de declive en el 79% de las especies endémicas de hormigas usando genomas de ejemplares de museo.



Tres presiones que se suman

En una nota de 2023, la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia resumió un número especial de Biology Letters dedicado al declive de insectos. Menzel explica que, al crecer la evidencia de un “on going global crash” de las poblaciones, el objetivo era entender mejor sus causas y sus consecuencias, no solo contar pérdidas.

Las conclusiones señalan tres motores principales que se refuerzan entre sí. La intensificación del uso del suelo reduce hábitats y multiplica presiones en agricultura y urbanización, el cambio climático añade olas de calor y sequías, y el comercio global facilita la expansión de especies invasoras. Cuando actúan a la vez, los ecosistemas quedan más frágiles y los insectos lo notan antes.

El problema no es solo contar insectos

En titulares se habla de “insectagedón”, pero la caída no siempre significa “cero insectos”, sino comunidades que cambian de forma silenciosa. Menzel apunta que las especies más especializadas suelen sufrir más, mientras que las generalistas tienden a resistir, lo que empuja a una “homogeneización” de la fauna. Es como si muchos paisajes acabaran pareciéndose demasiado, aunque estén lejos entre sí.

Un trabajo en Nature ayuda a entender por qué esto se percibe tan rápido en el día a día. Analizando 923 comunidades de insectos, los autores observaron descensos en abundancia y también en riqueza de especies, y vieron que buena parte de la pérdida total se explica por la caída de especies que antes eran abundantes. Cuando bajan las comunes, baja el “ruido de fondo” de la naturaleza y eso se nota.

La polinización en juego

Los insectos sostienen funciones que casi nunca vemos, pero dependemos de ellas. El panel IPBES concluyó que el 75% de los cultivos alimentarios dependen en alguna medida de la polinización animal y que casi el 90% de las plantas silvestres con flor también lo hacen. En Europa, la Agencia Europea de Medio Ambiente recuerda que alrededor del 84% de las especies de cultivos de la UE dependen de la polinización por insectos.

Conviene leer bien las cifras para no caer en trampas. Ese 75% habla de tipos de cultivos, no de calorías, porque cereales como trigo o arroz no necesitan insectos. Aun así, la FAO estima que los polinizadores influyen en alrededor del 35% de la producción mundial de cultivos, sobre todo frutas, verduras, frutos secos y semillas.

Qué se puede hacer ya

Los investigadores piden dos cosas que parecen obvias y, sin embargo, siguen faltando. Más seguimiento estandarizado para saber qué ocurre en distintos hábitats y países, y una red de reservas conectadas que permita a las especies moverse hacia zonas más frescas conforme sube la temperatura. También reclaman frenar la dispersión de invasoras asociada al comercio y al turismo.

En la práctica, hay medidas que no requieren inventar nada nuevo, solo aplicarlas de verdad. Recuperar setos, márgenes floridos y espacios verdes reduce la presión en paisajes agrícolas, y bajar el uso de pesticidas ayuda a que el campo no sea un desierto para polinizadores. Además, apagar o ajustar luces innecesarias por la noche tiene cada vez más respaldo científico como medida útil para la conservación de insectos.

La nota de prensa oficial se ha publicado en la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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